'Soy la cámara fotográfica del cuerpo'

'Soy la cámara fotográfica del cuerpo'

Sin metáforas, el ojo explica su mágica y compleja manera de trabajar.

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14 de enero 2014 , 03:24 p.m.

Con solo recordarle que para los poetas son el espejo del alma y para otros la ventana del cuerpo, mi entrevistado, el ojo, se pone en blanco.

Dice estar acostumbrado a que la gente recurra a metáforas melosas para referirse a él, "pero preferiría que me vieran como lo que soy, un traductor especializado de las vibraciones electromagnéticas de la luz, capaz de convertirlas en impulsos nerviosos para que a través del cerebro la gente vea las cosas", dice.

¿Y en dónde queda aquello de que en los ojos se ven la dulzura, la picardía y hasta la maldad de una persona?

Lamento desilusionarlo, pero esos atributos los ponen mis empaques y aledaños. Me explico: todos los ojos somos casi de la misma forma, pero los músculos que nos rodean, los rasgos de la persona, el entorno, nos disfrazan con ciertas características que la gente ve como un todo. Por ejemplo: cuando alguien dice que "guiña el ojo", en realidad son los párpados los que se cierran, con gracia o sin ella. Nosotros nos quedamos quieticos siempre. Lo mismo aplica para expresiones como "hacer ojitos" o "mirar rayado".

La gente no entiende cómo funciona, pero sabe que es valioso. Hábleme de usted…

Para seguir con las metáforas, soy como una cámara fotográfica sencilla. Por medio de un juego de lentes formo en mi pared del fondo una imagen invertida de los objetos que enfoco. Esa pared, llamada retina, es como una película sensible a la luz. Esa película convierte la luz en impulsos eléctricos que llegan, a través del nervio óptico, al cerebro (mi gran aliado), que endereza la imagen, interpreta la información -que incluye color, tamaño y posición- y forma las imágenes que la gente ve.

Dice que trabaja como una cámara, pero las cámaras sacan imágenes planas. Y nosotros vemos en tres dimensiones…

Buena observación. Pues para eso somos dos ojos. Cada uno capta y envía información por separado al cerebro. Este la procesa y, según las diferencias, determina la profundidad de las cosas. Suponga que es como una visión en estéreo. Para su información, las personas que tienen un solo ojo pierden la noción de la distancia y la profundidad. ¡Cierre un ojo y verá!

Increíble: tan chiquito y es capaz de abarcar el mundo entero. ¿Cómo lo hace?

Gracias (se sonroja). No quiero presumir, pero es algo tan mágico como simple: la luz pasa a través de la córnea, que es mi membrana más exterior, y llega a mi pupila, que en realidad es un hueco que se agranda o se contrae según la intensidad de la luz. Luego atraviesa el cristalino, el cual es un lente que enfoca la luz para que llegue justo a la retina. Este lente se aplana o se abomba según la distancia a la que esté el objeto que mira.

Bueno, ¿y qué pasa con la luz en la retina?

La retina es un tapete de células nerviosas sensibles a la luz en el que están los conos y bastones de los que usted seguro ha oído hablar. Los primeros responden por la visión diurna y los segundos, por la nocturna. Ese tapete recoge la luz, la convierte en electricidad y la manda al cerebro por el nervio óptico.

¿Y dónde deja el humor vítreo y el humor acuoso del que hablan los que saben?

No se enrede. El humor acuoso es un líquido transparente que tengo entre la córnea y el iris, y el vítreo es como una gelatina, también transparente, detrás del cristalino; me da forma de globo y evita que me desinfle.

¿Y qué es el iris?

Es mi parte coloreada; en realidad son pequeños músculos, dispuestos en forma de dona o roscón, que cierran o abren el hueco de la mitad: la pupila.

Ah, como un diafragma en fotografía...

¡Sí! Por fin entendió algo. Y antes de que me pregunte dónde está la niña del ojo, la respuesta es NPI: ni peregrina idea.

¿Por qué veo borroso?

"Después de que entra, la luz forma dentro de mí un cono. Si su punta pega exactamente con la retina, que es mi pared del fondo, veo con nitidez. Pero si esta no alcanza a llegar a la retina, veo borroso de lejos. Eso es la miopía.

Si la punta del cono tiende a formarse detrás de la retina (más allá de la pared, como si la atravesara), puedo ver bien de lejos, pero mal de cerca. Eso se llama hipermetropía.

Cuando el cristalino pierde la capacidad de abombarse o aplanarse para enfocar, se dice que tengo la presbiscia, común en los mayores. Si la luz forma dentro de mí varios conos, por defectos en la córnea, eso es astigmatismo. Unas cosas las veo nítidas y otras no.

Por fortuna, todo puede corregirse con gafas o cirugía".

 

CARLOS F. FERNÁNDEZ
ASESOR MÉDICO DE EL TIEMPO

 

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