México, un país con tradición de autodefensas

México, un país con tradición de autodefensas

A lo largo de la historia de ese país han surgido grupos espontáneos en distintas comunidades.

11 de enero 2014 , 06:13 p.m.

Aunque en los últimos meses las patrullas de ciudadanos armados en estados como Michoacán y Guerrero se han robado la atención mediática, las autodefensas en México no son nuevas.

A lo largo de la historia de ese país han surgido grupos espontáneos en distintas comunidades, generalmente indígenas, para responder a crisis locales de inseguridad, o para proteger los intereses de grupos contra el crimen organizado o, incluso, megaproyectos.

Los ‘paras’ que han nacido en el último año tienen un denominador común: están conformados por víctimas del delito y la violencia, hastiados de los homicidios, las violaciones, el secuestro y la extorsión.

Raúl Benítez, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México, incluye también en el fenómeno a un tercer grupo: los comandos bien armados y equipados por el propio crimen organizado para combatir a bandas y carteles enemigos.

¿De qué hablamos cuando nos referimos a grupos de autodefensa en México?

Tenemos tres grupos distintos: por un lado, las tradicionales policías comunitarias indígenas, cuyo principio básico es la vigilancia pacífica y estática de sus pueblos; por otro, los grupos de autodefensa civiles, asolados por los criminales y la corrupción policial; y, finalmente, los paramilitares del narcotráfico. Hay que aclarar que el de hoy no es un fenómeno generalizado, sino que se da en contextos rurales muy particulares, como Michoacán y Guerrero, donde el narcotráfico ha tenido mayor influencia.

¿Qué papel juegan las autoridades de todos los niveles ante este fenómeno?

El Gobierno ha tenido dos estrategias: en el primer semestre del 2013 los criminalizó diciendo que atentaban contra la soberanía del Estado. Pero cuando se dio cuenta de que muchos de estos grupos estaban legitimados en sus comunidades, empezaron a contactar a sus dirigentes y a entender que detrás había un clamor por seguridad.

¿A nivel local, tienen apoyo?

No en todos los estados. El gobernador de Guerrero, por ejemplo, desde el principio empezó a negociar con ellos. Pero en Michoacán, el gobierno siempre los negó virulentamente, aunque eso ha cambiado en los últimos meses. Y es que Michoacán es un estado en total desgobierno, donde ni la policía puede garantizar la seguridad de nadie.

¿Y eso justifica la existencia de los paramilitares?

Si hablamos de las comunidades de civiles que se armaron para defenderse de la criminalidad, creo que no hay que estigmatizarlas. Hay que entender la fenomenología en cada lugar. La gente está desesperada.

Alejandra Noguez
Para EL TIEMPO
Ciudad de México.

 

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