La paz, el tema principal en la campaña de 2014

La paz, el tema principal en la campaña de 2014

Santos no está dispuesto a que su principal bandera política y electoral sea truncada.

10 de enero 2014 , 12:36 a.m.

Sin lugar a dudas el país tendrá que elegir entre dos modelos distintos de país en las presidenciales del 9 de mayo del 2014. No solo porque las tendencias sean el santismo y el uribismo, sino porque los colombianos decidirán entre la consolidación de un proceso de paz con las guerrillas y el uso de la fuerza para la extinción de los grupos armados ilegales.

Esto hace que más allá de las propuestas programáticas que todos los candidatos presidenciales se esforzarán por divulgar por el país, el tema central de la campaña no será otro que la paz.

Santos no está dispuesto a que su principal bandera política y electoral, que de hecho el pasado 19 de noviembre cumplió un año de haberse instalado formalmente, sea truncada por cualquier otra tendencia que tenga aspiraciones de llegar a la Casa de Nariño. Esto ha quedado claro en la plaza pública.

“Ustedes son una minoría”, les notificó recientemente el Jefe de Estado, y, de paso, le dijo a los colombianos lo que considera hacen quienes se oponen al proceso de paz: “Son unos pajarracos que se parecen a los buitres y están ahí al acecho, que viven de la muerte; los buitres se alimentan de la muerte, del mortecino. No les gusta, por ejemplo, que hayamos declarado que en este país hay víctimas y que hay un conflicto armado”.

Este tipo de discurso lo ha ‘martillado’ en sus últimas intervenciones públicas y todos sus logros los ha relacionado con el “sueño” de que “los niños colombianos sean la generación de la paz”. El propio Jefe de Estado ha puesto este tema como lo más relevante en materia proselitista.

De hecho, el columnista de EL TIEMPO, Daniel Samper Pizano, aseguró hace poco que los comicios de mayo (para elegir Presidente) serán un “plebiscito” por la paz, ya que lo colombianos tendrán que decidir el rumbo del país para los próximos años.

“Por el enfoque de su breve discurso (de Santos) y la reacción de sus rivales queda claro que, más que una elección, la de mayo será un plebiscito sobre el proceso de paz”, escribió Pizano en su columna.

El director del Centro Nacional de Consultoría (CNC), Carlos Lemoine, aseguró recientemente que “ese cambio de discurso lo que indica es que vamos a tener una campaña polarizada alrededor de la paz”.

Santos cree que su modelo de país es el que consolida sus grandes apuestas sociales, como la reparación a las víctimas del conflicto armado y la disminución de la pobreza extrema que se vive en varias regiones.

Incluso, en recientes declaraciones públicas, ha insistido en que “hay tareas pendientes” y que, por eso, quiere que sus políticas se reelijan. Una de ellas, indudablemente, es la paz.

El país, en general, según varias encuestas, comparten la postura de Santos de que la paz negociada es el mejor vehículo para terminar el conflicto, pero los mismos resultados evidencian que poco se le cree a las Farc.

Si bien los partidos de la Unidad Nacional lo respaldan en este propósito, el uribismo, que tomó el liderazgo de la oposición, asumió como bandera electoral ir en contra del proceso de paz. Lo que indica que el expresidente Álvaro Uribe también es consciente que este tema marcará la agenda política de la campaña del 2014.

Su apuesta es la extinción de los grupos armados ilegales a través del uso de la fuerza, por lo que no cree en la negociación, e insiste en que en Colombia no hay conflicto armado sino terrorismo.

De hecho Uribe y su candidato presidencial, Óscar Iván Zuluaga, no desaprovechan ocasión para criticar el diálogo de La Habana y, según varios sectores, poco muestran sus propuestas.

Este hecho en Colombia no es nuevo. En las últimas tres elecciones presidenciales el tema central ha sido la paz. Por ejemplo, en la campaña de 1998, el conservador Andrés Pastrana le ganó al liberal Horacio Serpa luego de recibir el guiño del entonces número uno de las Farc, Pedro Antonio Marín, conocido como ‘Manuel Marulanda Vélez’ o ‘Tirofijo’.

La razón fue el proceso de paz del Caguán, que finalmente materializó en su mandato Pastrana y que al final fracasó. Esto fue lo que utilizó Uribe en la campaña del 2002 para catapultar su aspiración presidencial.

Con el discurso del uso de la fuerza como mecanismo para acabar con el grupo ilegal que “traicionó” a Pastrana, Uribe prometió extinguir a las Farc. Además, en el 2006 se hizo reelegir con las mismas banderas.

Santos, al llegar en el 2010 al solio de Bolívar, dijo que no tenía en el fondo del mar la llave de la paz, pero prometió mantener la ofensiva armada contra los grupos ilegales.

Tres años después, cuando al anunciar su intención de reelegirse, mantiene la misma línea: que la expectativa de la paz va en aumento, pero que no cederá “un solo milímetro” del territorio nacional hasta que los ilegales dejen las armas.

“Cuando se avanza y se ven resultados no es el momento de parar”, dijo Santos hace poco refiriéndose al proceso de paz.

REDACCIÓN POLÍTICA

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