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Los hombres también son víctimas del maltrato de las mujeres

Los hombres también son víctimas del maltrato de las mujeres

Víctima en Antioquia le contó a EL TIEMPO su drama. El fenómeno no solo afecta al género femenino.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
05 de enero 2014 , 01:22 p. m.

Se le arrodilló en la mitad de la calle y como si cupido estuviese espiando, el amor se hizo entre los dos. Ramiro*, de 25 años en ese momento, no tenía ni idea de que esa acción –con la que logró conquistar a una esbelta y mujer morena de hermosura indescriptible–, le haría perder su dignidad durante seis años.

Tras la romántica escena, digna de un poema de Rubén Darío, se unieron en noviazgo. Pasaron tres años para la propuesta de conformar un hogar. Ella aceptó. Lo amaba, y él a ella.

El infierno, sin embargo, fue asomándose de a poco: “Llevábamos seis meses viviendo juntos cuando se comportó agresiva, pero no pasó a mayores. La primera vez que me pegó ya habíamos cumplido un año. Me tiró cuadros encima”, cuenta.

Él, un profesional de la fotografía, hizo caso omiso del augurio y creyendo que lo sucedido era la representación de frustración esporádica, siguió adelante. Pero los episodios se volvieron repetitivos.

“Un 31 de diciembre fui a encontrarme con unos amigos del colegio. Antes de salir de la casa compré flores, hice la comida y organicé nuestra vivienda, como para que ella no hiciera nada más. Cuando regresé las flores estaban picadas en el piso, la comida esparcida en las paredes y todo lo que teníamos destruido. Tenía ocho meses de embarazo cuando eso”, recuerda.

Lo hizo dudar, pero en camino venía un bebé y había que asumir la responsabilidad. Quizá sería la salvación de su relación. No fue así.

Cuando la “esperanza” de Ramiro había nacido, se le vino el mundo encima. “Cuando el niño cumplió 3 meses me dio un rodillazo en los testículos. Me afectó. Me tocó ir al médico”. Confiesa que al principio le daba temor y vergüenza denunciar, pero fue la única manera que encontró para tratar de frenar la violencia de la que era víctima.

Fue a la Policía y allá le recomendaron que expusiera su caso ante la Inspección. Pero su mujer, que le tenía los movimientos calculados, le salió al paso.

–Si vos me enfrentás, te va a sobrar una mano–

Las palabras las recuerda como si las hubiese escuchado ayer. Los golpes ya fueron el pan de cada día y la paciencia se le iba agotando. Pero seguía.

Con la agresión vinieron las infidelidades de su mujer, más frecuentes con el paso del tiempo. Incluso llegó a dejar a su niño en la guardería hasta las nueve de la noche mientras se acostaba con otros hombres.

Un sábado, del cual no recuerda la fecha, él se marchó. No podía dejar sin madre al pequeño, por lo que se fue solo. Pero el karma le persiguió cuatro meses más.

“Me hacía escándalos en la calle. Me quitaba al niño cuando me correspondía estar con él (cada 15 días), hasta que me tocó demandarla ante el Bienestar Familiar”, dice. Tras una audiencia en la que quedó evidenciado el verdadero rostro de la esposa de Ramiro, este encontró algo de paz.

Ya podía ver a su hijo, le daba lo que necesitaba y el diálogo con su exmujer logró lo que no pudieron las caricias y el amor.

Hoy, después de tanto estar separados, son los mejores amigos que podrían existir. “Hace seis años nos la llevamos muy bien. Donde esa mujer fuera cómo es ahora, siempre hubiera sido mi esposa”, concluye.

‘Hombres no denuncian por pena’

De cada 100 denuncias que llegan a las Comisarías de Familia o Inspecciones de Policía del departamento, solo ocho corresponden a hombres que dicen ser maltratados por sus esposas o compañeras sentimentales.

Así lo reveló la secretaria de Equidad de Género de Antioquia, Rocío Pineda, quien sin embargo aclaró que está demostrado que los mayores agresores son los hombres. “No denuncian el maltrato por motivos culturales asociados a la virilidad que ha formado la sociedad”, explicó.

Lo que vale la pena analizar, para ella, es la manera de relacionarse, pues la violencia no es una acción individual: “La condición de fuerza hace que una persona que está en inferioridad de condiciones sea la agredida mientras quien cree sentir el poder es el agresor”.

Pero esa relación de poder puede llevar al agredido a defenderse formando lo que Pineda llama una relación de violencia: “Generalmente hay intimidación. Cuando la o el agredido quiere denunciar, hay amenazas en contra de su vida y, muchas veces, los hijos se convierten en una razón para intimidar”.

Parejas agresoras

Según el informe Forensis 2012 de Medicina Legal, de los 14.394 asesinatos en contra de hombres que ocurrieron en 2012 en Colombia, 24 fueron perpetrados por la pareja o expareja. Un índice muy bajo si se tiene en cuenta que de las 1.316 mujeres asesinadas ese mismo año 138 fueron víctimas de sus compañeros o excompañeros.

En 2011, por otro lado, los hombres asesinados por su pareja o expareja fueron 37 mientras que en las mujeres llegaron a los 130.

Esa misma referencia se puede notar en las cifras de maltrato intrafamiliar. En 2012 alrededor de 6.779 hombres denunciaron haber sido víctimas de maltrato, 2.667 fue infringido por su compañera permanente.

El mayor presunto agresor de las mujeres también es el compañero. Según las denuncias recibidas en ese año recibieron 20.496 casos de los 47.620 registrados. Si se compara con 2011 hubo un leve aumento en las cifras: 6.669 dijeron haber sido víctimas de maltrato, mientras que en las mujeres hubo 51.092 denuncias.

YEISON GUALDRÓN
REDACTOR DE EL TIEMPO

 

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