Puertas de entrada / Hablemos de vinos

Puertas de entrada / Hablemos de vinos

Me gusta Bomba Estéreo. Me gusta la mirada que tienen, me gusta lo libres que parecen.

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04 de enero 2014 , 07:42 p.m.

Me gusta Bomba Estéreo. Me gusta la mirada que tienen, me gusta lo libres que parecen, lo diversa que se siente su propuesta y, por cierto, me encanta que ellos mismos tengan la desfachatez de definir su propia música. ‘Cumbia psicodélica’ la llaman. Divertido, ¿no?

El caso es que no los conocía y que llego a ellos vía Bosque, uno de las canciones menos ‘cumbiancheras’ de su nutrido y variopinto repertorio, pero a la vez una de las que mejor interpreta ese espíritu ecléctico que atraviesa a los Bomba Estéreo. Bosque ha sido, en el fondo, una puerta de entrada. Luego de ella, ya puedes comprender mejor todo el resto.

Se me viene eso a la cabeza porque, a veces, también uno necesita puertas de entrada en el cine, en la literatura y en el vino.

A mí, por ejemplo, me costó entender al malbec argentino hasta que comprendí que no solo podría ser materia prima para vinos musculosos y súper cargados, sino que también podía ser fuente de tintos deliciosamente frescos, que uno bebe en verano, junto a la piscina. Tuve dos o tres ejemplos que fueron mi ‘puerta de entrada’. Y luego de ellos, ya todo comenzó a cobrar sentido. Todo lo demás fue mucho más fácil de entender, incluso en aquellas versiones de malbec que me siguen sin gustar.

Esto de las puertas de entrada, ya lo saben, pueden también convertirse en quiebraprejuicios. Si hubiera partido por Niña Rica, por ejemplo, quizás me habría costado más entender a los Bomba porque, básicamente, no es de las canciones que ando escuchando por la vida. Y me habría pasado algo similar si es que hubiera partido catando malbec por esos fisicoculturistas que diseña Michell Rolland en Argentina, vinos grandes como pocos, en vez de los mucho más sutiles ejemplos de Bodegas López o de Carmelo Patti, solo por nombrar dos aproximaciones opuestas a las de Rolland.

Pero –y otra vez– lo alucinante de esto es que las puertas de entrada son un asunto personal, de gustos individuales. Lo que me hace sentido a mí, puede que no tenga ningún sentido para ustedes. De hecho, puede que los vinos de Rolland sean para ustedes esas puertas de entrada a los malbec de Argentina. Quién sabe. Tienen que probar. Yo, por mi parte, sigo disfrutando del catálogo de los Bomba Estéreo. Pocas cosas mejores en esta vida que descubrir nueva música.

Patricio Tapia
Especial para EL TIEMPO

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