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Condenan a 'brujo' por estafa con guaca

Condenan a 'brujo' por estafa con guaca

Se trata de Manuel Antonio Lugo, conocido como 'Damián', quien deberá pagar 4 años de cárcel.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de enero 2014 , 07:29 p. m.

Jairo Villalba García, víctima de un supuesto maleficio, entregó una finca y una casa a un maestro de nombre ‘Damián’, con la promesa de que cambiaría su suerte y sería recompensado con una millonaria guaca ubicada en el municipio de Sasaima (Cundinamarca).

A José Paulino Conejo Martínez le hicieron creer que le ‘ayudaron’ a desenterrar viejas fotografías suyas, para así quitarle la mala racha. Por el ‘trabajo’, el hombre entregó 1 millón 650 mil pesos y estuvo a punto de perder un CDT de 40 millones. En contraprestación, el “espíritu de Teófilo” le indicaría el lugar donde debía excavar para encontrar un valioso tesoro.

Ni Villalba ni Conejo pudieron sacar la guaca y movidos por sus familiares y amigos denunciaron el hecho. La investigación se hizo de forma conjunta.

El juzgado Segundo Penal del circuito de Descongestión de Bogotá, en providencia del 14 de diciembre de 2010, absolvió a los procesados de los cargos formulados por la Fiscalía.

El fallo fue apelado y el Tribunal Superior de la misma ciudad lo revocó. En su lugar, condenó a quienes participaron en el hecho: José Serafín Cortés Lancheros, María Concepción Cortés Lancheros y José Leonardo Buitrago, como autores del delito de estafa agravada a la pena de 50 meses de prisión y 133,2 salarios mínimos legales mensuales vigentes, al tiempo que les negó la suspensión condicional de la ejecución de la pena y la prisión domiciliaria.

Cortés Lancheros, Vega Pinzón, Buitrago, Cortés Lancheros y Herrera Lancheros, incorporaron a su patrimonio: $32.650.000 de Conejo Martínez, y $51.917.000 de Villalba García.

La decisión de condenarlos se tomó porque los implicados, autores y cooperantes, advirtieron a los clientes, que “sus bienes contagiados por maleficios tenían que ser cambiados por otros que estuviesen limpios. Una vez lograron convencerlos, para la supuesta compensación, inventaron el tema de la guaca”.

La conclusión de la Corte, es que contrario a lo expresado en la sentencia de primera instancia, “se estructuran a plenitud los requisitos normativos del tipo penal de estafa”.

El reparo de la Sala al Tribunal, es que al momento de hacer los cálculos “incurrió en un desatino que generó la imposición de una pena mayor a la que en realidad corresponde, en desconocimiento del principio de legalidad y garantías fundamentales de algunos procesados. Concurso homogéneo de delitos de estafa no se imputó a Buitrago, ni a Vega Pinzón”.

En consecuencia, la Corte decidió redosificar la pena de prisión y multa. A Buitrago le bajó seis meses de prisión y la multa en 66.6 salarios mínimos, es decir, que deberá pagar 44 meses de prisión.

A Vega, cómplice de la misma conducta punible, le redujeron 3 meses la pena de prisión para un total de 22 meses de prisión. La pena accesoria de inhabilitación se redujo al mismo tiempo.

A las demás personas, la Corte les mantuvo la condena del Tribunal.

‘Caso Damián’

Villalba García, quien dijo que atravesaba una difícil situación económica, encontró un aviso clasificado en prensa que decía: “arreglo su suerte”. Fue a la dirección señalada y allí lo atendió una mujer de nombre Marcela, quien le aseguró que era víctima de un maleficio.

La mujer llamó a otro “maestro” para ayudarlo a superar la situación porque la calificó de muy grave. Así fue que Villalba conoció a ‘Damián’, quien es Manuel Antonio Lugo Rodríguez.

‘Damián’ convenció a Villalba de la necesidad de cambiar sus bienes. Él dispuso la permuta de su finca ubicada en el municipio de Arbeláez (Cundinamarca) por una vivienda ubicada la ciudad.

Hecho el negocio el ‘maestro’ le solicitó a Villalba dejar los papeles a nombre de la Sociedad Cortés Vega e hijos, representada por una mujer de nombre Álix Daver Vega Pinzón. También le pidieron el vehículo de marca Nissan Patrol de placas EWI 566 con el cual deberían adelantar las diligencias el cual posteriormente le sería devuelto.

A Villalba también le dijeron que debía disponer la entrega de la casa permutada para realizar una nueva negociación por un predio rural en el municipio de Sasaima donde hallaría una “guaca” millonaria.

Lo llevaron al sitio y después de hacer excavaciones encontraron varias ollas de barro, con supuesto contenido de lingotes de oro y monedas, pero cuando iban a salir del sitio con la “guaca”, unos hombres aparecieron disparando y con la excusa de brindarle seguridad lo regresaron a la camioneta y a Bogotá.

Con justificaciones encaminadas a la obtención de los beneficios de la “guaca” que ya había visto, lograron de él la entrega de dinero por un monto superior a los 14 millones de pesos.

El hombre, tomó conciencia de que había sido estafado, luego de verificar los documentos de la casa obtenida de extraña forma. Constató que la misma ya había sido vendida a un tercero pero aún seguían en ella el maestro ‘Damián’ y Marcela atendiendo incautos.

El espíritu de Teófilo y de Beatriz

Una segunda denuncia fue hecha por Conejo Martínez quien dijo que por medio de una amiga consiguió el teléfono de un espiritista a quien buscó para mejorar su suerte.

Tras algunas sesiones el supuesto espiritista le ayudó a desenterrar viejas fotografías suyas y le solicitó dinero a Conejo para sacar una guaca. El hombre, creyendo en su tesis, consiguió dinero prestado con amigos y familiares para entregarle a William (el espiritista) 1 millón 650 mil pesos.

Dos personas Roy y Miguel Ángel (Serafín Cortés) trasladaron a Conejo a un lugar, a dos horas de Bogotá, con la excusa de que ese era el designio del espíritu invocado.

El supuesto “espíritu de Teófilo” le indicó el lugar donde debía excavar y así lo hizo con ayuda de un campesino. Conejo, encontró una olla de barro con monedas de oro y otra con piezas supuestamente del mismo metal.

Cuando iban a salir con el valioso hallazgo apareció el “espíritu Beatriz” e impidió su salida. Durante el regreso a casa, los espiritistas, le preguntaron a Conejo por sus propiedades y justificando el retiro del tesoro encontrado le exigieron entregarle el producto de un CDT por el valor de 40 millones de pesos el cual logró hacer efectivo y un cheque de 10 millones quinientos mil pesos. Se comprometieron a llamarlo para concretar un nuevo desplazamiento al sitio de la guaca, situación que nunca ocurrió.

Conejo contó lo ocurrido a su familia y le aconsejaron denunciar el hecho a la Policía. Con la decisión, lograron que la orden del pago del cheque se hiciera efectiva.

REDACCIÓN JUSTICIA

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