Este año sí ...

Este año sí ...

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01 de enero 2014 , 04:19 p.m.

En esencia todos tenemos sueños y anhelos. Todos queremos algo diferente, un nuevo reto, una meta que alcanzar. En eso somos iguales. Desde el más rico hasta el más pobre. Desde el sueño más loable hasta el más mísero, no hay ser humano, por grande o pequeño que sea, que tenga un corazón sin ilusiones.

Y esta época se presta de manera particular para hacer un alto en el camino y reevaluar la vida que llevamos. Nos hacemos decenas de promesas que con el transcurrir del año, poco a poco van cayendo en el olvido, y seguimos la vida, por la vida, como si nada. La búsqueda de la felicidad que nos prometimos el 31 de diciembre, para finales de enero, se habrá aplazado un año más.

Y me gustaría decir que lo único que quiero para ustedes en este nuevo año, es que los que no pueden soñar tengan la oportunidad de hacerlo. Que aquellos que se atreven a soñar puedan cumplir gran parte de sus sueños. Que quienes los han cumplido ya, puedan mantenerlos. Que aquellos que los han mantenido encuentren unos nuevos y que quienes ya los encontraron, los puedan compartir con esos a los que se les olvidó soñar. ¡Pero no! No lo voy hacer. En cambio les voy a decir olvídense de sus sueños, hagan a un lado esa idea tonta de alcanzar una meta en el futuro, y preocúpense un poco más por vivir plenamente el día a día, por tener su mente, su corazón y todos sus sentidos, en un tiempo que no sea diferente al único que realmente existe, el presente.

En este nuevo año, no más promesas sin cumplir. Si no son felices con su trabajo, no juren que este año sí van a renunciar, simplemente, háganlo, déjenlo, renuncien ya. Si lo que les gusta es pintar, escribir, filosofar, no pierdan el tiempo estudiando estupideces con la falsa promesa de una estabilidad económica futura. Nadie les va a garantizar un empleo estable, ni mucho menos que van a estar vivos para hacer algo que ni siquiera les gusta. Hagan hoy, no mañana, lo que les apasiona.

En este nuevo año, no se endeuden, y mucho menos por algo material, pues ese es el mejor mecanismo que se ha inventado el sistema para quitarnos la libertad, para esclavizarnos, para robarnos la oportunidad de hacer lo que realmente anhelamos. Bailen, bailen mucho pero no bajo el efecto del alcohol, sino al compás de las más hermosas melodías que se han compuesto, dejando en la música sus más profundos sentimientos, todas sus preocupaciones. Compartan con la familia, sus amigos y todas las personas a las que quieren, pero dejen tiempo para ustedes mismos y para compartir con los menos afortunados.

Aprendan a disfrutar de las cosas simples, del sol, de la lluvia, del olor del pasto, de un beso, de un abrazo, de toda la belleza que está a nuestro alrededor. Eso es gratis pero a la vez no tiene precio. El hombre, en toda su supuesta magnificencia, no podrá jamás imitar la belleza con la que visten las flores, la majestuosidad de las montañas, la imponencia de los árboles, el caminar pausado de las nubes, el canto de los pájaros, el fulgor de las estrellas, el calor del sol. Nada hecho por el hombre es superior a lo que existía antes de él. Reconquisten el campo, atrévanse a disfrutar de la grandeza de la naturaleza y no de la polución de la ciudad.

En este nuevo año, cuestionen eso que tanto quieren y se darán cuenta de que probablemente ni lo necesitan, de que tal vez ese sueño pertenece al ego, a una construcción social del éxito, a un falso anhelo.

Si quieren la paz, constrúyanla cada día con sus pensamientos, con sus palabras, con sus actos. Si quieren cambiar a la sociedad, sepan que debemos cambiar primero dentro de nosotros mismos, pues es igual de ladrón el que se roba el Congreso, como el que se salta la fila o el que se pasa el semáforo cuando no es.

En este 2014 solo quiero que todos los colombianos sean felices, pero no con esa felicidad material, pasajera y vacía que muchas veces nubla lo que quiere el corazón, sino por el contrario, con esa felicidad que es simple, sencilla y verdadera, y que se consigue en el día a día por el simple hecho de respirar, esa que no necesita nada más. Este año sí espero que vivamos más en el presente, y no en esos juegos de la mente y la sociedad. Por un 2014 pleno, les deseo en este nuevo año, un muy feliz día a día.

arturo.arguello82@gmail.com

Arturo Argüello Ospina

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