Proceso de paz, el hecho del 2013

Proceso de paz, el hecho del 2013

Nunca antes se había llegado tan lejos en una negociación con las Farc.

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14 de diciembre 2013 , 10:47 p.m.

Si bien el proceso de paz con las Farc arrancó el año pasado, fueron los hechos de este 2013 los que lo convirtieron en el tema del año para Colombia.

No solo porque, a pesar de las tensiones por el lento ritmo de las negociaciones, el Gobierno y el grupo guerrillero lograron dos acuerdos históricos, sino porque terminó convertido en el eje de la campaña presidencial. (Lea también: Derechos humanos, un proyecto común / Opinión)

El 20 de noviembre, cuando el presidente Juan Manuel Santos anunció su decisión de ir por la reelección, el país confirmó que, inevitablemente, su voto en las presidenciales de mayo sería por la paz o contra ella.

Y esto porque, como lo han mostrado las encuestas, el candidato presidencial que le sigue a Santos en intención de voto –aunque lejos– es Óscar Iván Zuluaga, la ficha del movimiento liderado por el expresidente Álvaro Uribe, el más duro crítico de las negociaciones que se están llevando a cabo con las Farc en La Habana. (Lea también: El holocausto sirio)

Sin mencionar el proceso de paz, al anunciar que buscaría la reelección, Santos dijo estar convencido de que se había avanzado y era necesario “continuar para terminar la tarea”. Pidió, entonces, a los colombianos la “oportunidad para consolidar la paz y la prosperidad”.

Y lo hizo tras sopesar lo alcanzado en La Habana. El 26 de mayo, y después de seis meses de discusiones, la delegación oficial y la de la guerrilla le habían anunciado al país el primer acuerdo, sobre distribución y uso de la tierra. (Lea también: Bogotá se queda sin alcalde por segunda vez)

A simple vista sería apenas un acuerdo en el primer punto de una agenda de seis, pero se trató del primero sobre este tema en la historia de 50 años de conflicto armado con las Farc.

Ejes de este punto son la entrega de tierra a los campesinos sin esta y a los que no tienen la suficiente para garantizar la supervivencia, y la actualización del catastro rural –tiene un atraso de al menos 40 años– para que los dueños de las grandes extensiones paguen los impuestos justos. (Lea también: Hechos nacionales del año)

Pero, además, el 6 de noviembre, los equipos de diálogo del Gobierno y las Farc alcanzaron el acuerdo sobre las garantías políticas para los movimientos que surjan tras un eventual acuerdo final de paz.

Y, aunque a mediados de los 80, durante las conversaciones con el presidente Belisario Betancur, el grupo guerrillero se lanzó a la arena política con la Unión Patriótica (UP), lo hizo sin dejar las armas y por su cuenta y riesgo. El resultado fue el asesinato sistemático de sus militantes. (Lea también: Hechos internacionales del año)

En este sentido, también el acuerdo sobre participación política, en el que se destacan las curules especiales en la Cámara de Representantes para las zonas más golpeadas por el conflicto, puede considerarse único en la historia de negociaciones con las Farc. Nada se hará antes de que esta guerrilla abandone las armas.

Sobre curules para los jefes guerrilleros no se ha discutido, porque está pendiente lo que se defina frente a ellos judicialmente por los delitos graves que han cometido.

El hecho cierto hoy es que las propias Farc, que por doctrina se resisten a reconocer avances con cualquier gobierno, admiten que lo pactado en medio de este proceso de paz es único. “Nunca antes habíamos avanzado tanto”, dijo en algún momento ‘Iván Márquez’, el jefe de la delegación guerrillera en la mesa de negociaciones. (Lea también: El chavismo perdió al hombre que lo creó)

La prueba de fuego

Claro está, el Gobierno, el grupo armado y, por supuesto, el país saben que el principio central de estos diálogos es que “nada está acordado hasta que todo esté acordado”.

En este límite, que garantiza que se va por un cierre definitivo de 50 años de guerra en Colombia, está, a la vez, la fragilidad del proceso de paz. O la prueba de fuego. Un desacuerdo al final derrumbaría todo lo construido.

Precisamente por esto, de ser el hecho del año en el 2013, el proceso de paz pasa a ser también el de mayor expectativa para Colombia en el 2014.

Es previsible que la campaña electoral, incluida la del Congreso, lo ponga en una especie de stand by. Pero, una vez resuelta esta coyuntura, debe despejarse su futuro, del que dependerá una buena parte de lo que suceda con el país hacia adelante.

Un año de logros y tensiones

Marzo

Una comisión del Congreso se reúne en La Habana con los negociadores de las Farc. Hay tensión porque esa guerrilla se sintió presionada para acelerar.

Abril

‘Pablo Catatumbo’ se une al grupo de negociadores de las Farc y se convierte en el segundo del secretariado en los diálogos.

Mayo

El 26, Gobierno y Farc logran el acuerdo sobre tierras. Dejan pendientes las diferencias sobre latifundio e inversión extranjera en el campo.

Agosto

En la tercera semana, las Farc anuncian una ‘pausa’ porque el Presidente presentó proyecto para refrendar los acuerdos un día electoral del 2014. Santos pide a sus delegados en La Habana regresar al país.

Octubre

Ante la negativa de las Farc a acelerar el ritmo de la negociación, Santos considera suspender e incluso romper los diálogos con esta guerrilla.

Noviembre

El 6, Gobierno y Farc logran el segundo acuerdo, sobre la participación política de los movimientos que surjan tras un acuerdo final de paz.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: margogir

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