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'Fue demasiado fácil acabar con su vida': hija de Low Murtra

'Fue demasiado fácil acabar con su vida': hija de Low Murtra

Al exministro de Justicia Enrique Low Murtra lo asesinó la mafia en 1991. Su hija cuestiona que, más de 20 años después, la impunidad campee en ese caso.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de diciembre 2013 , 03:30 a. m.

Amalia Low Nakayama tenía 26 años cuando su padre, el exministro de Justicia Enrique Low Murtra, fue asesinado por sicarios enviados por Pablo Escobar, el capo del narcotráfico, el 30 de abril de 1991. Low, que fue el tercer ministro de esa cartera atacado por la mafia (solo sobrevivió Enrique Parejo, su antecesor), salía de dictar clase en la Universidad de La Salle, en Bogotá, sin ninguna escolta.

Amalia, que es profesora de música y escritora, dice hoy que la desprotección en la que lo dejó el Estado lo hace corresponsable de su muerte.

¿Cómo han sido estos años sin su padre?

Se carga siempre una gran tristeza, desde la muerte de mi papá ha sido una vida muy difícil realmente; mi mamá regresó a Japón a empezar de cero. En mi caso había una depresión permanente de la que solamente hasta hace dos años medio empecé a superar. Más de 20 años después de su muerte apenas medio siento que puedo ver una luz y creo que ha sido así para mi mamá y mi hermana.

¿Qué recuerdos guarda de él?

Su humor, la bondad. Nunca lo vi bravo, fue un excelente ejemplo para nosotras, una persona que no se desanimaba frente al conflicto, frente a las dificultades, que siempre afrontaba todas las cosas con el corazón abierto, con amor, con honestidad. Recuerdo mucho, por ejemplo, cuando íbamos al supermercado: si había un niño chiquito por ahí terminaba jugando y haciéndole muecas y el niño riendo.

¿Por qué mataron al exministro Enrique Low Murtra?

A él lo mataron porque fue ministro de Justicia y estuvo al frente de la idea de que la única manera de hacer justicia con los narcotraficantes era a través de la extradición. Ese día eran como las 8 de la noche y él salía de la Universidad de La Salle de dar clase y lo mataron apenas en la puerta de la universidad, saliendo, en la carrera segunda con calle décima. Los tipos estaban esperándolo, él no tenía ninguna protección. Era demasiado fácil acabar con su vida.

¿Quién es responsable por la suerte de su padre?

El Estado tuvo total culpa. En el pleito salió culpable el Estado. El presidente Virgilio Barco lo había sacado del país porque estaba amenazado de muerte permanentemente. Después llegó de Suiza a subirse a buses ejecutivos, no sabía manejar muy bien... Por eso lo pudieron matar tan fácilmente, estaba completamente expuesto y eso fue culpa del gobierno. A él lo hubieran podido mantener afuera 3 años, 4 años, hubiera estado tranquilo.

¿Recibieron ustedes acompañamiento del gobierno después de la muerte de su papá?

No, no ha habido ningún acompañamiento. La familia, mi mamá ganó un pleito contra el Estado, pero eso duró 4 o 5 años. Con eso ella pudo comprar su apartamento en Japón, aunque ella vive en condiciones difíciles, le toca trabajar todavía. Tiene 75 años y está todavía moliendo de enfermera, cuidando viejitos. El Estado no ha acompañado en nada nuestro proceso de duelo.

¿Qué sintió cuando supo de la muerte de Pablo Escobar?

En verdad la justicia no llega por el castigo que se le pueda dar al principal criminal, sino porque haya un cambio en las condiciones sociales que llevaron a esa muerte, a la de mi padre y a tantas otras. Mientras haya un Estado que es injusto y haya injusticia en Colombia no se habrá nunca reparado esa muerte. Me imagino que si Pablo Escobar hubiera tenido unas condiciones de infancia justas, educación, salud, amor, no habría llegado a ser el Pablo Escobar que sufrimos.

¿En este momento hay más Pablos Escobar en el país?

Yo pienso que puede seguir habiendo y que en el mismo Estado hay gente que es tan criminal como Pablo Escobar, cada persona que robe al Estado, robe los impuestos que nosotros pagamos, cada una de esas personas es un Pablo Escobar, es una persona que está atentando contra nuestro país.

¿Cuál es su mensaje para las demás víctimas de Escobar?

Pues así como decía mi papá hay que seguir pensando en la trascendencia del ser humano, pensar en que uno tiene de todas formas unos valores de luz y de amor por la humanidad y seguir de alguna manera manteniendo la esperanza y seguir haciendo el bien y no amargarse porque qué más podemos hacer. Hay que continuar adelante y siempre pensando en hacer el bien.

¿Dónde están los restos de su padre?

Está en Bogotá. Yo no lo visito mucho porque no hago culto al cuerpo sino más bien al alma; entonces me parece que hacer culto al alma de mi papá es trabajar para Colombia.

ANDRÉS ZAMBRANO LOZANO
REDACCIÓN JUSTICIA

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