Gaetano Donizetti (1797-1848) / Opinión

Gaetano Donizetti (1797-1848) / Opinión

Entre el 'Bel Canto' y el romanticismo.

30 de noviembre 2013 , 11:52 a.m.

Posterior al Renacimiento, como lo fuera el Barroco, tal período, que en la música abarca un tiempo comprendiendo el Siglo XVI y la primera mitad del Siglo XVII, vino a alterar y cambiar la tranquilidad y poca variación tan características en el pensamiento general artístico, y, muy en especial, en el pensamiento musical renacentista, se cree que por la duda y por el desbordado deseo de autoexpresión que surgieron en el individuo, al punto de que “…el alma creadora pasó a ser, nó una parte más de un gran coro de alabanzas al Altísimo, sino una voz personal subjetiva e identificable.

Así, reflejando sobre todo la Contrarreforma, los cantos de la iglesia iban a confundirse fácilmente con las apasionadas declamaciones musicales de los teatros de ópera de Italia y de cualquier otro país”. La denominación ‘Bel Canto’, tradicionalmente italiana, y de los Siglos XII y XVIII, “…se aviene con el pensamiento de la escuela, en cuanto a la necesidad de distinguir entre el estilo lírico de la canción y las cualidades vocales de los grandes cantantes de los siglos 17 y 18, estilo dentro del cual la belleza del tono aporta su efecto, (sin llegar a ser necesariamente sinónimo de él), y el estilo más declamatorio y con gran fuerza dramática, tan asociado al Siglo 19 y, muy en especial, a la ópera en Alemania y en Francia”

De por sí, en el ‘Bel Canto’, con su corta duración de siglo y medio, se distinguen, con limitada aceptación, también ‘períodos’: barroco (temprano), clásico (intermedio) y final, con sus propias características. En el temprano, por ejemplo, las óperas de Vivaldi y Handel muestran “…un estilo muy recargado, el adorno suntuoso, y la ostentosa línea musical, que son los elementos que determinan la belleza del canto”. En el período intermedio, “…la música manifestó la voluntad de expresar las emociones humanas en un plano de total equilibrio.

El clasicismo, pues, producirá un estilo de canto más declamatorio, al que se llegará por el puente que construyen las óperas de Wolfgang Amadeus Mozart entre el ‘bel canto’ barroco, en el que toda relación con lo bello procedía, pura y simplemente, de la belleza acústica, y el ‘bel canto’ expresivo de los compositores italianos del Siglo XVIII (Rossini, Donizetti y Bellini)”.

Como ilustración, el de Rossini que, sin prescindir de la pureza del tono ni del virtuosismo, expresa sentimientos diversos y emociones humanas, es decir, “…representando lo que se podría denominar la humanización del ‘bel canto’, al crear una escuela en la que la voz no era simplemente un instrumento, ni éste sólo la manifestación de una técnica; el canto de Rossini fue reflejo de pasiones y de humores correspondientes a momentos teatrales determinados…. El ‘bel canto’ adquirió así los elementos necesarios para ser una expresión espiritual con personalidad propia, que funcionara de acuerdo con el carácter del personaje”.

De la tríada de máximos exponentes del ‘Bel Canto’ propiamente dicho, Gioachino Rossini, Gaetano Donizetti y Vincenzo Bellini, a Donizetti se atribuye la importancia de haber sido el impulsador del Romanticismo musical violento y elocuente, “…que abrió las rutas expresivas que casi inmediatamente habría de recorrer Verdi”.

Domenico Gaetano Maria Donizetti, compositor italiano, nació en Bérgamo, Italia, el 29 de Noviembre de 1.797, hermano menor de cinco hijos de Andrea Donizetti y Domenica Nava, familia muy humilde, a la cual se consideró algún tiempo, equivocadamente, como de ascendencia escocesa. Por demostrar tempranas habilidades musicales, a la edad de ocho años, inició sus estudios en las ‘Lezzioni Caritatevoli di Musica’, una escuela gratuita fundada en Bérgamo por el compositor y maestro de origen alemán Johannes Simon Mayr, orientada a la formación de vocalistas e instrumentistas para las presentaciones litúrgicas.

Allí también fue condiscípulo de Salari y Gonzales, bajo la tutela de Mayr hasta 1.815, cuando aquel lo envió al Liceo Musicale de Bolonia, para el perfeccionamiento de sus conocimientos en técnicas de contrapunto con el Padre Mattei (quien fuera también maestro de Gioachino Rossini). Durante su permanencia en Bolonia, Donizetti compuso sus primeras óperas, ‘Il Pigmalione’, (1.816), ‘Olimpiade’ y L’ira d’Archille’ (1.817), en las cuales se percibe la influencia de Mozart y Gluck.

Por atender a las voces de oposición de sus familiares a su carrera en la música, Donizetti se incorporó a las filas del ejército austríaco, si bien allí también tuvo tiempo para la composición. Ya, en años anteriores, “…Mayr había orientado a Donizetti hacia los modelos del clasicismo vienés, lo cual dio sus frutos en las numerosas sinfonías, cantatas, cuartetos y quintetos compuestos por Donizetti, siguiendo los modelos de Haydn y Mozart”.

De aquellos días, (1.818), es su primer éxito en la ópera, con ‘Enrico di Borgogna’, presentada en Venecia. Con la composición de ‘Zoraide di Granata’, estrenada en 1.822 en el Teatro Argentina de Roma también con mucho éxito, Donizetti logró la exención del servicio militar.

También, en 1.822, el Teatro Nuovo de Nápoles y La Scala de Milán, estrenaron dos de las óperas, ‘La zingara’ y ‘I pirati’, que marcaron el inicio de la colaboración del gran libretista Felice Romani, “…con quien Donizetti consiguió sus primeros grandes éxitos como compositor operístico, los cuales precedieron a ‘L’ajo nell’imbarazzo’, (1.824), su primera ópera bufa de importancia”.

“La increíble facilidad para componer, la fuerza dramática de su música, que llega directamente al público, la necesidad económica y los repetidos éxitos que obtuvo ante públicos como los de Palermo, Roma, Nápoles y Milán, fueron los motivos que decidieron a Donizetti a concentrar su actividad como compositor en el mundo del teatro lírico, si bien su actividad no se redujo sólo a este campo, sino que abarcó los más variados aspectos del teatro musical, desde maestro de campo y maestro preparador, hasta director escénico y director de orquesta.

Fue en este último aspecto donde demostró cualidades extraordinarias: a su gran habilidad unió una imaginación fuera de lo corriente, lo que dio como resultado innovaciones importantes en lo que a la colocación de la orquesta se refiere”.

Por aquellos días, (1.827), el empresario napolitano Domenico Barbaja ofreció y formuló a Donizetti el encargo de componer doce óperas, durante los siguientes tres años.

En 1.828, cuando contrajo matrimonio con Virginia Vaselli, Donizetti fijó su residencia en Nápoles y, con el inicio de la década del 30, también comenzó la composición de sus primeras obras maestras. La ópera ‘Ana Bolena’, (1.830), tragedia lírica en dos actos con libreto de Felice Romani, sobre la vida de Ana Bolena, segunda esposa de Enrique VIII, rey de Inglaterra, Donizetti inició la serie de óperas que tratan del período Tudor en la historia inglesa, las cuales se conocen como el ‘ciclo Tudor’.

A esta serie pertenecen también ‘Roberto Devereux’, (1.837), acerca de un supuesto amante de la reina Elisabeth I de Inglaterra, ‘María Stuarda’, (1.835), cuyo título se debe al hecho de estar basada en la historia de la reina de los escoceses, y ‘Il Castello di Kenilworth’. “Las tres primeras, ‘Ana Bolena’, ‘Roberto Devereux’ y ‘Maria Stuarda’, también se conocen con el nombre ‘Las tres reinas de Donizetti’, por haber sido escritas para ser presentadas conjuntamente en Gran Bretaña y por combinar el drama e intriga de las mejores novelas históricas inglesas con la música sublime de la ópera”.

En cuanto a ‘Roberto Devereux’, “…en ciertos aspectos puede ser considerada como la última expresión del período donizettiano en el que predomina la melodía tierna, elegíaca o patética del melodrama romántico, pero demuestra también que Donizetti ponía ya el acento en la tensión dramática, con momentos vocales en los que la línea melódica se expresa con vehemencia y con una andadura agitada, arrebatada y nerviosa, que anuncia ya la estética verdiana a punto de llegar”.

Con el éxito de ‘Ana Bolena’, premiada en 1.830 en Milán, Donizetti alcanzó gran prestigio en toda Europa, reputación que se consolidó en 1.833 con ‘Lucrezia Borgia’, con libreto de Felice Romani , con inspiración en el drama del mismo nombre ‘Lucrezia Borgia’, de Victor Hugo.

La ópera ‘L’elissir d’amore’, (‘El elixir de amor’), fue compuesta en el tiempo asombrosamente corto de siete días en 1.832, por encargo del empresario Alessandro Lenari, con libreto de Felice Romani, y fue estrenada en el Teatro della Canobbiana de Milán en Mayo de 1832. ‘L’elissir d’amore’ se considera “obra cimera, en la opera buffa del Siglo XIX”.

“Romani adaptó el libreto de una obra de Eugène Scribe titulada ‘El Filtro’, logrando su mejor melodrama escénico y una obra llena de ternura y comicidad, con personajes creíbles, simpáticos y, lo que es más notable, universales, pues la sencilla anécdota de amor campesino en la que se basa el drama, puede acontecer en cualquier tiempo, e incluso en cualquier país. Para este libreto escribió Donizetti una partitura encantadora, llena de gracia e inspiración melódica.

De la obra, es celebérrima el aria ‘Una furtiva lacrima’, ‘Una furtiva lágrima’, que representa su momento de mayor expansión lírica”.

En años anteriores, Donizetti se había vinculado a las actividades académicas en música, formalizadas aquellas en 1834, cuando el rey de Nápoles lo nombró profesor de composición y contrapunto en el Real Colegio de Música de Nápoles, aunque al cabo de cuatro años decidió retirarse, debido a su frustración por no haber sido nombrado rector del Colegio Real. A tal decisión, que también implicó su abandono de Nápoles, para instalarse en París, (1838), contribuyeron también una serie de adversidades y reveces familiares, como la muerte de sus padres, la de su esposa y la de su pequeña hija, sucesos que provocaron en él una profunda depresión.

“Por recomendación de Rossini, fue invitado por el Théatre –Italien de París para la presentación de ‘Martin Faliero’ en Marzo de 1835, la cual resultó deslucida por el muy exitoso estreno, días antes, de ‘I puritani’ de Vincenzo Bellini. Pese a este aparente poco entusiasmo, ‘Martin Faliero’ tuvo exitosas presentaciones pocos meses después en Londres y en Florencia”.

Muy poco tiempo después de ‘L’elssir d’amore’, Donizetti compuso ‘Lucia di Lammermoor’, (1835), con libreto de Salvatore Cammarano, estrenada el 26 de Septiembre de 1835 en el Teatro San Carlo de Nápoles. “Con anterioridad a 1.800, sólo Mozart había logrado dotar de humanidad a los personajes de sus óperas bufas. Puede afirmarse que Mozart fue el inventor de la comedia humana en un escenario lírico. Donizetti, a través de su sensibilidad romántica, convirtió en figuras humanas a los personajes de la ópera bufa italiana, unos personajes que, antes de él, habían sido sólo figuras cómicas.

Así, Donizetti transformó el uso de los recitativos en declamados de gran efecto dramático, que actúan como nexo entre las arias y demás números musicales.” ‘Lucía de Lammermoor’, la obra maestra de Donizetti, “…contiene la escena de locura más impresionante de toda la historia de la ópera, prueba de fuego para cualquier soprano. Así mismo, es la ópera que contiene el material melódico de mayor personalidad, además de contar con unas intervenciones corales de relevante importancia, y de poseer una construcción escénica creíble y correctamente estructurada”.

El éxito que ‘Lucía de Lammermoor’ obtuvo en París “…se vio ensombrecido por la noticia de la temprana muerte (1835) de Bellini, ocurrida en las cercanías de la capital francesa y que llegó a oídos de Donizetti tres días antes del estreno parisino de esta obra. Bajo el sentimiento de dolor provocado por esta noticia, Donizetti escribió un ‘Lamento a la muerte de Bellini’ y una magnífica ‘Misa de Requiem’, así como una sinfonía sobre temas de Bellini”.

Desde 1.838, fecha en la cual trasladó su residencia a París, la actividad creadora de Donizetti volvió a resurgir con renovada fuerza, para dar lugar al período de obras escritas en francés. “En 1840 estrenó tres obras que confirmaron su fama: ‘La file du régiment’, con libreto de Saint-Georges y Bayard, ‘La favorite’, que fue escrita por Royer y Vaëz y la segunda versión de ‘Poliuto’, a la que su libretista Scribe dio el nombre de ‘Les martyrs’.

Durante uno de sus frecuentes viajes, en Bolonia en 1.842, dirigió el estreno italiano del ‘Stabat Mater’ de Rossini, en presencia de su autor. Pocos meses después dirigió la misma obra en Viena, al tiempo de estrenar, en el Kärnertortheater, su ópera francesa ‘Linda di Chamounix’. El éxito fue tal, que el emperador austríaco lo nombró ‘maestro de la corte imperial’ y ‘compositor de corte’.”

“En ese mismo año de 1.842, a su regreso a París escribió su última obra maestra, la ópera ‘Don Pasquale’, con libreto de Ruffini y del propio Donizetti, que estrenó en el Théatre-Italien en 1843, año en el que también estrenó, ésta sí con poco éxito, la que sería su última obra, la ópera ‘Dom Sebastien, roi de Portugal’.”

Por aquellos años, “…su salud comenzó a mostrar deterioros que se acentuaron en el curso de los años siguientes, al punto que determinaron su ingreso, en Febrero de 1.846, en el Sanatorio de Ivry, cercano a París. En él pasó 17 meses, durante los cuales se agravó su enfermedad, una degeneración cerebro-espinal de origen sifilítico, la cual le produjo parálisis y la pérdida casi total de todas sus facultades mentales. En Septiembre de 1.847, su sobrino Andrea Donizetti consiguió permiso para trasladarlo a Bérgamo, su ciudad natal, en donde falleció el 8 de Abril de 1.848”.

En las 66 óperas que compuso, Gaetano Donizetti “consiguió aunar, de modo aparentemente fácil, la línea melódica y el carácter dramático, la calidad de la melodía y la expresión del sentimiento. Con un gusto exquisito, llegó a borrar la frontera de la ópera bufa y la ópera seria. Acaso sea ésta, su mayor aportación a la ópera italiana”.

Bibliografía:

WEAVER, William. ‘The fate of La Favorite’. The Decca Record Co., Ltd.

ARNAU Joan. ‘La opera italiana: el Bel Canto’. Salvat S.A de Ediciones

ROSENTHAL, Harold, WARRACK, John. ‘The Concise Oxford Dictionary of Opera. Oxford

University Press, London

KAYE, Michael. ‘Dance in the Operas of Rossini and Donizetti’. 442 553-2 Philips Clasics

Productions

SCHOLES, Percy A. ‘The Oxford Companion to Music’. Oxford University Press

Por AUGUSTO SORZANO PUYANA
REDACCIÓN BUCARAMANGA

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