¿Avanza el sistema integrado? / Opinión

¿Avanza el sistema integrado? / Opinión

El optimismo se ve empeñado por el tamaño de la tarea que falta.

29 de noviembre 2013 , 05:36 p.m.

En diciembre del 2011, antes de salir del empalme, Paul Bromberg recomendó “acoger el SITP con alegría”. La administración de Gustavo Petro prefirió adoptarlo a regañadientes, pero hoy es el único avance efectivo de movilidad. Falta mucho: aún conviven los nuevos buses con miles de busetas, colectivos, corrientes y ejecutivos, legado de nuestro pasado. Pero el avance se ve y los comentarios positivos empiezan a oírse más y más.

Tal vez el punto de quiebre fueron los ‘padrones’ grises de la 7.ª. Ya los buses azules (urbanos), naranjas (complementarios) y vinotinto (especiales) no se ven dando vueltas tan vacíos. Hay muchas más rutas y los usuarios aprovechan el hecho de que no hay que pagar doble pasaje para cambiar entre buses.

Ya se ven muchos más TransMilenios biarticulados de trompa amarilla y, por fin, algunas ampliaciones de capacidad, como la impresionante estación subterránea del Museo Nacional y el nuevo acceso a la estación de la calle 100.

También se puede usar la tarjeta de la fase I en todas las estaciones de TransMilenio. Hay algo de optimismo por los logros. Aún es posible que en 2014 la ciudad tenga la transformación que espera desde 1968.

Pero el optimismo se ve empeñado por el tamaño de la tarea que falta. La fecha de abril ya no parece posible. Aún se requiere un gran esfuerzo en incorporación de buses (nuevos y engallados) y retiro simultáneo de los más viejos.

Necesita un refuerzo gigante en la educación de los usuarios (cambio de hábitos, que es tan difícil), en la señalización de las paradas (y su mantenimiento) y en adecuación de patios. El punto crítico parece ser la estabilidad financiera de algunos operadores –los grupos conformados por los ‘pequeños transportadores’– que con gran esfuerzo lograron una participación significativa en el SITP. Sus problemas organizacionales y financieros no son nuevos.

El señor Alcalde ha lanzado una propuesta que genera más preguntas que respuestas. Lanzar una “alianza público-privada” para que la ciudad “no quede arrodillada frente a cinco operadores” (¿los grandes?). El apoyo directo con recursos públicos a operadores privados (grandes o pequeños) que se comprometieron en una licitación a traer por su cuenta y riesgo los buses, cae muy mal. Lo importante es concentrarse más en el servicio a los usuarios (la mayoría de los bogotanos) que en debates ideológicos sobre la propiedad de los medios de producción.

Si hay que lanzar un salvavidas, la propuesta del viceministro Nicolás Estupiñán parece ser la más justa: ayudarles a obtener créditos, que al final pagarán con la remuneración del servicio pactada en los contratos. Otras alternativas cambian las condiciones, premian el incumplimiento y no resuelven lo fundamental. Tiene razón el profesor Antanas Mockus: “A ningún ‘macho macho’ latinoamericano le gusta criar hijos ajenos”.

DARÍO HIDALGO
Experto de firma EMBARQ

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