Los caballeros ya no quieren pagar toda la cuenta

Los caballeros ya no quieren pagar toda la cuenta

Según estudio, dos de cada tres hombres piensan que las mujeres también deben pagar la salida

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27 de noviembre 2013 , 10:55 p.m.

Bastó solo con poner la pregunta en el muro de Facebook para que a los pocos minutos varias personas respondieran: ¿Los hombres deben pagar la cuenta en una cita o ésta debe ser repartida?

En general, podría decirse que a las mujeres les gusta que las inviten, al menos en las primeras salidas, mientras que los hombres, por el contrario, están cada vez más de acuerdo en que ellas también deben meterse la mano al bolsillo.

Fernanda Contreras, por ejemplo, respondió: “No tengo rollo con el ‘miti-miti’, pero sí con pagar toda la cuenta. Si el tipo no paga nada, pensaría que es un tacaño de miedo, y el mundo debería ahorrarse a los tacaños”.

Simón Hore fue más allá y continuó con un “creo que las mujeres deberían invitar de vez en cuando, meterse la mano al dril, o a la falda, y proponer la salida con todo lo que involucra: recoger al personaje, seleccionar el restaurante o el bar y escoger lo que se va tomar”.

Sheyla Rojas le salió al paso a este comentario y dijo que “sin duda alguna, dejaría de salir con un hombre que no pague la cuenta en la primera cita, e incluso en las tres salidas siguientes. La caballerosidad es fundamental, y un hombre que no lo sea, para mí no vale la pena”.

Diego Hernán Pérez continuó: “¡Que paguen, carajo! La primera, la segunda, la tercera. Arriba la revolución femenina. Nota del autor: he pagado todo toda mi vida y heme aquí rasgándome las vestiduras por mis fondos mal invertidos”.

Y así continuaron las respuestas. Parecía una batalla entre hombres y mujeres. Los unos respondiéndoles a los otros.

Tal es el debate que genera el tema que incluso el psicólogo David Frederick, de la Chapman University, en California, decidió hacer un estudio para el cual entrevistó a 17.000 personas, con el fin de analizar qué normas han cambiado en el cortejo.

La investigación concluyó que dos de cada tres hombres piensan que las mujeres deberían ayudar a pagar en una cita, y cuatro de cada diez dejó de interesarse en las mujeres que ni siquiera hicieron el intento de pagar. Por el lado de las mujeres, el 57 por ciento afirmó haberse ofrecido a pagar en una cita, aunque el 40 por ciento confesó que esperaba que los hombres rechazaran su oferta. Quedó claro, además, que, en la mayoría de casos, los hombres siguen pagando gran parte de los gastos en las citas, con un 84 por ciento.

Independientes, pero…

La idea preconcebida de que el varón es el que debe invitar en una cita es algo histórico y cultural. Ricardo Aponte, psiquiatra y psicoanalista, explica que “hay un elemento de tradición, ese que muestra que el hombre es el proveedor y la mujer hace otras cosas. Esa idea clásica se transmite al hecho específico de que el hombre es el que paga. En muchas familias y parejas, la situación es esa”.

Expertos sostienen que el cambio del hombre, en el sentido de no querer pagar toda la cuenta, puede tener que ver con la liberación femenina. María Angélica Cujiño, magíster en psicología clínica y docente investigadora de la Universidad del Bosque, asegura que “el ingreso de la mujer al medio laboral hace bastantes décadas, la ha empoderado en el aspecto económico. Ha demostrado que tiene la capacidad de ser proveedora y que puede pagar sus propias cuentas, ser autónoma e independiente”.

Lo curioso es que, precisamente, muchos hombres se quejan de eso. No entienden cómo para unas cosas son independientes y liberadas, pero para pagar la cuenta no lo son. Al menos así lo expresaron en Facebook.

Patricio Rozo escribió: “Las mujeres luchan y pelean por el tema de la igualdad. Ellas deberían pagarse la cuenta con su dinero, ya que son capaces de salir al mundo y ganarlo. No creo que ser caballero y respetuoso con una mujer tenga que ver con pagar la cuenta”.

En ese sentido, Ricardo Aponte explica que “una cosa es la realidad de la liberación femenina en el sentido de que todos somos iguales, y otra es la idea de protección, del ser caballero, del que no quisiéramos que se pierdan ciertos valores que están puestos en acciones como, por ejemplo, pagar la cuenta. Muchos podrían decir que es lo contradictorio de la liberación femenina: para unas cosas sí, pero para otras no”.

Sin embargo, especialistas sugieren que el hecho de que a la mujer le guste que el hombre la invite no tiene por qué pelear con la independencia que ha ganado. “Puede ser entendido como un acto de interés hacia ella, de querer que la consientan, que la cuiden, sin que eso quiera decir que no sea capaz de pagar también”, asevera Cujiño.
Predican y no aplican

Así como los hombres se quejan de que las mujeres no pagan en las citas, uno de los datos del estudio no los deja muy bien parados. A pesar de que dos de cada tres están acuerdo en que la mujer les ayude a pagar la cuenta, la mayoría se siente culpable aceptando su dinero.

“A veces la realidad se impone frente a los ideales –dice Aponte–. Una cosa es un acto de caballerosidad o de generosidad, que puede llegar a confundirse si yo lo hago pensando en la plata o en la economía o que, en realidad, la cuenta en una cita debería ser por mitades”.

Las mujeres podrían preguntarse si los caballeros se acabaron. Lo cierto es que no existe una sola respuesta a este interrogante. “Diría que no –comenta Aponte–. Desde la liberación femenina se comenzó a decir: ‘Esto es una cosa de dos, aquí todos somos importantes y ninguno es más que el otro’, que se ha traducido en situaciones como el querer que la mujer también aporte en una cita”.

María Cujiño responde que “para algunas mujeres –las más tradicionales– seguramente sí, y no solo en esos detalles, sino también en cosas como abrir la puerta o ceder la silla. Para otras, que buscan relaciones más equitativas, es posible que nada de esto tenga que ver con actos de caballerosidad, sino con la dinámica de las relaciones de ahora”.

Nosotras también podemos invitar

Para la filósofa Susana Ballesteros, la cuenta puede ser repartida, e incluso explica que las mujeres también podrían, de vez en cuando, invitar a los hombres. “Me gusta que me inviten, pero también me gustaría que los tipos no se intimidaran con mujeres que los inviten a ellos. Me impresiona que hay mujeres que nunca pagan la cuenta; eso es un poco retrógrado y aprovechado”.

El 57 por ciento de las mujeres dijo haberse ofrecido a pagar la cuenta, aunque el 40 por ciento confesó que esperaba que el hombre se negara a aceptar el dinero.

SERGIO CAMACHO IANNINI

 

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