'No les vendí mi alma a los esmeralderos': Monseñor Gutiérrez

'No les vendí mi alma a los esmeralderos': Monseñor Gutiérrez

Además anuncia que se nombrará un delegado de paz para el occidente de Boyacá.

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23 de noviembre 2013 , 09:45 p. m.

En los últimos 20 años, monseñor Héctor Gutiérrez Pabón –hoy obispo de Engativá– ha sido el único que ha podido reunir en una misma mesa a esmeralderos tan poderosos y peligrosos como Víctor Carranza, Luis Murcia, los Molina y Hernando Sánchez. Como mediador, contribuyó a frenar el derramamiento de sangre en los 90 y ahora intenta hacer lo mismo en una tensa coyuntura en donde varios clanes se pelean el dominio del negocio, bajo la sombra de la mafia. Monseñor le contó a EL TIEMPO cuál es la estrategia para frenar una nueva guerra verde y responde a cuestionamientos por su cercanía con esmeralderos acusados de delincuentes. (Lea también: 'Pedro Orejas', a la cárcel por tercera vez)

¿Qué es lo que está pasando en el occidente de Boyacá?

Las consecuencias de varios fenómenos que no atendimos. No les enseñamos a manejar la prosperidad. Si aparecía una piedra de 50 millones, la convertían en mujeres, gritos y disparos. La mayoría de la gente escasamente sabe escribir. Cuando firmábamos los pactos de paz, eso era un problema. Además hay una ausencia casi total del Estado, y la clase política no le cumplió al pueblo. Y aunque la gente quiere a la Policía y al Ejército, la presencia del dinero los pudo corromper. Y mire la Fiscalía: se demora en ordenar capturas, se pierden los expedientes o hay gente que se deja comprar.

¿Dónde deja el narcotráfico?

Hay muchos que han metido la mano allá. La guerrilla, los ‘paras’ de Carlos Castaño y la mafia. Esta última apareció cuando se necesitaba plata para explotar algunas minas, y narcos inyectaron dinero mal habido.

¿Todos fueron permeados?

No todos, pero muchos sí. Algunos se dieron cuenta luego de dónde venía la plata, y ya era muy tarde.

¿De verdad los cree tan ingenuos? El propio Víctor Carranza, su amigo, murió con el inri de ser narcoparamilitar.

No pretendo defender a nadie. Cuando le pregunté a él si era paramilitar, me dijo que tenía 300 hombres armados a su servicio, pero aclaró que no tenían la ideología ‘para’, y negó ser narco. Aunque creo que muchos tienen en su negocio plata de esa, se ha iniciado un proceso grande de purificación. Los Carranza y los Molina han recibido dinero de inversionistas americanos, de Japón y Francia que tienen muchos filtros.

¿Puede hacerse la paz con gente con prontuarios como el de ‘Orejas’, Hernando Sánchez y los Murcia, señalados de trabajar con narcos y bandas criminales?

Es difícil, pero se puede. Habría que evaluar afirmaciones tan universales como que son ‘paras’ por tener un grupo armado a su servicio. También hay gente que ha participado en atentados, pero pueden hacer la paz si acertamos en llevarlos por el camino del perdón.

¿No cree que ahora el ingenuo es usted pretendiendo que son solo ovejas descarriadas?

Como cura digo no al pecado, sí al pecador. Como ciudadano, debo buscar la conciliación. No puedo ir a una reunión y decirles, ustedes son unos h. p.

¿Por qué tan comprometido con el tema? ¿Ha recibido algo de los esmeralderos?

Sí, respeto, cariño, gallinas, yuca, queso... Ni un solo peso ni una sola esmeralda. Yo no les vendí mi alma. Así como pongo las manos al fuego por ellos, ellos las ponen por mí. Tengo un anillo finísimo, pero lo compré con mi plata. Y Carranza alguna vez dio unas hectáreas para la iglesia de Puerto Gaitán.

¿Qué tanto puede afectar esa paz la captura de ‘Orejas’?

En nada. Complace a otros esmeralderos que dicen, ‘al fin lo cogieron’. Y fortalece la actitud del Gobierno.

¿A qué acuerdos clave se llegó en la cumbre del miércoles?

A instalar mesas de trabajo que arrancan la próxima semana: para inversión, para la ecología, para buscar la convivencia y la paz. En esa está la Iglesia. Pero lo más importante es que se va a nombrar un delegado de paz para el occidente de Boyacá.

¿Qué tan seria es esa oferta?

Se lo prometieron al pueblo. El viceministro de Defensa, Jorge Bedoya, me dijo que la semana entrante tendría ese nombramiento listo.

¿Es verdad que los herederos de Víctor Carranza están arrinconados militarmente y que les han quitado tierras?

Sí. Ni siquiera estuvieron en la reunión. Holman, su hijo, está en la mina, pero no tiene la envergadura que se necesita para ser ‘patrón’. En todo caso, no van a dejar que se les metan a las minas.

¿Hasta dónde va a ir la Iglesia en este tema?

Hasta el final. No nos quedamos por el camino.

MARTHA ELVIRA SOTO FRANCO
Editora Unidad Investigativa
u.investigativa@eltiempo.com

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