Solemnidad de Cristo Rey

Solemnidad de Cristo Rey

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23 de noviembre 2013 , 07:06 p.m.

El año litúrgico culmina con la Solemnidad de Cristo Rey, y agradecemos a san Lucas que nos haya guiado como paciente lazarillo a lo largo de todo este recorrido cumpliendo el cometido que se planteó inicialmente como concienzudo investigador: probar que el enigmático rabino nacido en Galilea fue realmente el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Además, este domingo se clausura el año de la fe que el papa emérito Benedicto XVI regaló a la Iglesia.

La escena de la Pasión clausura como un telón la vida de Jesús en medio de una gran confusión: las autoridades judías, viendo al crucificado, le hacían muecas diciendo: “A otros ha salvado, que se salve a sí mismo, si él es el Mesías”. Los soldados romanos se burlaban de Jesús y, acercándose, le ofrecían vinagre, y le decían: “Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo”. Uno de los malhechores lo insultaba diciendo: “Si tú eres el Mesías, sálvate a ti y a nosotros”. Finalmente, el buen ladrón fue el único que acertó a comprender el significado de ese momento y, con una visión de fe que sobrepasa las fronteras de las apariencias y de los obtusos raciocinios, imploró con profundo convencimiento: “Jesús, acuérdate de mí, cuando llegues a tu reino” (Lc. 23, 35-43).

No había consenso acerca de Dios y tampoco lo hay ahora. Cada cual busca su propio interés aferrándose a su tabla de salvación. Nos estamos ahogando en una crisis moral y financiera a nivel mundial y seguimos sin encontrar el camino que alivie la vasta brecha entre pobres y ricos, con un significativo incremento de subdesarrollo.

¿Existe una carta de navegación que nos lleve a puerto seguro? Los sistemas económicos, sociales y políticos pueden y deben converger en una visión compartida de la dignidad de la persona. Si no colocamos a la persona como criterio de las acciones y decisiones, seguiremos dando tumbos a un alto y penoso costo.

¿Cuál es el problema? Que para descubrir al hombre, antes se tiene que descubrir a Dios. La propuesta de una “laicidad positiva”, del expresidente de Francia Nicolás Sarkozy, puede ayudar a unir los esfuerzos entre la religión y el Estado. Los gobiernos no pueden ver la religión como a un enemigo ni mucho menos ignorarla, sino, más bien, valorar y reconocer la contribución positiva que esta ofrece, teniendo a la persona en el centro.

La Solemnidad de Cristo Rey es una oportunidad para volver la mira a Cristo, el Hijo de Dios; para lograr el diálogo sincero y respetuoso entre las religiones del mundo, por un lado, y entre la fe y la razón, por el otro; solo así iremos encontrando caminos de paz y prosperidad perdurables.

José Manuel Otaolaurruchi, L. C.
Twitter.com/jmotaolaurruchi

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