Aprendiendo en la casa sin ir al colegio

Aprendiendo en la casa sin ir al colegio

El 'homeschooling' promueve educación de los niños en el hogar y bajo la supervisión de los padres.

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23 de noviembre 2013 , 05:00 p.m.

Los hermanos Juan Esteban y María Paula Gallegos llegaron a la universidad sin haber pasado por un colegio. Ahora, mientras Juan Esteban estudia administración de empresas en la Universidad de Northwood, en Texas (EE. UU.), María Paula cursa séptimo semestre de ingeniería industrial en la Universidad Javeriana, en Bogotá. Ambos completaron sus estudios escolares en su casa, educados por su mamá mediante la pedagogía de la enseñanza desde el hogar, también conocida como homeschooling, en inglés.

Esta dinámica consiste en que los padres asumen la responsabilidad total de la enseñanza de sus hijos, impartiendo clases en casa, bajo su supervisión. Para acceder a la educación superior, los estudiantes pueden presentar ante el Icfes el examen de validación del bachillerato. No obstante, con el Decreto 299 del 2009, el Gobierno prohibió que los menores de 18 años presenten este examen; entonces, una alternativa es presentar un examen con validez internacional, como lo hicieron Juan Esteban y María Paula.

En países como Estados Unidos, esta práctica es tan extendida, que existe una reglamentación que delimita los derechos y deberes de padres y estudiantes que deciden adoptar esta enseñanza.

En Colombia, aunque la práctica ha ganado adeptos, no cuenta con una legislación que reglamente su ejercicio, ni cifras sobre su práctica. Quienes defienden la enseñanza desde el hogar se remiten a artículos de la Constitución como el 27, que reza: “El Estado garantiza las libertades de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra”; o al 68, en el cual se lee: “Los padres de familia tendrán derecho de escoger el tipo de educación para sus hijos menores”.

Juliana Villegas, madre de los hermanos Gallegos, asegura que optó por hacerse cargo de educar a sus hijos, motivada por el desencanto que la educación tradicional en el país le generó cuando buscaba colegio para ellos. La decisión la tomó junto a un grupo de amigos que compartía su inconformismo y los resultados fueron tan buenos que decidió seguir el mismo camino con sus dos hijos menores.

“Siempre nos sentimos inconformes con el sistema tradicional y al buscar colegios en todos encontrábamos cosas que nos disgustaban. Bromeando decíamos que para tener lo que queríamos nos tocaría hacerlo a nosotros. Así, un día terminamos agrupando a los niños en la casa y era yo quien dictaba las clases”, dice Juliana, psicóloga de la Javeriana. Ella reconoce que, incluso, se sentía aterrorizada con la idea de dejar que su hija se montara en una ruta escolar durante horas sin saber qué pasaría con ella.

Rosa Julia Guzmán, directora de la maestría en pedagogía infantil de la Universidad de la Sabana, explica que la enseñanza desde el hogar representa una alternativa para quienes, como Juliana, sienten que no encajan en el sistema educativo.

“Uno de los miedos de los detractores del homeschooling (nombre de este sistema en inglés) tiene que ver con la socialización, porque tienden a pensar que los niños no van a tener interacción constante con otros. Pero no es así, pues estas familias tienen relaciones con otras que llevan a cabo la misma metodología”, afirma la experta. Para Isabel Londoño, doctora en educación de la Universidad de Harvard, “este es un tipo de educación a la medida de personas con poderes adquisitivos muy altos, porque quienes tienen escasos recursos nunca tendrán a su alcance herramientas como currículos educativos de otros países y otras ventajas a las que sí tienen acceso las familias adineradas, y que los lleva a lograr un nivel intelectual alto en los pequeños”.

Consejos esenciales
Para quienes elijan este sistema

Erwin García dirige desde hace cinco años un grupo de investigación de la Universidad Nacional dedicado a estudiar pros y contras de la enseñanza en casa.

El experto recomienda a los padres tener en cuenta lo siguiente:

Que reflexionen sobre qué es lo que han aprendido en la vida que realmente ha trascendido y cómo han logrado este aprendizaje.

Escuchar la opinión de sus hijos. Las motivaciones de ellos pueden significar la diferencia entre el fracaso y el éxito; entre la felicidad y la insatisfacción.

Para quienes se decidan por este tipo de educación, la Universidad Nacional ofrece un curso para que los padres que van a educar a sus hijos desde las casas se preparen bien antes de tomar la decisión final.

Podría limitar a las mujeres

La doctora en Educación, Isabel Londoño, cree que este tipo de enseñanza podría ayudar a acentuar la posición de inferioridad de las mujeres. “En esta modalidad son las mamás las que se dedican en cuerpo y alma a sus hijos y sacrifican su realización personal y profesional”.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO

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