Inspiradoras historias de superación de menores de edad desamparados

Inspiradoras historias de superación de menores de edad desamparados

La Fundación Nuevo Futuro se ha convertido en el hogar de más de 2.000 niños en 20 años.

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21 de noviembre 2013 , 09:50 p. m.

Tenía 10 años cuando se escapó de la casa donde vivía con la abuela, un tío y un hermano menor. La última vez que vio a la mamá tenía cinco años.

“Íbamos en bus con una tía. Ella se bajó, dijo que nos veíamos más tarde, y me quedé llorando. Nunca volvió”, recuerda hoy Óscar Andrés Herrera, convertido en un hombre de 29 años. Al papá no lo conoció.

Huyó de la casa porque el tío con el que vivía le pegaba todo el tiempo. Estuvo dos días deambulando por las calles de Bogotá, hasta que un Policía lo llevó al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), donde ingresó al sistema de protección del Estado, a través de un albergue de niños y adolescentes en condiciones similares.

Tres meses más tarde fue trasladado a la Fundación Nuevo Futuro de Colombia, en La Calera (Cundinamarca), donde encontró el hogar que nunca tuvo.

Por esta obra social han pasado en 20 años cerca de 2.000 niños y adolescentes que fueron abandonados o maltratados por sus padres o cuidadores. El modelo de atención y crianza está basado en un concepto de familia: viven en casas con un hombre y una mujer (esposos, con hijos), que representan el rol de padre y madre.

“Los que nos cuidaban nos hacían sentir como si fuéramos sus hijos de verdad, teníamos una casa grande, cada uno con su cama; íbamos al colegio y de vacaciones”, cuenta Óscar Andrés, quien cree que lo más importante de la Fundación fue el cariño y el apoyo que le dieron para convertirse en una buena persona.

“Me tocó enfrentar la vida solo. Crecí con mucho dolor, pero aprendí a ser fuerte”, sigue su relato, y añade que en la Fundación también aprendió inglés y sistemas. Gracias a esos estudios ha logrado ganarse la vida. Vive con su esposa y con su hija de 6 años, que es su adoración.

El mismo apoyo encontró Natalia Morales, quien llegó a Nuevo Futuro con su hermana melliza, a los 14 años. Ambas crecieron con la abuela porque la mamá falleció cuando tenían 7 años; del papá nunca tuvieron razón.

La abuela ya tenía una edad muy avanzada y no contaba con los recursos suficientes para su sostenimiento. Por eso entraron al sistema de protección del ICBF, y de ahí pasaron a Nuevo Futuro.

Cuando tenía 17 años le dieron la oportunidad de estudiar enfermería y ella aceptó. Hoy, a los 23, trabaja en la Fundación Cardioinfantil y vive con su hermana, que estudia psicología. “Nos dieron las herramientas para enfrentarnos a la vida, y las aprovechamos. Esa es la clave: superarse y aprovechar las oportunidades, no quedarse en el pasado”, cuenta Natalia, soltera, quien sueña con ser una madre amorosa y protectora.

Una historia similar puede contar Yeimy Arias, quien el pasado 8 de noviembre se graduó como psicóloga, gracias a la orientación que recibió en la Fundación Nuevo Futuro, a donde llegó por abandono cuando tenía 14 años, decidió estudiar esta carrera. Todavía no consigue empleo, pero está segura de que le llegará una buena oportunidad laboral pronto, ojalá, donde pueda trabajar con poblaciones vulnerables, y entre estas, con niños en situación de abandono.

“Recibí terapias de desahogo emocional y me hicieron comprender que no podía vivir como una víctima”, cuenta Yeimy, convencida del poder reparador de la psicología, pero sobre todo del amor y la confianza que da una familia como la que ella tuvo en la Fundación.

Otra historia es la de un joven de 17 años, de los cuales ha pasado 14 en instituciones de Bienestar Familiar. En Nuevo Futuro, recuerda, descubrieron que tenía un gran talento para la música cuando era muy pequeño, tanto así que le consiguieron un cupo en una importante escuela de teatro musical de Bogotá, de la que hoy es una estrella. Canta con dulzura, potencia y precisión, baila, actúa. Es feliz.

“Aquí no solo encontré el hogar que no conocí: mis compañeros son mis hermanos y mis tutores son mis papás. Aquí me están ayudando a hacer realidad mis sueños de ser un gran cantante”, dice.

El Rastrillo, una feria para ayudar esta obra social

Para respaldar la obra social de la Fundación Nuevo Futuro, se realiza el viernes, el sábado y el domingo, en el Museo El Chicó, de Bogotá, la tradicional feria El Rastrillo.

Artículos para el hogar, ropa, zapatos, decoración navideña y una variada oferta gastronómica hacen parte de la muestra que los visitantes pueden encontrar en los más de 100 ‘stands’ que conforman el evento. Más informes, en la página web www.nuevofuturocolombia.org

REDACCIÓN EL TIEMPO

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