Los aciertos y desaciertos del paso de Banksy por Nueva York

Los aciertos y desaciertos del paso de Banksy por Nueva York

Banksy logró detener por algunos minutos el apurado caminar de los transeúntes.

notitle
21 de noviembre 2013 , 05:39 p.m.

Un grupo nutrido de personas, cerca de 50, está detenido frente a una parada de autobús en 24th Street en el lado oeste de Nueva York. Observan, curiosean, toman fotografías con sus ‘smartphones’.

Días después una escena similar se presenta en Bowery. Detrás de unas rejas, un grupo aún más nutrido de personas, cerca de 100, tratan de obtener la mejor toma de lo que parece ser un siniestro encapuchado cadavérico ‘conduciendo’ un carrito chocón.

Así, Banksy, autor de esta singular ‘performance’, logró durante su estancia de un mes en la Gran Manzana, lo que rara vez se logra en la ciudad: detener por algunos minutos el apurado caminar de los transeúntes. Un punto a su favor.

A mediados de noviembre la situación cambia. Varias imágenes difundidas en Instagram muestran como unos oficiales de policía, intentan meter los restos de unos globos color plateado en la parte trasera de una furgoneta.

Ese fue el fin de la última obra que el misterioso artista urbano realizó en Nueva York. Y no fue la única pieza que corrió con la misma mala suerte. Un leopardo pintado sobre una pared azul del estadio de los Yankees es ahora una mezcla de manchas aleatorias de pintura y de su trabajo del 2 de octubre solo quedan imágenes como recuerdo. Punto en contra para Banksy.

La residencia de uno de los grafiteros más conocidos internacionalmente, puede narrarse como un combate entre aciertos y desaciertos. Su fama y éxito son obvios y lo encaminan a la gloria, pero dada su cualidad de mortal está lejos de ser perfecto.

Al preguntar a artistas urbanos locales sobre sus impresiones en relación al ‘retiro artístico’ del británico las respuestas tienen dos caras.

Mientras que a Belén (BLN) Bike le cuesta decidirse por una pieza que resalte entre las demás, pues la gran mayoría tienen validez para ella, Juan Sebastián Aguirre, mejor conocido como Apitatán, argumenta que algunas intervenciones son repetitivas.

“Muchas de las obras estuvieron de más, a veces es preferible la calidad sobre la cantidad”, comenta el artista urbano e ilustrador. Y agrega que quizás no era necesario realizar una obra diaria, un número más reducido de obras hubiera permitido que todas alcancen un mismo nivel estético.

Por otro lado, el mes de creación de Banksy en Nueva York originó un debate entre seguidores y detractores, que hizo eco en los medios de comunicación. Varias publicaciones, CNN, The New York Times, ABC de España, plantearon la duda: ¿ordinario o ingenioso?

Las opiniones del artista urbano Luis Auz, apuntan a la segunda opción. Menciona que el éxito del grafitero se debe a su crudeza, su manejo del humor negro y el uso de la parodia para topar temas delicados. En resumen considera que aunque su gráfica es simple y básica, sus mensajes son fuertes.

Apitatán por su parte, cree que su arte es una mezcla de ambos conceptos. Las obras ingeniosas que valen la pena, por su fondo y contexto se contraponen con piezas mediocres, que si bien son espontáneas, no tienen forma ni profundidad y hubiera sido mejor guardarlas en un bocetero que exhibirlas en la calle.

Al igual que su colega, Apitatán, Belén (BLN) Bike defiende una visión equilibrada del artista británico. “Estéticamente no es un virtuoso”, reconoce y señala que su ingenio no se visualiza en el ámbito académico. La perspicacia de Banksy se refleja en lo creativo, en “tener una voz” y en “la frase dicha en el momento adecuado”.

Otra encrucijada que enfrentó el anónimo ‘muralista’ contemporáneo durante su residencia se evidencia en una frase “Banksy, go home”. Mientras que en la esfera del arte urbano el paso por Nueva York es un requisito fundamental para cualquier grafitero, más aun para aquellos (re)conocidos mundialmente, algunos residentes y creadores oriundos de la Gran Manzana calificaron de intrusivas sus intervenciones a lo largo y ancho de ‘su territorio’.

En definitiva, la colección al ‘aire libre’ del anónimo artista estuvo marcada por la dualidad. Aunque su trabajo se vio vandalizado y frenado, el 23 de octubre específicamente, por actividades policiales, logró llegar a millones de usuarios.

Los intentos de censura a los que aludió en el sitio web, a través del cual difundió sus obras, fueron minimizados por el excelente manejo de las plataformas digitales para hacer eco de sus creaciones, que según lo expresado unánimemente por los tres artistas ecuatorianos, es un acierto destacable de Banksy.

GABRIELA BALAREZO
EL COMERCIO – GDA – ECUADOR

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.