Tráfico de cocaína, principal causa de violencia en ciudades latinas

Tráfico de cocaína, principal causa de violencia en ciudades latinas

Expertos analizan dinámicas de la criminalidad de Medellín, Bogotá, Río de Janeiro y Ciudad Juárez.

21 de noviembre 2013 , 07:54 a. m.

La violencia y la criminalidad en las principales ciudades latinoamericanas son la representación –en la mayoría de los casos– de la guerra por el tráfico de cocaína.

A esa conclusión se llegó en el seminario internacional ‘Ciudad latinoamericana: crimen, violencias y alternativas comunitarias de seguridad’, realizado en Medellín.

En este, cuatro expertos analizaron las dinámicas delincuenciales de Río de Janeiro (Brasil), Ciudad Juárez (México), Medellín y Bogotá (Colombia).

Las similitudes –a excepción de Bogotá (ver anexa)— son más que las diferencias. En esas tres ciudades confluye un control territorial de los criminales en estratégicas zonas de las ciudades donde ejercen autoridad.

Medellín es el caso más complejo. Al igual que Ciudad Juárez, la capital antioqueña es controlada por dos grandes estructuras: la ‘oficina de Envigado’ y los ‘Urabeños’.

Estas agrupan 19 Organizaciones Delincuenciales Integradas al Narcotráfico (Odin) que financian a más de 100 combos que hay en las comunas, los cuales –al igual que en las favelas de Río de Janeiro– son los responsables del microtráfico y la extorsión, además de ser los brazos armados de esas organizaciones.

Ana María Jaramillo, investigadora de la Corporación Región, explica que a la par que la ciudad sobresale por sus transformaciones urbanísticas “la delincuencia también se caracteriza por su nivel de innovación”.

Inclusive, en julio de este año se conoció de un ‘pacto de fusiles’ el cual, según ella, ya está dando resultados.

En los últimos 30 años la ciudad no presentaba cifras tan bajas como las de octubre pasado cuando hubo 44 asesinatos mientras que en el mismo mes de 2012 llegaron a los 121.

Si se mantiene la línea, las autoridades creen no sobrepasar los 1.000 casos este año. El pasado año llegaron a 1.256 (una tasa de 52,49 por cada 100.000 habitantes pcch), según datos de Medicina Legal.

Jaramillo sostuvo que aunque no se puede negar que las políticas de la Alcaldía han influenciado en la reducción, la orden impartida por los hoy “invisibles” capos de los ‘Urabeños’ y la ‘oficina’, son la principal razón.

Eso la acerca a la realidad de las favelas de Río de Janeiro. La ciudad brasilera está divida en tres grandes facciones que tienen su nido en los centros penitenciarios.

De acuerdo con el investigador de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Michel Misse, estas estructuras son ‘Comando Vermelho’ (con influencia en 22 favelas), ‘Tercer Comando’ (en 13) y ‘Amigos dos Amigos’ (en cinco).

Aunque se identifican con las organizaciones, cada pandilla actúa con autonomía, como en Medellín: “Se organizan así: un ‘gerente’ que es el jefe de la favela; los ‘subgerentes’, encargados de recolectar el dinero; los ‘vapores’, vendedores o consumidores; y los ‘aviones’, quienes las transportan”.

Los otros actores armados son la Fuerza Pública y las milicias conocidas como la ‘Liga de la Justicia’, enemigos de los traficantes.

Ese contraste hizo que Río de Janeiro llevara políticas de la capital paisa, como el Metrocable y la creación de las Unidades de Policía Permanente (UPP), que inició en 2009. “Se hizo para pacificar las favelas (400 policías por cada una) antes de los Juegos Olímpicos y el Mundial de Fútbol”, agrega.

Los resultados se perciben en la baja de homicidios. Mientras en el 2000 había una tasa de 56,5 muertes violentas pcch, en el 2010 la cifra no superó los 24,3 pcch.

De hecho, en los primeros cinco meses de 2012 se registró la caída más baja en su historia: 1.784 casos, pasando a una tasa de 10,9 homicidios pcch.

En Ciudad Juárez, por otro lado, hay un enfrentamiento entre grandes lideres del narcotráfico: el ‘cártel de Juárez’ (de Vicente Carrillo Fuentes) y el de Sinaloa (Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán) que se enfrentan a muerte desde 2007.

Cesar Alarcón, investigador asociado al Colegio de Chihuahua (México), asegura que mientras en ese año se presentaron 173 muertes violentas en 2010 la cifra llegó a los 3.042.

Paradójicamente, desde 2011 hubo una reducción. Ese año se presentaron 2.100 asesinatos y en 2012 los casos no superaron los 750.

Agencias de inteligencia de los Estados Unidos creen que el fenómeno se presentó –y sigue dándose– porque el ‘Chapo’ Guzmán le va ganando la guerra a Carrillo.

Aunque Ciudad Juárez es considerada como el último eslabón de la cadena del narcotráfico de cocaína –pues de allí se distribuye a Estados Unidos– los carteles se enteraron de que solo se podrían sostener si controlaban el territorio. Por eso (entre el 2004 y 2006) hubo una proliferación de pandillas y crearon las ‘tienditas’ (expendios de droga), parecidas a las de Río y Medellín.Con esto se sufrió una reconfiguración de las redes de protección.Mientras había unos agentes policiales, conocidos como ‘la Línea’, que se encargaban de proteger los cargamentos de droga, otros se encargaban de la distribución y la vigilancia a las ‘tienditas’ ”, aseguró.

Sinaloa, por ejemplo, tiene tres ejércitos ilegales: ‘Gente Nueva’, ‘Artistas Asesinos’ y ‘Mexicles’, mientras que lo que queda del ‘cartel de Juárez’ aún conserva a ‘la Línea’ y al ‘barrio Azteca’. Al servicio de estas cinco grandes bandas existen alrededor de 460 pandillas.

‘Bogotá permite el delito, menos matar’

No hay duda de que hay avances en la capital en sus índices de homicidio. Durante 2012 se presentaron 1.283 asesinatos. Es decir que en la ciudad más grande de Colombia hubo 17 homicidios por cada cien mil habitantes (pcch).

El antropólogo Andrés Rincón, investigador asociado al Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Universidad Nacional, sostuvo que pese al índice, no se puede decir que no exista una fuerte influencia de la criminalidad o expresiones distintas de violencia. “A diferencia de Medellín, Río de Janeiro y Ciudad Juárez, en Bogotá no se encuentran dominaciones de territorios y no hay estructuras criminales que aglutinen el delito. Bogotá se refleja por la fragmentación de la criminalidad”, explicó.

Pese a ello, aclaró que existe una alta incidencia del crimen organizado como las bandas del comercio que se lucran de la venta de aparatos robados y del contrabando. A la par que hay bandas de ‘apartamenteros’ (20 en la ciudad) asentadas en las principales zonas residenciales.

Precisamente, los criminales de Bogotá se han especializado en tácticas de este último delito, tanto así que se entrenan allí para aplicarlo en otras ciudades del país. La otra clase de violencia que se expresa cotidianamente es la de los “grupos esporádicos”, como la de los barristas (miembros de barras bravas), los recicladores y los ‘zorreros’ (conductores de vehículos de tracción animal), que se pelean entre ellos por espacios de la ciudad para ejercer su oficio.

REDACCIÓN MEDELLÍN

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