'Me siento en un cuento de hadas': líder de Doña Ana, tras reubicación

'Me siento en un cuento de hadas': líder de Doña Ana, tras reubicación

Oficializan este jueves el primer traslado de pueblo afectado por ola invernal del 2010 al 2011.

20 de noviembre 2013 , 08:27 p.m.

Los últimos cinco días han sido de intensas jornadas para los habitantes de Doña Ana, un corregimiento que por décadas estuvo perdido en la ciénaga de Punta de Blanco, en La Mojana sucreña.

Mientras unos, con brochas y rodillos, pintan sus casas, el salón comunal y el polideportivo, otros, con carretillas y palas, ayudan a regar el balastro y otros recogen los escombros que quedaron después de año y medio de obra y decoran con coloridos papeles las calles.

Todo ese movimiento solo tiene un objetivo: la entrega este jueves del nuevo Doña Ana, el primer pueblo –con 148 viviendas– que es reconstruido después de la ola invernal que afectó al país entre el 2010 y el 2011, y que se convierte en un ejemplo de la alianza entre Gobierno, sector privado, organizaciones sociales y humanitarias y comunidad. En el proyecto ya se han invertido cerca de 6.000 millones de pesos.

El reasentamiento fue promovido por la actriz Isabella Santo Domingo, a través de la fundación Dar por Colombia, la Cruz Roja y la Unidad de Gestión del Riesgo, y luego se sumó el Fondo Adaptación, que ha aportado 3.888 millones de pesos y destinará otros 1.100 millones en una institución educativa y cerca de 4.000 millones en obras de urbanismo (pavimentación y andenes) y de protección en la ciénaga.

“Me siento en un cuento de hadas. El pueblo es bonito y tengo una casa amplia, con dos habitaciones, cocina, baño y patio, nada parecido a la casa vieja y anegada en la que vivía”, dice emocionada Ledys Montes, de 53 años y una de las líderes de este pueblo de pescadores.

Ella recuerda que ya no tendrá que vivir hasta 10 meses en el incómodo y oscuro tambo (zarzo) que levantó con su esposo pegado del techo, para guarecerse de las inundaciones del río San Jorge, ni en medio de nubes de incansables mosquitos.

En la inauguración del nuevo Doña Ana, a unos 40 minutos en ‘Johnson’ (motor fuera de borda) del antiguo pueblo, estará la primera dama, María Clemencia Rodríguez de Santos.

“Todo el mundo está ayudando a arreglar, para que quienes vengan (hoy) a la entrega oficial se lleven una buena impresión”, insiste Ledys, quien participa activamente en el proyecto de fabricación de sandalias y además coordina los de gallinas y pollos de engorde.

Pero en medio de su felicidad, esta mujer considera que aún faltan la iglesia y un terreno para que los doñaneros puedan también cultivar yuca, ñame, plátano, maíz... Por ahora, solo cuenta con los patios de sus casas en los que ya iniciaron los proyectos de huertas caseras.

REDACCIÓN EL TIEMPO

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