Meluk le cuenta... (Allá ellos...)

Meluk le cuenta... (Allá ellos...)

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20 de noviembre 2013 , 08:19 p.m.

Un par de consideraciones sobre la decisión del Alcalde de Medellín de no prestar por una fecha el estadio al Atlético Nacional por el mal comportamiento de sus hinchas en la final de la Copa.

El castigo NO ES por el ataque con balines (unos balines grandotes) que sufrió el bus con los jugadores de Millos antes de llegar al estadio y que motivó que salieran en tanqueta del estadio al término del juego. EL CASTIGO ES por el mal comportamiento dentro del estadio: invadieron zonas prohibidas, usaron pólvora... En el estadio sí pasaron cosas y por eso castigan al responsable organizador del espectáculo, en contravía con lo que se dijo y se aseguró desde los círculos directivos del fútbol: que en el Atanasio nada había ocurrido. Pues resulta que sí.

De ahí que Millonarios rechazara en comunicado el castigo a Nacional, en una clara maniobra política de hacerse pasito, no pisarse la manguera y taparse con la misma cobija.

Se quedó corto el Alcalde de Medellín en sancionar a los hinchas por la agresión al bus, esa sí bien lejos del estadio. ¿Qué cómo se hace eso? Algunas ideas: se presta el estadio, pero sin acceso de público, o se cierran las tribunas que acostumbran a llenarse con los brutos, o se cobra bien cara la entrada a esas tribunas para apoyar, por ejemplo, una obra social.

Por eso me aterra, –todavía y ¡aún más!– que Millonarios rechazara el castigo, como me aterró en su momento que la Dimayor decidiera levantar la sanción al DIM para permitirle jugar con público su último partido de local de la Liga, dizque porque el reglamento lo permitía, luego de que unos salvajes invadieran el campo.

Cuando el fútbol no tiene la culpa, pues no la tiene. Pero cuando sí es responsable comete el error inmenso de hacerse el de las gafas y escurrir el bulto. Un pésimo mensaje del fútbol para el mismo fútbol y para la sociedad. Si les vuelven a tirar piedras o balines, o los corretean hinchas en las canchas, o se quema (o se mata como ya ha pasado) a alguien con pólvora, o los descalabran con un objeto tirado desde una tribuna, pues que no se quejen: allá ellos...

Meluk le cuenta…

GABRIEL MELUK OROZCO
Editor de Deportes EL TIEMPO

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