'Lo de Kennedy fue tan traumático como el 11-S'

'Lo de Kennedy fue tan traumático como el 11-S'

A punto de cumplirse 50 años del asesinato, Larry Sabato habla en su libro sobre el homicidio.

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16 de noviembre 2013 , 11:18 p.m.

Quizá nada en la historia de Estados Unidos ha generado el misterio y la obsesión que rodean al 22 de noviembre de 1963, día en que fue asesinado al presidente John F. Kennedy, cuando visitaba Dallas (Texas). Desde entonces, más de 2.000 libros e investigaciones han sido publicados, donde se trata de resolver este enigma que aún desvela a los estadounidenses.

Ninguno, por supuesto, ha podido establecer si JFK, como se le llegó a conocer, fue víctima de una intrincada conspiración o la obra de un perturbado y solitario hombre.

El 50 aniversario de su muerte ha traído consigo una nueva andanada de publicaciones, entre ellas la de Larry Sabato, el reconocido director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Virginia.

Aunque Sabato tampoco pone fin al misterio, sí aporta un nuevo dato que podría cambiar la historia. En su libro Medio siglo con Kennedy, el experto presenta los resultados de una investigación científica según la cual la evidencia que utilizó una comisión del Congreso para concluir que más de una persona participó en el homicidio estaba errada.

Si bien Sabato no descarta la posibilidad de una conspiración, sí alega que el estudio desvirtúa los argumentos que se usaron en su momento para determinar que sí la hubo.

EL TIEMPO lo entrevistó.

Sobre Kennedy se han escrito miles de libros. Solo para este aniversario van más de 100, al igual que películas y documentales. ¿Para qué escribir otro?

La mayoría de los libros y documentales que están saliendo se concentran exclusivamente en el asesinato de Kennedy. Mi libro es diferente. Sí cubre su trágica muerte, pero también muestra cómo los nueve presidentes que le siguieron han usado sus palabras y acciones para promover sus agendas. No sorprende que Lyndon B. Johnson, Clinton y Obama lo hayan hecho. La sorpresa para mí fue Ronald Reagan. No me había percatado de lo mucho que usó su retórica y obras para resaltar su política económica y exterior.

Pese a que Kennedy estuvo en el poder menos de tres años, es uno de los presidentes más queridos en EE. UU. Su nombre es casi un obsesión. ¿Por qué?

Kennedy ha sido el más moderno de todos los presidentes, tanto en estilo como en apariencia. Podría caminar hoy por las calles y encajar de manera perfecta. Adicionalmente, el asesinato le robó a Kennedy la oportunidad de dejar un sello permanente. Fue el presidente más joven en morir y por lo tanto estamos intrigados, hasta embrujados, por las posibilidades que se perdieron. Quizá nuestra historia sería diferente y hasta mejor si hubiese vivido. Vietnam es el ejemplo más obvio.

Eso se entiende. ¿Pero por qué el peso de su legado?

Kennedy, a través de sus palabras, generó un efecto en las personas que muy pocos presidentes han logrado. ¿Tuvo fallas? Sin duda. Su flagrante adulterio fue irresponsable y hasta tonto. Pero Kennedy no debe ser santificado o condenando. Como dijo su esposa, Jackie, tras su muerte: JFK se convirtió en una leyenda cuando lo que quería era ser un hombre.

¿Qué tanto influyó el asesinato en convertirlo en la gran leyenda que es hoy?

Sin duda, su asesinato es una gran razón que explica por qué la gente recuerda y honra a Kennedy. Pero hay mucho más. Se lo asocia con un momento de la historia en la que EE. UU. estaba en la cúspide de su influencia en el mundo y el país era próspero a nivel interno. Su retórica aún es aplicable en el siglo XXI y su estilo e ideas son usados por muchos presidentes que siguieron. Pero su brutal asesinato ayudó a solidificar su legado: el 22 de noviembre de 1963 fue igual de traumático para los que lo vivieron como lo fue el 11 de septiembre del 2001.

En su libro usted dice que la mayoría de estadounidenses no cree en las conclusiones de la Comisión Warren, a la que se le encargó la investigación de su muerte. Según esta, Kennedy fue asesinado por una sola persona y no hubo conspiración. ¿Por qué el escepticismo?

Creo que eso es, básicamente, porque las dos comisiones a las que se les encargó la investigación –la Warren (1964) y la de la Cámara para los Asesinatos (1976-1979)– cometieron errores terribles en lo que quizá fue la investigación más importante del siglo XX.

La Comisión Warren omitió testigos claves, ignoró hechos que eran inconvenientes y sacó su conclusión antes de que se terminara de recolectar toda la evidencia que era pertinente. La Comisión de la Cámara, según la cual el asesinato de Kennedy probablemente sí fue una conspiración, basó su controvertida conclusión en una sola pieza de evidencia: una cruda grabación de la Policía de ese 22 de noviembre que supuestamente registra el sonido de disparos desde una posición diferente de donde estaba Lee Harvey Oswald, quien supuestamente lo mató. Pero en mi libro se demuestra sin atenuantes, y a través de una rigurosa investigación científica, que eso no es cierto. Los errores de ambas comisiones, sumados a la resistencia del Gobierno a entregar toda la evidencia que existe sobre el asesinato, han alimentado el escepticismo del público durante 50 años. En el libro presentamos una encuesta en la que el 75 por ciento de los estadounidenses dice creer que a Kennedy lo asesinaron como parte de una conspiración.

¿Cómo logró probar, sin atenuantes, que esa pieza de evidencia es falsa?

El ruido que se escucha en la grabación no solo no es de disparos, sino que se presenta a varias millas de distancia del lugar del asesinato. Es muy complicado de explicar en una entrevista, pues se trata de un estudio científico. Pero lo invito a que lo revise en el sitio www.TheKennedyHalfCentury.com.

Pero eso probaría que no hubo conspiración.

No del todo. Lo que el estudio demuestra es que la evidencia que utilizó la Comisión del 76, que volvió a investigar el asesinato de Kennedy, no se sostiene. Y basada en ella concluyeron que hubo una conspiración. ¿Quiere decir eso que nadie incentivó a Oswald o que no tuvo otros socios? No lo puedo decir con certeza porque la Comisión Warren, cuya conclusión fue que no, también cometió muchos errores. Cincuenta años después, yo entrevisté a testigos claves, cuyos testimonios ni siquiera fueron escuchados en 1963. Y eso es de una negligencia increíble.

¿Por qué cree que la CIA aún se niega a entregar evidencia que podría, de una vez por todas, solucionar el misterio?

Esa es una gran pregunta para la que no tengo respuesta. Lo que sí sé es que es imposible hacer un estudio definitivo de lo que pasó ese 22 de noviembre porque muchos documentos del Gobierno, entre ellos los de la CIA, aún permanecen clasificados. No se le han confiado al público los documentos sobre un evento tan importante y que sucedió hace medio siglo. Puede que no hallemos nada en ellos el día que sean hechos públicos, pero puede que sí. Lo que es realmente escandaloso es que hayan pasado 50 años guardándolos en secreto.

Se supone que en el 2017, la CIA finalmente revelará información crítica sobre el asesinato de Kennedy. ¿Qué tan importante ese esa fecha?

¡Muy importante! El Acto del Congreso de 1992 sobre JFK exige que todo lo relacionado con el asesinato sea revelado antes del 2017. Pero el Gobierno sigue arrastrando los pies. Algunos grupos sostienen que hay más de un millón de documentos en poder de la CIA que aún no ven la luz pública. Peor aún, la CIA dijo el año pasado que quizá retendrá algunos de ellos pasado el 2017. Pero el público tiene que exigirles a sus representantes que cumplan con lo estipulado.

Usted ha comparado el caso de Kennedy con la Leyenda de El Dorado. ¿Quiere decir con eso que se trata de un misterio que jamás será resuelto?

No. Yo sí creo que es posible que algún día sepamos lo que pasó. Nueva evidencia y nueva tecnología pueden emerger que nos darán herramientas para desenredar esa madeja. Pero hasta que eso suceda la búsqueda de la verdad sobre el asesinato será tan frustrante, angustiosa y formidable como lo fue para esos exploradores europeos que recorrían América buscado la ciudad de oro.

‘Medio siglo con Kennedy’

El libro de Larry Sabato está dividido en tres partes: la importancia de Kennedy para EE. UU., por qué ese fatídico día un solo hombre disparó y la influencia de JFK en las nuevas generaciones de mandatarios de ese país.

Larry Sabato

El autor de ‘Medio siglo con Kennedy’ es el reputado director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Virginia. Ha escrito una veintena de libros.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO

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