El 'carrusel' de contratos que enreda al concejal Venus Albeiro Silva

El 'carrusel' de contratos que enreda al concejal Venus Albeiro Silva

EL TIEMPO revela vínculos del cabildante con corporaciones que han recibido al menos 80 contratos.

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16 de noviembre 2013 , 08:39 p.m.

En los últimos 13 años, al menos 8.800 millones de pesos han ido a parar a las cuentas de la Fundación Cultural Chiminigagua y la Corporación para el Desarrollo y la Difusión del Arte y la Cultura Popular (Coddiarcupop).

Se trata de dos corporaciones que impulsan actividades artísticas y que han recibido tales dineros de las localidades de Bosa, Los Mártires, Usme y Tunjuelito, e igualmente de la Lotería de Bogotá, la Orquesta Filarmónica, Idartes, el Acueducto, las secretarías de Desarrollo e Integración Social y el Ministerio de Cultura.

Según un balance oficial, Chiminigagua y Coddiarcupop firmaron unos 80 contratos y convenios interadministrativos, entre los años 2001 y 2013. Estas cifras no pasarían de ser un resumen empresarial, salvo por un detalle: detrás de ambas sociedades está el entorno familiar, laboral y el círculo de amigos del exrepresentante a la Cámara y concejal Venus Albeiro Silva, del Polo Democrático.

¿Hasta qué punto este cabildante, un barón electoral de Bosa, una de las zonas más pobres del sur de Bogotá, estaría utilizando su posición política para presionar contratos que terminan beneficiando a familiares, empleados y amigos? De ser así, ¿no estaría incurriendo en un conflicto de intereses, castigado por el Código Único Disciplinario? En la Fiscalía hay una investigación para determinar las responsabilidades del cabildante.

No es la primera vez que Chiminigagua y Coddiarcupop están en la mira de las autoridades. En el 2010, la Contraloría de Bogotá expidió un fallo de responsabilidad fiscal contra la primera tras descubrir irregularidades en un proyecto en Bosa por 458 millones de pesos, pues se comprobó que esa fundación cobró dineros sin ejecutar el contrato.

Otras dos investigaciones, por facturar presuntamente unos 660 millones de pesos sin realizar los proyectos, avanzan en ese organismo de control. Por si fuera poco, en la Fiscalía reposa una denuncia contra Coddiarcupop, instaurada por la Alcaldía Local de Bosa, porque, al parecer, se falsificaron las firmas de unas personas para soportar unos cineforos que se pagaron con dineros públicos y no se habrían realizado.

¿Triangulación a la vista?

Aunque el nombre de Silva no aparece en los registros mercantiles, él fue directivo de Chiminigagua hasta 1997. Asimismo, en esa fundación, al igual que en Coddiarcupop, hoy hacen presencia personas de su entorno familiar, laboral y amigos, como consta en los registros de la Cámara de Comercio, revisados por EL TIEMPO, y según testimonios de líderes de la localidad. Ambas fundaciones han compartido una enorme casa de cuatro pisos, pintada de amarillo, en la carrera 80 K No. 72-45 Sur, en Bosa, y en la que vivió el concejal.

En la junta directiva de Chiminigagua están Yeraldin Viviana Arias Vásquez, sobrina de Rosalba Vásquez Gallo (exesposa del concejal Silva); y Nubia Liceth Suaza Gómez, una hermana media del cabildante.

Por su parte, Cooddiarcupop fue creada en 1998 y en la junta directiva de ese entonces figuró Luis Hernando Parra Nope, edil de Bosa, quien trabaja con Silva de manera estrecha.

Hoy, en la junta directiva de esa corporación están César Grande Ladino y José Edwin Villalobos Agudelo, quienes pertenecen al círculo de amigos del concejal Silva y del edil Parra.

El fulgurante ascenso de estos centros culturales ha cruzado fronteras y realizan presentaciones en Europa, como es el caso de Chiminigagua. El más reciente viaje de Silva y Parra se registró a mediados de octubre, cuando asistieron al Festival Iberoamericano de Teatro, en Cádiz (España), tal como lo prueban fotografías en poder de este diario. Para asistir al evento, el concejal presentó una excusa simple en el Concejo y se ausentó entre el 18 y 21 de octubre.

Las otras personas que, según las actas de las asambleas, han estado en Chiminigagua o en Coddiarcupop en los últimos años han sido Daysi Katherine Silva, hija del concejal, quien suena como candidata a la Cámara y cuyo nombre ya aparece en publicidad política en Bosa, según denuncian los habitantes, pese a que está prohibido por esta época. Otro nombre recurrente en ambas corporaciones es el de Raúl Gutiérrez, primo del cabildante, señalan fuentes.

Juan Carlos Castellanos, exalcalde local de Bosa, advirtió: “Venus aparece en los documentos de ejecución de los proyectos y así lo mostró la Contraloría de Bogotá. Este es un ‘carrusel de la cultura’ porque, aunque pueden cambiar de nombres, todo gira en torno a Venus. Él no figura, pero está allí. Como exalcalde sé que las cosas se manejan así”.

“Aquí todo se lo lleva él y no se ve la cultura, no hay honestidad”, agregó Genaro Albadán, un líder comunal de Bosa. Por ese motivo, María Helena Arzuza, quien ha sido presidenta del Consejo de Cultura de esa localidad, les pidió a las autoridades que establezcan si parte de los recursos públicos de los convenios terminan en las campañas políticas del concejal Silva. “Hay una clientela política”, afirmó Arzuza.

¿Convenio por un voto?

Entre las contrataciones de este llamado ‘carrusel de la cultura’ está el convenio de asociación 060, firmado por la Alcaldía de Bosa y Coddiarcupop, en agosto de este año, por 1.000 millones de pesos, para realizar eventos culturales y brindar capacitaciones. Testigos han señalado que, presuntamente, la alcaldesa local, Diana Calderón, firmó este convenio tras recibir presiones del secretario de Gobierno, Guillermo Alfonso Jaramillo, con el objetivo de asegurar el voto del concejal Silva en el recinto, en proyectos como el cupo de endeudamiento, aprobado en septiembre.

Fuentes que estuvieron en una reciente reunión entre Jaramillo y los concejales de Progresistas, durante la crisis generada por presunta corrupción en las alcaldías locales, manifestaron que Jaramillo les habló del convenio en Bosa con Coddiarcupop y les expresó su preocupación.

Pero, hoy, Jaramillo niega haber hablado de este asunto y haber recomendado a Coddiarcupop. “Les he dado plena autoridad a los alcaldes locales para contratar. No hablo con ningún concejal de contratación. Eso es falso. Aquí están buscando es una ‘cacería de brujas’”, afirmó, en tono molesto.

Al ser consultada sobre esta contratación, y el papel que habría jugado Silva, la alcaldesa de Bosa confirmó la existencia del contrato, pero dijo que solo hablará del polémico tema con los organismos de control.

El concejal Silva también ha sido mencionado por el exsecretario de Salud Distrital Héctor Zambrano en el proceso judicial del ‘carrusel’ de la contratación, por presuntas exigencias de contrataciones en la Secretaría de Salud y especialmente en el hospital Pablo VI de Bosa. La Fiscalía confirmó lo dicho por Zambrano.

En últimas, serán las autoridades quienes determinarán hasta dónde ha influido Silva en este ‘carrusel cultural’. Entre tanto, él responde que esto es una “persecución”.

Por su parte, el edil Carlos Tamín, de Progresistas, exigió una investigación a fondo sobre este “brazo político” del concejal. Dijo que los dineros públicos deben invertirse en comedores, educación, infancia y vías, y servir para “democratizar” la cultura en esta amplia zona de Bogotá. Al igual que muchos, lamentó que se beneficien corporaciones sobre las que pesa, según los documentos, la sombra de Venus Albeiro Silva.

‘Esto es una persecución’: concejal

El concejal Venus Albeiro Silva, del Polo, respondió a EL TIEMPO que no tiene nada que ver con la Fundación Cultural Chiminigagua ni con Coddiarcupop y atribuyó todo a una “persecución política”. “Son amigos míos y ahora no sé si vayan a crear el delito de amistad. No tengo nada que ver en las relaciones de ellos, ni tengo relación formal con esas corporaciones, pues me retiré de Chiminigagua en 1997. Los acompaño con el grupo de teatro y no necesito mover nada”, agregó. “No soy yo a través de mis amigos, ese es un chisme de cocina. Cada vez que hay una campaña política, salen mis enemigos”, agregó Silva. Dijo que no tuvo que ver con contratos en el Hospital de Bosa, como lo ha manifestado el exsecretario de Salud Héctor Zambrano.

*Este lunes, lea la segunda parte de la investigación: ‘El polémico giro de 417 millones de pesos’.

YESID LANCHEROS
Redactor de EL TIEMPO
yeslan@eltiempo.com
En Twitter: @yesidlancheros

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