La apuesta samaria por las tortugas marinas

La apuesta samaria por las tortugas marinas

Con Programa Pioneros en Conservación, Hotel Zuana lucha por conservación de estos animales.

16 de noviembre 2013 , 04:59 p.m.

Dos mil pesos es la donación que el Hotel Zuana le está pidiendo a sus huéspedes para una noble causa ambiental: la conservación de tres tipos de tortugas que desovan en las playas samarias y que se encuentran amenazadas.

Se trata del Programa Pioneros en Conservación del Fondo Patrimonio Natural que, en asocio con el Zuana, la Asociación Colombiana de Propiedad Vacacional (Astiempo) y Parques Naturales están concientizando a turistas y voluntarios para que hagan donaciones mínimas con el objetivo de financiar la conservación de las tortugas que llegan anidar al Caribe colombiano.

La iniciativa cuenta con el apoyo de la Red de Fondos Ambientales de América Latina, el Fondo Francés para el Medio Ambiente y la Fundación Moore.

En Playa Lengüeta

El proyecto se ejecuta específicamente en la Playa Lengüeta, en el Parque Natural Sierra Nevada, a una hora de Santa Marta, con cuatro kilómetros de playas blancas.

Es un lugar tan especial en el Caribe que al menos tres especies de tortugas marinas lo han fijado como sitio de anidación anual. Tortugas caguamas, verdes y canal arriban entre abril y agosto para dejar su próxima generación.

“Playa Lengüeta es uno de los pocos sitios ideales de anidación en el Caribe colombiano. Es aislado, no está intervenido y hay mucho potencial de trabajo con las comunidades aledañas”, explicó el jefe del Parque Sierra Nevada de Santa Marta, John Jairo Restrepo.

600 huevos recogidos

El desove de las tortugas se inició en junio y se recolectaron 600 huevos que fueron cuidadosamente trasladados a encierros seguros para protegerlos de depredadores naturales, como zorros, gallinazos y comadrejas y de los pescadores que infortunadamente dependen de su venta para lograr ingresos.

Los recursos donados por los huéspedes del Hotel Zuana financiarán los materiales para la construcción de los encierros, los jornales de las personas que ayudan en la vigilancia de las playas, las jornadas de educación ambiental y fortalecimiento con las comunidades alrededor del parque y el cuidado de los animales hasta que logran cierto peso y tengan más oportunidades de sobrevivir tras su liberación.

Asimismo, el uso de artes lesivas de pesca, el turismo no regulado, las basuras y otros contaminantes añaden más presión para la conservación de la especie.

Este programa tiene como meta recaudar 200 millones de pesos al año para proyectos de conservación en la Sierra Nevada de Santa Marta, pero también se extiende a otras reservas naturales del país como los páramos andinos y el Pacífico colombiano. En el norte de del país, el Zuana es el hotel pionero en impulsar la idea.

“Se puede ayudar a una tortuga marina mientras disfrutamos de unas vacaciones en el Caribe”, dijo la coordinadora de la iniciativa en el Fondo de Patrimonio Natural, Nadia Rey, quien recalcó que cada pesos recaudado en esta campaña por las tortugas serán invertidos en asegurar que Playa Lengüeta esté efectivamente protegida.

Las hicoteas también encontraron su padrino

En la Ciénaga del Uvero, en el municipio de Ponedera (Atlántico), se desarrolla un proyecto de conservación de la hicotea y tortuga de río, especies en al alto grado de amenaza.

El proyecto es impulsado por la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), en conjunto con la Fundación Ornitológica del Caribe (Orniat), que trabajan en la conservación del hábitat de la especie, el conocimiento de la biología y ecología de la misma, y en el empoderamiento de la comunidad de la Ciénaga y los sectores de la Isla La Playa e Isla El Socorro.

“La idea es hacer un trabajo mancomunado con la comunidad para que sean ella que se empodere del tema y puedan convertirlo en un programa autosostenible, que perdure y beneficie a todos los sectores del municipio”, indicó el director de la CRA, Alberto Escolar Vega.

La problemática ambiental actual de la Ciénaga el Uvero, que cuenta con una extensión superficial de 304 hectáreas, se ve reflejada en la extinción de algunas especies de fauna que, años atrás, abundaban en la zona, tal es el caso de los bocachicos y las arencas.

A esto se le suma la sedimentación del cuerpo de agua, que, según Jorge Figueroa, coordinador de la Isla El Socorro, “hace 50 años los pescadores introducían en la ciénaga una vara de cuatro metros para medir su profundidad y no tocaban fondo. Hoy en día no cuenta ni con un metro de profundidad”.

Así mismo, la mayor preocupación de los pescadores y habitantes del sector es la extracción que se está haciendo del agua por parte de terceros y la apropiación de terrenos de la ciénaga.

El proyecto de recuperación de la hicotea y tortuga de río se ya cumplió la primera fase y gracias a los buenos resultados obtenidos en enero próximo arranca la segunda fase.

La amenaza

La principal amenaza que afecta estas dos especies de tortugas es el proceso acelerado de transformación y desaparición del hábitat.

La situación ha provocado la desaparición de la vegetación de la ribera de ciénagas y ríos. Como si fuera poco a esto se suma la desecación de los cuerpos de agua por agricultores y ganaderos en su intención de ampliar la frontera agropecuaria.

Por último, está la utilización inadecuada de la zona, lo que según los expertos y ambientalistas provoca la pérdida acelerada de la biodiversidad.

Leonardo Herrera D.
Redactor de EL TIEMPO
Santa Marta.

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