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Una matemática y un ingeniero rescatan memorias del patrimonio musical

Una matemática y un ingeniero rescatan memorias del patrimonio musical

El grupo Interdís se dedica a recuperar la historia de múltiples personajes de la música colombiana.

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Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
13 de noviembre 2013 , 08:04 p. m.

En 2007, cuando el maestro Blas Emilio Atehortúa estaba muy enfermo en Venezuela, la matemática Galina Likosova y el ingeniero electrónico Hernán Humberto Restrepo viajaron a Caracas para entrevistarlo de prisa y lograr que se salvaran su voz y su imagen para el patrimonio de nuestro país.

Durante una semana, el músico permaneció doce horas de cada día conectado a una máquina de diálisis y doce horas conectado a un micrófono y una cámara de video, así fue de intensa la entrevista que los dos enviados del grupo Interdís estaban decididos a hacerle.

Likosova y Restrepo lograron que el gran maestro antioqueño no solo les contara todo sobre su vida y obra, sino que además, en vivo delante de la cámara, compusiera para el proyecto una pieza musical.

Atehortúa reflexionaba sobre la vida, a partir de su enfermedad, y esta entrevista constituía su legado.

La Sonata para piano compuesta en aquella circunstancia fue interpretada luego, en el Festival Internacional Música de Cámara Colombiana del 2008, evento organizado en Medellín por el grupo. También es la pieza que abre el documental Blas: el hombre y su leyenda.

Pero no solo en ese año y en esa ciudad los investigadores iban tras las huellas de Blas Emilio Atehortúa. Partiendo de Medellín, el trabajo de campo los había llevado y los llevaría luego a Bogotá, Bucaramanga, Barquisimeto, Nueva York, Washington, Madrid, Buenos Aires y París.

Y, por fortuna, no fue la investigación sobre el legado de un muerto, pues el maestro Blas Emilio Atehortúa alcanzó a recibir el trasplante de riñón que requería; sigue vivo y componiendo.

La película que sobre su vida y su obra hicieron los integrantes del grupo Interdís es un valioso documento destinado a nutrir tanto la memoria de nuestra cultura como a informar a los hombres y mujeres del presente quién ha sido y qué ha hecho ese personaje fundamental de la música colombiana.

El 24 de septiembre de 2008, el grupo Interdís publicó el manifiesto “Las estéticas de la realidad”, en el que expresaba una de sus posiciones constantes en el trabajo de documentar la música colombiana en el medio audiovisual.

Ni el manifiesto ni el documental sobre Blas Emilio Atehortúa son situaciones atípicas en su trabajo. El grupo Interdís se ha dedicado desde su nacimiento a recuperar la historia de múltiples personajes de la historia musical colombiana.

“Interdís” proviene de “interdisciplinariedad”, y, en efecto, sus integrantes demuestran que desde múltiples disciplinas se puede amar el que muchos consideran el arte por excelencia: la música. Amarlo y trabajar por su preservación. (Vea aquí una galería de fotos del trabajo que hace el grupo Interdis)

Forman parte del grupo una matemática de origen ruso que de tanto querer este país habla el español con apenas un leve acento en el que se delata su origen, un ingeniero electrónico de origen antioqueño que es el principal socio de la matemática rusa, y tres profesionales de disciplinas diversas, además de Galina y Hernán: el médico Luis Carlos Rodríguez, la historiadora Alejandra Isaza y la artista plástica Ana Claudia Múnera.

¿Qué tienen en común estos personajes entre sí y con la música? Precisamente su amor por este arte y por sus manifestaciones en Colombia, y el consiguiente afán de recuperar para la memoria nacional, los testimonios de y sobre los grandes creadores.

El trabajo de Interdís comprende decenas de entrevistas y montones de documentos recuperados y se materializa hasta hoy en siete documentales de una hora de duración sobre igual número de personajes.

Maestros de la música colombiana a quienes el calificativo de “grandes” les aplica con justicia han sido documentados: del poeta, compositor y hombre de radio, barranquillero Hans Federico Neuman, al ya mencionado en los párrafos anteriores Blas Emilio Atehortúa; del vallecaucano Antonio María Valencia al costeño Adolfo Mejía (en cuyo honor el grupo logró que la ciudad de Cartagena rebautizara el más tradicional de sus teatros); del compositor del Himno Antioqueño, Gonzalo Vidal, al gran pedagogo y también compositor Rodolfo Pérez González. Y del documental más tradicional, hecho con testimonios y locución por fuera de la pantalla, al montaje con estructura casi argumental, fundamentada en la escenificación de la vida de hombres casi olvidados de nuestra música.

Sobre su método de trabajo comentan: “A diferencia de los documentales convencionales, los nuestros realmente nunca se terminan, permanecen abiertos; la investigación no se detiene cuando se publica un documental, sino que seguimos indagando, buscando y clasificando”. Y señalan como uno de sus métodos el “ya que”: “ya que estamos aquí, aprovechemos…”. Esto es, nunca sus planes de trabajo se centran exclusivamente en la realización que están haciendo cada vez.

Hace mucho tiempo descubrieron que era necesario aprovechar circunstancias y trabajar sobre más de un personaje en cada ocasión: como auténticos documentalistas, todo el tiempo están preparados para afrontar los imprevistos.

Por lo general son Hernán y Galina quienes, con una cámara y un sistema de sonido básico, están viajando por el mundo en busca de las historias de sus personajes: viviendo sus ámbitos personales, conociendo sus vidas íntimas y creando una relación de cercanía con los suyos, o de empatía con los investigadores y las herramientas audiovisuales usadas.

Ya son varias decenas de ciudades y casi dos docenas de países visitados por estos dos auténticos cultores del género documental en su búsqueda del patrimonio musical colombiano.

Hace unos años, en un evento académico en el auditorio Gerardo Molina de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín –el alma máter de Interdís–, el historiador británico Peter Burke les preguntó por qué un grupo de investigación hacía biografías. La respuesta fue: “No hacemos biografías, buscamos dentro de la investigación de los compositores alguna historia en su vida que nos permita desarrollar un guión… Pero, en el fondo, lo que nos importa realmente es la música de un determinado compositor. Por lo tanto, la historia que contamos es una disculpa para difundir su música y conservar su patrimonio”.

(Versión periodística del texto “Siete compositores colombianos. Elementos metodológicos y estéticos de la investigación audiovisual” de Galina Likosova, Hernán Humberto Restrepo y Luis Carlos Rodríguez. Grupo de investigación Interdís, Facultad de Ciencias Humanas y Económicas. Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín) (Vea las firmas que se suman a esta iniciativa)

CÉSAR ALZATE VARGAS
Para EL TIEMPO

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