Hoy, ningún reinado interesa más allá de los programas de farándula

Hoy, ningún reinado interesa más allá de los programas de farándula

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12 de noviembre 2013 , 02:21 p. m.

Hace 50 años, el reinado de Cartagena, junto a las transmisiones de la Vuelta a Colombia y la voz de Gabriel Muñoz López narrando el empate con la Unión Soviética, se encargó de unir los oídos distantes de las distintas regiones del país. Hoy en día, ningún reinado interesa más allá de los programas de farándula y una o dos notas pequeñas en los periódicos. Ni el de Cartagena, ni Miss Universo: ni siquiera los cazadores de respuestas divertidas prenden el televisor para conocer la opinión de las concursantes. Creo que el reinado es una institución en declive, y eso se debe a cuatro grandes factores.

1. La diversidad de la oferta de entretenimiento. Cuando había dos canales (Canal Uno y Canal A), la baja oferta obligaba al televidente, por defecto, a sintonizar el reinado. La llegada de opciones distintas (desde la llamada “perubólica” hasta los grandes conglomerados de televisión por suscripción) le ha quitado rating a la cita cartagenera. ¿Para qué ver los largos discursos de gobernador, alcalde y Angulo cuando la televisión mundial está produciendo obras maestras?

2. El poder del narcotráfico. En busca de obtener estatus, los capos del narcotráfico aprovecharon los reinados de belleza para escoger una novia/amante/esposa, así como escogían vacas y caballos en las ferias ganaderas. La idea de “reinado” quedó manchada permanentemente como una feria donde se compraba ascenso social por parte de fortunas dudosas.

3. La institución del Reinado. Se percibe al Concurso Nacional de la Belleza como una isla en medio de la cambiante sociedad colombiana. Desde la prohibición de las reinas que hayan modelado ropa interior hasta las frecuentes acusaciones de racismo, pasando por la tradicional acusación de sexismo, la institución como tal tiene una credibilidad baja. Cuando el reinado inició en Cartagena, se buscaba celebrar las fiestas novembrinas con un evento que uniera al país y diera espacio al pueblo. Hoy es una isla, incluso en la misma Cartagena.

4. Más allá de la belleza. Cuando el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo, prohibió los reinados de belleza en los colegios de su departamento, celebré. Sobre todo, porque decidió dar énfasis al talento y al conocimiento, sin dejar de lado la preocupación por la imagen. En una sociedad donde todos conocemos una o más personas con desórdenes alimenticios (obesidad, bulimia, anorexia), donde las empresas buscan enfatizar en lo natural y menos en las cirugías, un desfile de mujeres casi que ofrecidas al mejor postor es anacrónico, más allá de lo que digan permanentes defensores de la vetusta institución “real”.

Todavía quedan aficionados al reinado de noviembre, pero como los fumadores y los taurófilos, serán una minoría. Sólo queda que el reinado paralice cada vez menos al país. Que sea, como cualquier fiesta de cualquier pueblo, un evento más.

Andrés Sánchez (Profesional en Estudios Literarios y bloguero de eltiempo.com)

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