'Colombia tiene la obligación de agotar los recursos ante La Haya'

'Colombia tiene la obligación de agotar los recursos ante La Haya'

Según Sanín, antes del fallo ya se estaba negociando un canal que incluía aguas en litigio.

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11 de noviembre 2013 , 10:33 p.m.

Usted y el viceministro Miguel Ceballos fueron las personas que pusieron el dedo en la llaga del canal de Nicaragua. ¿Se sostienen en que ese canal va?

En nuestra última entrevista con el Presidente él dijo que el canal no iba. Pero en nuestra opinión, y eso es lo que sostenemos en el libro que sale en los próximos días, el canal va y será llevado en Nicaragua a rango constitucional con las nuevas fronteras fijadas por La Haya, que incluyen aguas colombianas.

Ahora resulta que al cuento chino se le sumó el cuento ruso. ¿Cree que el sobrevuelo accidental de los poderosos Tupolev 160, encima de San Andrés, fue una casualidad?

Esas casualidades geopolíticas tan profundas no son posibles. Este canal se va a construir, y será la llegada del dragón chino al Caribe, y no es nada casual que al tiempo que salen los aviones rusos de Venezuela rumbo a Nicaragua y sobrevolando San Andrés, en los mismos días y horas el Viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia se encuentre en visita oficial en Nicaragua para apoyar el canal. El nido del dragón está listo y el oso de Rusia, que ya ha demostrado tener éxito en Siria, también se arrima al canal.

¿Cree que lo de los aviones rusos es una advertencia a Colombia?

Sí. Nos están diciendo: si ustedes se meten a patrullar por el meridiano 82, Nicaragua no está sola. El Gobierno está como en estado de negación. Todavía no cree que se va a hacer el canal…

¿Está convencida de que Colombia todavía tiene recursos ante La Haya?

El artículo 101 de la Constitución no hace posible aplicar el fallo. Con el doctor Ceballos llevamos 9 meses investigando nuestras posibilidades. La conclusión es que Colombia tiene la obligación de agotar la totalidad de los recursos. Y el 13 de diciembre se nos vence el término para presentar la solicitud de revisión.

El Gobierno no ha dicho ni mu. ¿Cuál sería el elemento central de ese recurso de revisión?

Nosotros encontramos un documento oculto, firmado 19 días antes de que se diera a conocer el fallo de La Haya entre el presidente Ortega y los chinos. Nadie supo que antes del fallo ya se estaba negociando un canal que incluía aguas en litigio. Para nosotros, este documento es la base para alegar la existencia de un “hecho nuevo” que, aunque inició antes del fallo, solo pudo ser conocido y empezó a producir todos sus efectos el día 13 de junio del 2013, cuando la Asamblea Nacional de Nicaragua dio a conocer dicho documento oculto, y a través de la ley 840 oficializó la concesión del canal.

Si le entiendo bien, ¿antes del fallo de La Haya ya Ortega tenía firmado un contrato con los chinos que incluía aguas colombianas?

Así es. El documento, que permaneció oculto por 7 meses, que ahora podrán leer completo en nuestro libro, entregó a los chinos “los océanos” de Nicaragua para el canal. Si el fallo no se revisa, estaría legitimando la entrega de las aguas colombianas, que, según la misma Corte, ahora hacen parte de “los océanos” nicas. Para nosotros, el negocio secreto es un factor decisivo, que de haber sido conocido por los magistrados oportunamente habría influido de manera determinante en su decisión.

¿Y sobre eso nunca se pellizcaron los asesores internacionales ni los abogados locales?

El único que se interesó y le dio la seriedad del caso fue el internacionalista Juan Daniel Jaramillo. Nunca nos invitaron a la Comisión de Relaciones a explicar las conclusiones de 9 meses de investigación. La tesis que imperó es que era mejor no molestar a la Corte de La Haya. De los abogados colombianos había dos totalmente impedidos. Sobre nuestro profesor Nieto Navia, luego de que ridiculizó el tema del canal, resultó que su yerno es el asesor de Ortega y del empresario chino en su construcción. Otro abogado miembro del grupo de asesores del Gobierno, el colombiano Eduardo Valencia Ospina, tiene en nuestro concepto varias incompatibilidades. Fue durante catorce años Secretario de la Corte Internacional de Justicia, y lleva más de siete vinculado a las Naciones Unidas, en calidad de miembro de la Comisión de Derecho Internacional. Entre el 2006 y el 2010, Valencia fue además colega de la jueza china Xue Hanqin en esa misma comisión, la cual, al igual que la Corte Internacional de Justicia, es un órgano de la ONU. ¿Cómo puede asesorar al gobierno colombiano alguien a quien con nuestros impuestos se le ha pagado cerca de medio millón de dólares en honorarios, y al mismo tiempo trabaja para la ONU?

¿Por qué renunció a la Comisión Asesora de Relaciones?

Para facilitarle al gobierno colombiano explicarle a China que, perteneciendo yo a esa comisión, podía tener una voz propia que no comprometía al Gobierno. En el sistema político chino eso resulta incomprensible. Lo segundo porque el abogado Valencia Ospina le hizo saber al Gobierno de la inconformidad que tenía la Corte por nuestros reparos acerca de la jueza china. Entregar mi cabeza facilitaba al Gobierno la independencia y su serenidad con la Corte. Sorpresas te da la vida –y así se llama uno de los capítulos del libro–: poco tiempo después, el presidente Santos trata a la Corte con indignación frente al fallo y expresa toda la inconformidad colombiana, lo que antes nos había dicho a nosotros que no le podíamos decirle a la Corte para no ofenderla ni incomodarla.

Incluso, como lo dijo el doctor Jaramillo, es un fallo imposible de acatar…

El problema del Gobierno es que ni el Presidente ni la Canciller son abogados. Llevan contratando a una decena de internacionalistas, cada uno con opinión distinta. Ya no saben qué hacer. El Presidente dice: el fallo no es aplicable y nos reservamos las defensas jurídicas que podamos presentar. Pero las situaciones de hecho pueden complicar la geopolítica antes de que todo eso se dé.

En lo que más los han ridiculizado es en lo de la incompatibilidad de la jueza china….

Pues hay un importante precedente a nivel mundial cuando se estudian casos de conflicto de intereses en cuanto al comportamiento de los jueces. Se trata de la decisión tomada en diciembre de 1998 por un comité de apelación de la Cámara de los Lores, la más alta instancia de la justicia inglesa, la cual, al analizar el comportamiento inadecuado de uno de los más prestigiosos magistrados de la época, Lord Hoffmann, terminó por anular todo lo actuado con fundamento en su conflicto de interés, por haber presidido durante años una institución de caridad relacionada con Amnistía internacional, ONG que era demandante de Augusto Pinochet. Esta jueza china, que fue embajadora, que se conocía con todos y que conocía del interés e involucramiento chino en el canal, no se declaró impedida, y eso es mucho más grave que el antecedente de Lord Hoffmann.

¿Como se va a llamar el libro?

La llegada del dragón, que es el símbolo del poder chino. Al igual que EE. UU. hizo en el siglo XX, China llegará en el XXI al África, al Asia y ahora a América Latina, pues ese país es el gran acreedor de Nicaragua, de Venezuela, de Ecuador, de El Salvador… hasta de EE. UU. Acudiendo a un interesante juego de palabras, el doctor Ceballos subtituló el libro con la frase: ‘¿Falló La Haya?’. La editorial será Panamericana, y lo que queremos es pegarle un grito a la conciencia colombiana. Hablamos de los siete pecados capitales del fallo que en nuestro concepto merecen una respuesta de La Haya. Y créame: en la Corte hay preocupación.

¿Y dónde encaja la llegada del osito ruso?

EE. UU. se ha ensimismado en sus propios problemas, priorizando donde se involucra, principalmente en los temas de Israel y Palestina. Fue el oso ruso con el dragón chino detrás los que fueron a Rusia a resolver el problema de las armas químicas. Y en la geopolítica china y rusa, si se miran los aliados, están conformando un eje. Estamos observando que el canal ha sido respaldado por el Grupo de São Paulo, por el Alba, por China y por el Viceministro ruso que estaba de visita en Nicaragua cuando los aviones rusos sobrevolaron nuestro espacio aéreo. Va viendo uno cómo los países de un determinado eje consideran que este es un lugar con un valor estratégico: el patio de atrás de EE. UU.

¿Este libro, con tan graves denuncias, significa su regreso a la política?

Electoralmente sigo retirada. Pero si por política se entiende que me importen las cosas de Colombia, eso será por el resto de mi vida. En estas denuncias el doctor Ceballos y yo tenemos respaldo académico. Incluso en Europa, donde hablé con internacionalistas muy serios, encuentran nuestra tesis interesante y apasionante. Hasta en Nicaragua hay gente descontenta por la manera secreta como sus aguas se entregaron en concesión a los chinos.

¿Por quién va a votar?

Estoy buscando quién me emocione. Alguien que pueda liderar un proceso tan difícil como va a ser el posconflicto, que, como dijo el presidente Santos, va a ser muy parecido a la época de los paros, cuando no se mostró por parte del Gobierno un manejo adecuado de a situación.

¿Oiría cantos de sirena del Partido Conservador?

Algunos me han visitado. Pero les he respondido que no sé en nombre de cuál partido me hablaban. Si del partido de la mermelada, o del de la dignidad, o de unos muchachos que buscan y no encuentran líderes que se arriesguen. Les he aconsejado que el conservatismo tiene que reasumir su papel histórico y dejar de ser un apéndice de intereses secundarios. Un partido que no tiene vocación de poder ni directriz para el momento que vive Colombia no es un partido. Es un rumor.

Mientras tanto, ¿Noemí sigue en la política pero de observadora?

Sí. El problema a mi edad es que uno no tiene futuro, tiene presente. Por eso observo, y con mucha tristeza, porque no veo hasta ahora a nadie que me entusiasme.

¿No la entusiasma ni lo de la paz?

Eso se va a firmar, tenemos un buen grupo negociador, pero avances concretos no veo y el énfasis las Farc lo tienen más puesto en la movilización social que en el Congreso. Si Colombia no está muy organizada para enfrentar esa nueva estrategia de las Farc, que coincide con todas estas primaveras e inconformidades mundiales, entraríamos en una etapa de cuidados delicados. Por eso anhelo que el panorama político se enriquezca en los próximos días bajo el análisis de qué va a ser de Colombia en el pos- conflicto. La gente cree que estamos hablando con un grupo prácticamente derrotado que se transa por cualquier cosa. Creo que estamos negociando con un grupo terrorista, con una historia de 50 años, con experiencias en el vecindario que le dan esperanzas de toma de poder mediante mecanismos distintos a la violencia tradicional. Hay que refrescar la política. Ni siquiera existe suficiente análisis de las cosas tan graves que están sucediendo hoy ni idea de hacia dónde va Colombia. Porque como está hoy, hay mucha ligereza.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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