Chicles: la nueva enfermedad de los andenes en Bogotá

Chicles: la nueva enfermedad de los andenes en Bogotá

Distrito quiere saber cuántos hay y cuánto vale retirarlos de las aceras.

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11 de noviembre 2013 , 09:03 p.m.

Basta con un recorrido breve por cualquiera de las calles de Bogotá para advertir una enfermedad crítica.

Los puntos negros, grises y blancos (de todos los tamaños) que cubren los andenes de las calles más transitadas de la capital revelan que los bogotanos toman el camino más rápido: en lugar de botar los chicles en la basura, los dejan caer al piso, donde van formando manchas duraderas que se expanden con el calor y las pisadas.

En la carrera 13 con calle 14, en el centro de la ciudad, las marcas son numerosas, casi como un sarampión que hubiera invadido la zona. En un área limitada –cuatro metros cuadrados– la cifra fue reveladora: 75 chicles. Lo que vendría dando un promedio de 18,75 chicles por metro cuadrado.

Se calcula que en cada uno de estos chicles hay unos 50.000 gérmenes patógenos.

Por supuesto, la cantidad de chicles varía, dependiendo –primero– del flujo de personas y –segundo– de la edad de los transeúntes. En universidades y calles comerciales, la concentración de lunares es excesiva.

EL TIEMPO se adelantó a la jornada de limpieza que se realizará hoy martes en la plaza de Bolívar. El propósito del día será calcular cuántos chicles hay por metro cuadrado y cuánto cuesta removerlos del piso.

Además, se presentará una nueva máquina (una hidrolavadora de vapor) que optimiza los tiempos de limpieza de estos residuos viscosos. La nueva máquina reduce en un 30 por ciento el consumo de agua.

La hidrolavadora se conecta a una caldera que calienta el agua y la mezcla con detergente y desengrasante. La presión constante del chorro ayuda a eliminar por completo no solo las manchas que reposan en el suelo, sino también los fuertes olores de las aceras.

En la mayoría de las ciudades del mundo, esta labor tiene un costo alto. En promedio, retirar cada chicle cuesta más del doble de su precio comercial.

Doscientos niños serán los encargados de marcar con tiza azul las manchas pegajosas para así poder medir con precisión cuántos chicles hay en la plaza y cuánto cuesta su extracción definitiva.

En los 15.500 kilómetros de vías que hay en Bogotá, de las cuales no todas tienen espacios para los caminantes, la tarea parece monumental. Lo primero, claro, es que los ciudadanos dejen de tirarlos.

REDACCIÓN BOGOTÁ

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