Entre vándalos y bandidos

Entre vándalos y bandidos

11 de noviembre 2013 , 07:46 p.m.

En la magnífica película de Ettore Scola C’eravamo tanto amati, la primera parte, que muestra la lucha de los partisanos contra los nazis y sus colaboradores fascistas, es en blanco y negro. En la siguiente, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se llena de color y comienza con una frase lapidaria y con profundo sentido del humor y de realismo: ‘Estalla la Posguerra’.

En Colombia, si el proceso de paz continúa favorablemente –y ojalá así sea–, viviremos el estallido del posconflicto, tan duro y jodido –pero necesario– como el conflicto mismo. Tal como lo dijo alguno de los hermanos Castaño (Fidel o Carlos, padres de la filosofía joseobdúlica de la Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia): “Esta guerra no se acaba nunca mientras no se acaben los dos elementos que la alimentan: la mano de obra infinita que suministran la pobreza y el desempleo en Colombia, y los recursos que el negocio de la droga ofrece para contratarla; tanto la autodefensa como la guerrilla tienen acceso ilimitado a ellos”. Y así será en el posconflicto, cambiando siglas, acrónimos y nombres de los actores (tal y como cambian sus alias).

Sí, sin tanto humor, después del conflicto armado en Colombia estallará el posconflicto entre vándalos y bandidos. O sea, en muchos aspectos, un poco de lo mismo de antes o de siempre. Y así ha de ser y, aunque parezca contradictorio, significa de todas maneras un paso adelante. Volveremos a lo que somos: vándalos y bandidos (también encubiertos en el Congreso, en la Justicia, en el Ejército, en las Farc, en los partidos y obviamente las ‘bacrim’, y bueno, para qué seguir). Las mismas armas empuñadas bajo otros nombres, pero con menor intensidad, pues en su mayoría serán bandas contra bandas, vándalos entre vándalos, y probablemente disminuya el número de víctimas inocentes.

En el posconflicto, en Colombia seguirán explotando las minas quiebrapatas que dejaron las Farc a lo largo y ancho del país, y habrán de estallar las otras tantas minas quiebrapaces que desde ya siembran el uribismo y el lefebvrismo.

Los vándalos y los bandidos unidos jamás serán vencidos mientras exista el poder corruptor y de amedrentamiento del narcotráfico; y acabarlo será una quimera en tanto la política antidrogas de los Estados Unidos siga siendo la que ha sido.

Mauricio Pombo

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