Editorial: Recordando a Blas de Lezo

Editorial: Recordando a Blas de Lezo

11 de noviembre 2013 , 07:46 p.m.

Una de las medallas más significativas de la historia de España y de Colombia muestra a un hombre arrodillado frente a otro que lo mira orgulloso. El derrotado es don Blas de Lezo Olabarrieta, y el vencedor es el almirante británico Edward Vernon. La presea se fundió en 1741 para celebrar el sitio y ocupación de Cartagena por las fuerzas de Vernon. El único problema para los ingleses es que el desenlace fue al contrario: Blas de Lezo y los cartageneros defendieron la plaza con tenacidad y Vernon tuvo que marcharse a Londres con el rabo y la medalla entre las piernas tras fracasar en su intento.

La derrota de la más poderosa flota naval que había desplegado Inglaterra hasta la II Guerra Mundial ha sido un capítulo de vergüenza para el antiguo imperio marítimo. Ahora mismo, transcurridos 272 años de la hazaña de Lezo y los defensores de la ciudad, Inglaterra aún no asimila la paliza. Tanto, que hace unos meses, cuando el Museo Naval de España solicitó al británico un retrato de Vernon para la exposición en homenaje a don Blas que se inauguró en Madrid, Londres ofreció diversas disculpas para no prestarlo.

Peor así. Porque la imagen del almirante que recordarán los numerosos visitantes a la muestra revela la cruel paradoja de un triunfo que nunca tuvo. La verdad es que en marzo, cuando aparecieron en el horizonte las 180 naves y los 23.000 hombres que comandaba Vernon, pocos habrían creído en la victoriosa resistencia de los 3.000 soldados y ciudadanos que se aprestaron a defender el puerto bajo las órdenes de Blas de Lezo. Cartagena aguantó y manejó con astucia sus pocos recursos. La naturaleza hostil y las enfermedades hicieron el resto. Pocos meses después, el soberbio almirante y lo que quedaba de su armada se batieron en retirada.

Don Blas de Lezo, que había perdido una pierna, un ojo y un brazo en anteriores combates, murió poco después, pobre y marginado, a los 52 años. Aún se busca su tumba en Cartagena. En España el valiente vasco es un desconocido. La exposición, sobre la cual publicó este diario ayer un informe especial, pretende remediar esta ingratitud. Sería justo que los dos gobiernos trajeran la muestra a Colombia, donde don Blas figura entre nuestros grandes héroes.

editorial@eltiempo.com.com

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