'Trabajar con Almodóvar me hizo infeliz': Carmen Maura

'Trabajar con Almodóvar me hizo infeliz': Carmen Maura

Es un símbolo del cine europeo. La acompañamos una tarde en San Sebastián.

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09 de noviembre 2013 , 04:23 p.m.

Lo ha perdido todo de la misma manera que lo ha vuelto a ganar. Carmen Maura lo cuenta, aunque calle por pudor todo lo que sabe exprimirle a la vida. La cámara la adora, porque nadie puede quitarles a esos sesenta y ocho años lo que ella niega con la boca pero exige con esos ojos felinos, a los que no les cuesta trucar en un instante cualquier sentimiento.

Esa facilidad para desdoblarse ante la cámara la ha convertido en un símbolo del cine europeo, que la ha premiado y amado como solo sabe hacerlo con sus actrices nacionales.

En el 2006 rodó, con Pedro Almodóvar, 'Volver' y recibió con sus compañeros de reparto el premio de Mejor actriz en el festival de Cannes. Tiene en su palmarés la Orden de Caballero de las Artes y las Letras de Francia, tres Goyas, la medalla de oro de la Academia de cine español; además de una concha de plata a la mejor actriz en el Festival de San Sebastián, por su papel en La comunidad, de Álex de la Iglesia. Este año el Festival de San Sebastián premió por primera vez a una actriz española con el Donostia. Solo ella podía ser la primera.

Pequeños papeles en la televisión de los 70, trabajos en café-teatro y después el cine, de la mano de todos los grandes directores del cine español, Fernando Colomo, Josefina Molina, Manuel Gutiérrez Aragón... un largo etcétera, hasta su encuentro con Pedro Almodóvar, con quien rodaría títulos inolvidables como Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, a la que siguieron Entre tinieblas, La ley del deseo y Mujeres al borde de un ataque de nervios, que le valió la nominación al Óscar, la obtención de su primer Goya y el Félix de la Academia de cine Europeo. Su presencia en el panorama europeo ya era imparable. Películas en Francia, Argentina, Portugal, Colombia... hacen de ella una actriz poderosa que no teme a la fealdad o al ridículo: “Solo he querido actuar y dar al director todo lo que pide”.

Los que la han marcado

Indagando un poco en la vida de esta mujer aparecen figuras que han marcado su carrera: el director francés André Techiné le prohibía usar las manos y Pedro Almodóvar la torturó hasta el llanto, en sus propias palabras: “Nunca he sido tan infeliz. Todos los días tenía ganas de llorar. Recuerdo el rodaje de Mujeres como una auténtica pesadilla. Cada día, Almodóvar me decía que solo le estaba dando el 50 por ciento, y no era cierto porque actuar para mí es tan fácil, y yo sabía que lo estaba haciendo bien y él se empeñaba en no reconocerlo”.

Después vino aquel éxito tan fuerte y todo quedó algo olvidado, pero no perdonado. Conviene recordar que Carmen rodó con Almodóvar Volver y, sin decirlo abiertamente, confirma con sus miradas que no quiere repetir con el director manchego.

“Y no quiero hablar más del asunto, porque siempre que he dicho algo las redes se incendian y yo lo que quiero es seguir adelante, porque a mis sesenta y ocho años me siento muy querida. Soy como de la familia del público”.

Sonríe, baja los ojos, cruza las piernas como una lady de antes y espera la siguiente entrevista. Un chico griego que le trae una sortija de regalo. Después del griego, atiende a una periodista finlandesa a la que da poco pero deja feliz con sus razonables respuestas. Y después los chicos, alemanes, franceses, y algún despistado ruso que no alcanza a entender la dimensión de esta mujer.

Maura sube los ojos, mueve las manos, habla sin tapujos y encanta. Después llega un fotógrafo galo y le pide que se deje fotografiar en el baño de la habitación que han alquilado en el hotel Maria Cristina, en San Sebastián, para las entrevistas.

Saca la pierna por entre las cortinas rayadas, componiendo un cuadro alegre y naif de su personalidad. Yo solo disparo mi cámara y callo, porque me siento privilegiada. He compartido con ella en la distancia sus quince minutos de fama del día. Sus quince minutos que, en el fondo, nunca se cree. Por eso es tan auténtica, porque va a Colombia, el país considerado hasta hace bien poco el más peligroso del planeta, y puede fingir que es la vecina que solo ha vuelto para comprar unas papas.

‘Lo malo se me olvida con facilidad’

Al recibir el premio Donostia en el pasado Festival de San Sebastián, Carmen Maura dedicó el galardón a sus padres y sus dos hijos, por ser quienes han “sufrido las consecuencias” de su decisión de ser artista. “Ha habido tantas alegrías... Lo de ser actriz no ha sido un trabajo duro. En mi vida personal sí ha habido muchas cosas muy desagradables, pero tengo un carácter que hace que lo malo se me olvide con mucha facilidad”, dijo.

Sobre rodar en Colombia

Hablarle de Colombia a Carmen Maura es como tocar una tecla mágica. “¡Ay, Colombia es el rodaje más entrañable que he tenido en los últimos tiempos”, dice emocionada. Se refiere a la cinta ‘Sofía y el terco’, que rodó bajo las órdenes del joven director Andrés Burgos. Maura formó una dupla exquisita con Gustavo Angarita, uno de los actores más queridos del país. La película se estrenó en agosto del 2012. “Cuando estuve en Colombia no tenía miedo; salía sola al mercado, al café. La calle era mía y la gente me hizo tan feliz”, recuerda la actriz española.

VICTORIA PUERTA
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