'Necesitamos negociaciones de paz serias con Israel'

'Necesitamos negociaciones de paz serias con Israel'

El embajador saliente de Palestina en Colombia, Imad Nabil Jada'a, habló de la situación con Israel.

08 de noviembre 2013 , 08:35 p. m.

Después de siete años de estar en Colombia como embajador de Palestina, Imad Nabil Jada’a abandona el país tras finalizar su misión diplomática. Jada’a habló con EL TIEMPO sobre el proceso de paz con Israel, las investigaciones sobre la muerte del líder Yasser Arafat y su salida de Colombia.

¿Cómo ve las negociaciones de paz con Israel en este momento?

Se necesitan negociaciones serias, no es negociar por negociar. Entramos a las negociaciones con una agenda política y con una agenda de tiempo. El 30 de julio empezamos el último periodo de negociaciones con un tiempo límite de nueve meses, que deben terminar en abril. Uno no puede negar que el secretario de Estado de Estados Unidos, Jhon Kerry, está presionando, pero ¿hasta dónde puede presionar a Israel? El problema es buscar una solución al problema interno israelí que permita tener un gabinete fuerte que tome decisiones.

¿Usted cree que en el plazo acordado se va a alcanzar algo?

Nosotros nunca perdemos la esperanza. Vamos a seguir tocando todas las puertas, vamos a seguir buscando todos los caminos porque estamos seguros que somos los hijos de esa tierra y ese es nuestro derecho: un Estado palestino independiente.

¿Qué podría pasar si fracasan las negociaciones?

Esperamos que no fracasen. Estamos poniendo todo nuestro esfuerzo para que no fracasen.

Una encuesta de la Universidad A-Najah mostró que 53 por ciento de los palestinos no apoyan las negociaciones con Israel y un 70 por ciento cree que van a fracasar. ¿Por qué hay pesimismo de los palestinos frente a este proceso?

Es cansancio. El pueblo palestino y el pueblo israelí están cansados de la situación. Una madre israelí sueña con la mañana de la paz, igual que una madre palestina. El pueblo a ambos lados ya quiere la paz. La mayoría de los israelíes quieren unas relaciones normales con los palestinos y viceversa, por el bien de los dos.

¿Las investigaciones sobre el envenenamiento de Yasser Arafat pueden afectar las negociaciones de paz?

Es un proceso complicado. Israel dio la orden del uso del polonio 210, pero todavía hay que investigar cómo llegó la sustancia a donde estaba Yasser Arafat o cuál fue el efecto radiactivo que lo afectó a él y no a los demás que estaban ahí.

¿Cuál es el balance de los siete años que estuvo en Colombia?

Cuando llegué pensamos en cómo unir a los dos pueblos: el pueblo colombiano y el pueblo árabe. Dos pueblos que tienen sus raíces, que tienen su tradición, su cultura, su historia, que tiene una mirada al porvenir y hacia un futuro de paz; dos pueblos en conflicto.

En estos siete años, más que cualquier compromiso político, logramos la solidaridad entre los dos pueblos. Logramos llegar un nivel en que estar al lado de Palestina no es un asunto político, es una asunto de consciencia.

Además, en el año 2011 logramos la primera visita de un presidente árabe en la historia de Colombia. Vino el presidente palestino Mahmud Abbas, es una visita oficial. Con eso se acabó la barrera de lejanía entre los dos países. La prueba de esto es que, en junio de 2013, el presidente Santos hizo una visita a Ramala donde fue recibido como un presidente de un estado amigo de Palestina. Se incluyó el intercambio de varias delegaciones.

¿Qué se lleva de Colombia?

No llevo nada, yo dejo a mis tres hijos aquí. Me llevo buenos recuerdos. Me siento orgulloso se der un visitante ilustre de muchos departamentos en Colombia. Dejo muchos amigos en Colombia y salgo con muchas ganas de volver a encontrarlos pronto.

¿Cuál fue su mejor experiencia en este país?

Todas fueron buenas. No puedo hablar de experiencias negativas. Yo traté de actuar como ciudadano normal, no en la vida sofisticada de los diplomáticos. Compré un carro particular. Estuve manejando solo. El pueblo colombiano es un pueblo bello; es la tarea de todos los colombianos y los amigos es llevar la imagen positiva de Colombia afuera.

¿Tuvo algún momento difícil?

No, ninguno. Yo partí de un comienzo positivo. En el año 1993, cuando Palestina estaba pasando por un momento difícil, cayó en mis manos el libro ‘El coronel no tiene quien le escriba’, de Gabriel García Márquez. Cuando leí aquel libro, sentí que yo era el Coronel. En ese momento, me dieron ganas de ir a visitar el Magdalena y los pueblitos que lo llevaron a escribir ese libro. Tres o cuatro años después tuve el placer de conocer a Gabo y tuvimos una conversación muy linda.

¿Quién va a ser su reemplazo en la Embajada de Palestina?

Espero que sea alguien mejor que yo (risas).

¿Qué viene después de Colombia?

Chile. Me voy a un país amigo. En estos días va a celebrar elecciones presidenciales, pero estamos seguros de que sin importar los resultados, el próximo gabinete va a apoyar al pueblo palestino en su causa justa.

SANDRA RAMÍREZ CARREÑO
Redacción Internacional
EL TIEMPO

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