Italia en una mochila

Italia en una mochila

Roma, Venecia, y hasta el Vaticano se pueden conocer en tren, con un morral al hombro y en tenis.

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06 de noviembre 2013 , 02:25 p. m.

El lugar común en el que se retrata a Italia como un país para comer pizza, pasta y helados, o donde los hombres son guapos y coquetos, no tiene un ápice de mentira. Tal y como ocurre en aquella escena de Bajo el sol de Toscana, en la que Frances, la protagonista, le da un beso a un desconocido en la calle para huir de un trío de hombres que la persigue lanzándole piropos.

En Roma, esperando en una parada de bus, mis tres amigas de viaje y yo vimos cómo un carro con cuatro hombres se estacionó frente a nosotras para gritarnos: ¡bellas, bellas! En una heladería, los meseros preguntaban nuestros nombres y en el Vaticano, el dueño de un restaurante nos regaló tiramisú que su hermana acababa de preparar y lanzaba besos al aire para despedirnos.

El amor y la coquetería están insertos en su ADN. Algo tendrán que ver sus ciudades cargadas de romance, donde el paso de los siglos y de su historia de conquista se mantienen con majestuosidad.

Y esa misma sensación se percibe en la comida, la cual se describe con una palabra: intensidad. Los helados están hechos a base de esencias cremosas, con sabores profundos. Vale la pena comprarse tantos como sea posible, sentarse y darles el tiempo de derretirse bajo el paso de la lengua y cargar de emoción las papilas. Old Bridge Gelateria es una de las más famosas y antiguas, pues siempre tiene largas filas de comensales ansiosos. Hay varias en toda Italia. Pasa lo mismo con la pasta, que desprende olores a hierbas, a mantequilla y se marida con un vino como si hubieran nacido el uno para el otro. Y aunque el viaje sea de bajo costo, vale la pena una recomendación: reserve el dinero, así sea para una sola cena en un buen lugar. Solo por eso habrá valido la pena visitar Italia.

Pero a Roma llegamos en un cuadro menos glamuroso. En una aerolínea low cost desde Madrid, en donde no hay asignación de sillas y solo es posible llevar un equipaje de 10 kilos, so pena de pagar 50 euros ($129.000) de multa. Estas aerolíneas usan el aeropuerto Roma Ciampino, ubicado a 15 kilómetros de la ciudad. Con frecuencia salen buses por 4 euros ($10.300) que llevan a los pasajeros a Roma Termini, la terminal de buses y trenes. El recorrido dura 40 minutos y desde allí se puede tomar el metro para llegar al hostal. Aunque sería ideal haber agendado estadía cerca de esta zona, donde será muy fácil moverse.

No será difícil usar el metro. En cada taquilla dan un mapa. Lo importante es haber preguntado previamente por la estación más cercana o, lo más fácil, ubicarlo en Google Maps. El costo de un tiquete es de 1,50 euros ($3.800), pero es recomendable comprar una entrada con 10 pasajes, que reducen el costo por viaje. También son muy útiles los buses, pues el metro solo tiene dos líneas y se puede usar el mismo tiquete para los dos medios. Aunque son más congestionados. Lo más sencillo será preguntar en el hostal la ruta cercana que lleve hacia el centro, donde se encuentran la mayoría de sitios turísticos que se pueden recorrer a pie.

Como el objetivo es ahorrar, hay que aprovechar las noches en los hostales para entrar a Wikipedia y leer todo lo que se pueda sobre los monumentos y lugares que visitará al día siguiente. Nada más aburrido que entrar al Coliseo Romano y ver ruinas sin el peso de su historia. Sin embargo, si puede gastar un poco más, las tiendas aledañas tienen revistas ilustradas en español o las audioguías. No cuestan más de 5 euros ($12.900) y hasta puede pagar una sola y elegir un lector o narrador en el grupo para que nadie se pierda la información. En cuestión de hostales, para el objetivo de este plan calzan a la perfección, pues la mayoría son muy limpios, ofrecen por el mismo precio desayunos con tostadas, fruta, café, galletas (que puede aprovechar y empacar en el morral como mecato para las caminatas). Antes de reservar, es fundamental ver los comentarios de los usuarios; casi nunca se equivocan. En este tipo de viajes, las ‘alimentaciones’, como se les llama a los minimercados de chinos o paquistaníes, salvan la vida. Comprar pan, jamón, queso, armar un emparedado, llevar galletas o frutas y agua es la marca de los viajeros low cost.

Estando en Roma, un bus que no cuesta más de 3 euros ($7.700) es el medio para llegar a El Vaticano. Acercarse a La Piedad de Miguel Ángel, a la tumba de Juan Pablo II y al altar eriza la piel de cualquier creyente.

Pero si lo que quiere es ver arte, no vaya a la capilla Sixtina un domingo. Recuerde que es el día de descanso para esta religión y está cerrada.

Si usted va, tenga en cuenta que...

Los colombianos necesitan visa para viajar a Italia. Las conexiones aéreas se pueden hacer con Avianca (Madrid o Barcelona), Iberia (Madrid) y Air France (París).

Ojo con...

Para ir de Roma a Venecia sirve Italotreno. Tiene vagones amplios y el viaje de 3,5 horas no se siente.

Venecia, construida sobre el agua en forma de pez, es atravesada por canales y callecitas.

Las bebidas cuestan más de la mitad del valor del plato. Un paseo en góndola cuesta 100 euros ($ 259.000).

 Consejos para noches de hostal

Un buen viajero es precavido y tiene un plan B. Internet es la puerta para comprar tiquetes de avión, tren, saber horarios de buses, tiempos, costos, rutas, mapas, reservar hostales y entradas a lugares turísticos.

Para buscar hostales, una de las mejores páginas es www.hostelworld.com. Se reserva pagando con tarjeta de crédito el 10 por ciento del valor y se puede cancelar 48 horas antes sin recargo. En promedio, y dependiendo de la época del año, una noche estará entre 15 y 25 euros (entre 39.000 y 65.000 pesos). Es más económica si la habitación es mixta, aunque también se puede reservar en cuartos exclusivos para mujeres. Hay que llevar un candado, porque la mayoría permite guardar las pertenencias en cajones cerca de la cama. En Florencia, está el hostal Hello, limpio y espacioso, situado de tal manera que se puede caminar a los puntos de interés de la ciudad.

En tren por Europa

Los tiquetes en Eurail permiten viajar a distintas ciudades y países a buenos precios. Vale la pena comprarlos solo si se pasa una larga temporada, pues tienen fechas de caducidad. La recomendación en Italia es Italotreno (www.italotreno.it) por su economía y servicio de calidad. Un viaje entre Roma y Venecia o Roma y Florencia puede estar en promedio en 30 euros (78.000 pesos). En cuanto al clima, la mejor estación, sin duda, es la primavera, porque en las demás hay exceso de calor, lluvia, nieve o frío.

JULIANA ROJAS HERNÁNDEZ
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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