Ómar Yepes, tres matrimonios a punta de boleros, tangos y votos

Ómar Yepes, tres matrimonios a punta de boleros, tangos y votos

El jefe conservador ha sabido tejer con sus aficiones una vida pública y privada pródiga.

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06 de noviembre 2013 , 08:56 a.m.

Sus triunfos políticos son conocidos: casi 40 años como congresista y jefe conservador de Caldas le permitieron manejar al dedillo los asuntos públicos de ese departamento las últimas décadas. Y hoy es el presidente nacional de su partido.

Lo que pocos saben es que a punta de boleros y con la picardía que caracteriza a los políticos, aunque él se califique de “tímido” y se lamente de esa condición, lleva ya tres matrimonios acuestas. “Todos felices”. (Vea aquí la faceta musical de Ómar Yepes)

Tan felices, que Olga Marina Gómez, Eliana Giraldo y Estela Villa Hoyos, sus tres esposas, son las mejores amigas, y en ocasiones comparte con las tres reuniones de tipo familiar. O fiestas tradicionales como la navidad.

Este dirigente político que no refleja en su rostro las 76 primaveras que ha vivido, habla con mucha propiedad de tangos y boleros. De sus autores e intérpretes, de las épocas que marcaron estas canciones.

Aunque acepta que su primer discurso de campaña en tarima, fue un “fracaso”, sus lances en el amor fallaban menos.

“Yo estaba terminando la carrera de Derecho y el doctor Luis Granados, senador, me invitó a una correría por Aguadas. Empecé el discurso y a los dos minutos me varé, me quedé callado. Yo había ido con unos amigos para que me acompañaran y me aplaudieran. El caso es que cuando los busqué con la mirada ya no los vi. Se perdieron. Como pude terminé el discurso y me fui a buscarlos. Me los encontré en un bar, ahí cerca, y apenas los saludé me dijeron: “¡El desastre Ómar! Qué vergüenza nos hiciste pasar, al extremo de que nos volamos de la plaza porque no resistimos la vergüenza”.

Pero si ese fue el accidentado inicio de su próspera carrera política, en el amor parece irle mucho mejor.

Yepes Alzate relata que ya tenía 32 años y era secretario de Educación del Departamento, cuando un día recibió una delegación de niñas y niños de bachillerato, y entre los visitantes estaba Olga Marina Gómez, una niña de 17 años, de quien se enamoró. “Fue un infanticidio”, admite.

Como boleros y tangos formaban parte de su repertorio seductor desde cuando estaba en el colegio, Amar y Vivir, de Consuelo Velásquez, cautivó a la niña Gómez, una noche de amor.

Y así, pronto Olga Marina se convirtió en su esposa.

¿Cuál es el bolero que más le ha pegado en el corazón? ¿Cuál es el que más les ha cantado a las novias?

El bolero que más me ha gustado a mí es Somos, del argentino Mario Clavel.

Es un bolero interpretado por varios cantantes. Pero inicialmente por Leo Marini.

Me gustan mucho la letra, el ritmo y particularmente me seducía mucho el cantante. Leo Marini es un cantante de la época muy vistoso, muy brillante, de una voz muy varonil. Lo llamaban la voz que acaricia. Murió hace por ahí 10 años en Mendoza, Argentina.

¿Cuál es el origen de su amor por los boleros?

Desde la época de estudiante. En Manizales, en el Colegio Nuestra Señora, en los recreos, había un salón de música y para distraernos los estudiantes oíamos música. Era la época en que Leo Marini y Hugo Romani, argentinos, predominaban en el bolero romántico.

Cuando va a tertulias familiares, ¿cuál es esa canción que más le piden?

Soy muy amigo del bolero clásico, del tradicional. De los de la época de los 50 y 60, de los boleros cantados por solistas. Algunos tríos me gustaban mucho, por ejemplo Los Panchos, que para mí es eterno. No hay un grupo igual a Los Panchos originales, a pesar de que después cambiaron cantantes y se oían muy bien.

De Los Panchos, ¿cuál canción es la que más le gusta?

Ellos tienen muchas canciones: Sin ti, Rayito de luna, Caminemos.

¿En la conquista de su segunda esposa también jugó un papel importante el bolero?

Tengo una anécdota con ella, con Eliana Giraldo Hurtado, hermana del senador Luis Guillermo Hurtado, amigo y compinche durante muchos años. Una vez me puse a oír música con ella, música vieja y entonces le pregunté: ¿Usted ha oído esa música?, y dijo claro que la he oído y le dije: ¿Dónde la has oído? Y me respondió: en la cocina de la casa, la muchacha de servicio la escucha mucho.

Pero terminó enamoradísima de esa música antigua que yo cantaba.

¿Cuál es uno de los boleros para Eliana?

Niégalo, de Víctor Muñoz…

Los boleros definitivamente le ayudaron en la conquista, porque pocos que hayan tenido tanta suerte en los matrimonios para irse con tres.

¿Ayuda la música en la seducción?

A mí me pasa lo mismo que le sucedió a mi abuelo paterno. El abuelo paterno mío era de Granada, Antioquia. Tuvo 28 hijos en tres mujeres. Moría una y se casaba con otra y así sucesivamente.

La diferencia con usted es que las tres están vivas y hasta donde sé son muy amigas.

Le cuento que yo las suelo reunir en mi finca, en mi casa o en fiestas y se van para un rincón a hacer fiesta hablando de mí. Yo lo que hago es disfrutar.

¿Cuál es el secreto para que eso suceda?

Yo tengo con ellas las mejores relaciones, tengo con cada una de ellas hijos y eso nos ha mantenido muy unidos y las mujeres han sabido entender esa circunstancia y se entienden muy bien. Yo he sabido manejar esa situación… Para las tres ha habido boleros.

¿La tercera quién es?

Estela Villa Hoyos y con ella vivo actualmente. Tuvimos un noviazgo como de 20 años y hace tres me pescó, me puso el anillo.

¿Cuál es el bolero de Estela?

Hay muchos. Que me acuerde así de uno de ella es Encadenados, de Lucho Gatica.

Pero hay un vals que le gusta para tomarme el pelo, porque dice: Usted conmigo es muy frío pero ve a una muchacha por ahí y enseguida le canta…

A las tres las ha amado. Si usted en este momento quisiera mandarle un bolero a las tres, ¿cuál sería?

¿Cuál de los autores le llama más la atención en boleros?

De los autores, Consuelo Velásquez que es una compositora mexicana que compuso ‘Amar y vivir’.

***

¿Usted compuso o se dedicó solo a interpretar?

Ni he compuesto, ni he aprendido a tocar un instrumento. Alguna vez traté de aprender a tocar guitarra, pero cometí un grandísimo error y fue que empecé a aprender por acompañamiento, no aprendí a puntear, entonces por ahí no fue.

Y ahora que no está en el Senado, ¿no le interesa intentar unas letras o rasgar la guitarra?

De pronto sí. Llegará el momento que deje de lado esta actividad política que es tan intensa y ocupa tanto tiempo y pueda dedicarme a escribir o a aprender a tocar un instrumento y aprender idiomas. Una de mis tragedias es esa: yo pertenezco a una generación que no era del inglés o del francés.

Me dedicaría eventualmente a aprender inglés, a tocar un instrumento y de pronto a componer canciones.

¿Es que la política pesa tanto que no se puede despegar?

Es que no deja casi tiempo. Pero porque yo quiero.

Porque yo me retiré del Congreso y decidí continuar en la actividad política con la directiva nacional del partido, ahora me entregaron la responsabilidad de la presidencia que es la tercera vez que la ocupo. Entonces estoy muy adentrado en eso. Sobre todo porque me tocó una época con elecciones a la vista, parlamentarias y presidenciales de primera y eventualmente de segunda vuelta.

La música le ha ayudado para la mujeres, ¿pero con la política también?

Dicen que el poder es muy seductor, yo no sé en este caso si eso contribuyó o no. Pero presumo que también.

¿La música ayudaba en la actividad política?

Sí, claro. En muchas ocasiones terminábamos la reunión y los discursos, y luego nos íbamos a cantar con los amigos y se pescan amiguitos con eso. Algunas veces en la plaza, en la tarima cantaba antes de los discursos. Sobre todo en los barrios de Manizales. Mucha gente iba a verme cantar y se quedaba para el discurso. Esa podría ser una forma de capturar gente.

Otro de los géneros favoritos es el tango…

Si, tengo unos que conozco. Por ejemplo, Tiempos viejos, que es muy duro con las mujeres. Lo cantaba Charlo…

Gardel es uno de mis grandes ídolos, una de las canciones que me gusta es ‘Tomo y obligo’.

La música es un ambiente seductor para el licor. ¿A usted le gustaba tomar o le gusta hacerlo?

Nunca tomé. Hay mucha gente que la música lo induce al trago, uno lo ve con frecuencia. Cuántos cantantes se han desperdiciado por ese vicio. Por ejemplo, Julio Jaramillo era un hombre que bebía mucho. Olimpo Cárdenas, yo estuve varias veces con Olimpo a raíz de las ferias en Manizales, inclusive cantamos juntos en algunas veladas y Olimpo Cárdenas se pegaba unas ‘borracheras’ espantosas. Y nosotros lidiándolo.

Una canción de Olimpo que me gusta es Niégalo. Y también Nuestro juramento.

Una vez estábamos en Panamá, veníamos de Miami y se nos dio por entrar a Panamá para que los hijos conocieran el canal de Panamá. Estábamos alojados en el hotel Panamá, entonces preguntamos en la recepción qué nos recomendaban para salir esa noche para comer e ir a escuchar música. Y él nos dijo que nos quedáramos en el hotel, que ahí estaba alojado e iba a cantar Roberto Ledesma a las 10 de la noche en el séptimo piso. Entonces nos fuimos a esperarlo y ahí llegó.

Había dos mesas con cuatro personas apenas y nosotros íbamos como 6. Nos dio pena ajena y nos repartimos en tres mesas para simular que había ido más gente. No hubo más de diez o doce personas ahí. Roberto apenas vio esa poca gente, dijo reúnanse todos en una sola mesa yo me siento con ustedes y les hago el show a ustedes. Le preguntamos que por qué había sucedido eso, y nos respondió que fallas de los empresario y del hotel por no anunciar el evento.

REDACCIÓN POLÍTICA

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