Kennedy medio siglo después

Kennedy medio siglo después

notitle
04 de noviembre 2013 , 06:14 p.m.

Este mes, como cada noviembre, recuerdo nítidamente dónde estaba yo el día que asesinaron al presidente John F. Kennedy en Dallas, Texas, hace 50 años. Cada vez que lo recuerdo me acuerdo también del impresionante, espontáneo y entusiasta recibimiento que millones de personas le dieron en la ciudad de México y el delirio que su esposa provocó por su belleza y su desenvoltura hablando en español. Nunca otro presidente estadounidense ha sido aclamado así por los mexicanos.

La visita era importante para ambos mandatarios. Kennedy quería presentar a México como el modelo para la Alianza para el Progreso y la antítesis de la Cuba de Fidel Castro. Adolfo López Mateos quería demostrarles a los empresarios mexicanos que su autocaracterización como un “hombre de izquierda dentro de la Constitución” no impedía el acercamiento a Estados Unidos, ni que en política exterior tuviera que renunciar al coqueteo con Cuba, cumpliendo así con las normas tradicionales de la política exterior mexicana.

Lo que yo no sabía en esa época es que un poco después de la visita de los Kennedy, Lee Harvey Oswald también visitaría México para tramitar un visado a Cuba con un aparente destino final en la Unión Soviética, una visa que de habérsele otorgado le habría salvado la vida al presidente Kennedy.

En Estados Unidos, medio siglo después del magnicidio, el legado de Kennedy ha sido opacado por la tragedia. A pesar de que se han publicado unos 40.000 libros sobre él, según la editora del New York Times, Jill Abramson, “ninguno de ellos es definitivo”. Quizá, dicen algunos historiadores, porque el aura de “celebridad” que Kennedy mantuvo durante su presidencia continuó después de su muerte y los historiadores más rigurosos evitan a las celebridades. Otros factores que han contaminado la historiografía de Kennedy es la idolatría de los historiadores amigos, que inventaron el mito de Camelot, y el odio de otros, que han escrito retratos poco aduladores de Kennedy que no reflejan la complejidad del personaje.

Kennedy fue muy querido entre la comunidad negra y la de origen mexicano en Estados Unidos. Los afroamericanos nunca olvidaron que gracias a su intervención Martin Luther King salió de la cárcel en Georgia, donde estaba sentenciado a trabajos forzados por una violación de tráfico, y le dieron todo su apoyo en la elección presidencial de 1960. Los mexicoamericanos se identificaban con su catolicismo, con su historial de la Segunda Guerra Mundial y les deleitaba que la Primera Dama hablara español, y también le dieron su apoyo electoral. En Miami, sin embargo, la comunidad cubanoamericana le tenía resentimiento por el fracaso en Bahía de Cochinos y lo culpaba de haberlos abandonado.

De su legado hay poco que recordar. La intervención en Vietnam y la creación de los Cuerpos de Paz. También, el enfrentamiento con la Unión Soviética por la instalación de rampas de lanzamiento de cohetes capaces de destruir todo el territorio estadounidense en cuestión de minutos. Kennedy le ganó el pulso a Nikita Jruschov y a cambio prometió no invadir Cuba. Una acción que le recriminaron los que hubieran querido que atacara la isla, destruyera las plataformas y matara a los rusos y cubanos que las custodiaban, y quienes lo acusan de haber arriesgado una posible confrontación nuclear con los rusos y de haber consolidado a la dictadura castrista en Cuba. Pasado el incidente y contando con toda la información pertinente, para mí es evidente que Kennedy actuó con firmeza y valor, pero también con cautela y eficiencia.

Esto no significa, sin embargo, que durante su presidencia Kennedy haya dejado un gran legado. ¿No tuvo tiempo? Quizá, pero los legados no se construyen con lo que pudo haber sido y no fue sino con hechos.

Sergio Muñoz Bata

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.