La escuela de la Policía contra la corrupción

La escuela de la Policía contra la corrupción

Colombia es el segundo país del mundo en preparar poligrafistas de la Fuerza Pública.

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03 de noviembre 2013 , 09:29 p.m.

“La credibilidad es el pilar de cualquier trabajo, y todo lo que se haga es poco para llegar al punto óptimo”. Con esta premisa, la Policía Nacional implementó en las últimas semanas una de las herramientas más contundentes contra la corrupción; la escuela de polígrafo.

Hasta hace unos meses, la preparación de los poligrafistas de la Fuerza Pública estaba en manos de empresas privadas y se aplicaba con estándares comerciales. “Cada quien hacía lo que consideraba era bueno”, señala un oficial.

Por eso, tras varios análisis y estudios, la Dirección de Inteligencia de la Policía lideró la creación y funcionamiento de esta escuela, que se convierte en la segunda en el mundo, en el área institucional, después del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

“A la máquina no se la puede engañar; por eso, un polígrafo es infalible”, asegura la oficial de la Policía que dirige la escuela. Actualmente hay 75 hombres y mujeres de la institución certificados por el Departamento de Justicia de EE. UU. desde el 2009 para aplicar el polígrafo, y el primer curso tiene 20 alumnos.

La necesidad de crear la Escuela nació al hacer una evaluación sobre la aplicación que se estaba haciendo en Colombia a todos los agentes del gobierno (uniformados y funcionarios civiles). “Es diferente como se aplica el polígrafo por parte de una agencia comercial, a como se aplica por un organismo estatal”, señala la oficial.

Y precisamente, esa diferencia ya les ha permitido detectar perfiles de aspirantes a cargos dentro de las instituciones que definitivamente no cumplen con los parámetros de confiabilidad.

El polígrafo permite establecer quién es apto para un cargo, quién tiene implicaciones en casos de corrupción, si una fuente es confiable y hasta si se es el oficial idóneo para dirigir una operación de alta sensibilidad.

Pero ¿quién controla al poligrafista, que en últimas es quien hace el control de todo el personal?

“Tenemos un sistema de control de calidad, que es la auditoría de todo el proceso, y por eso siempre hay cinco expertos en este control. El polígrafo tiene un 98,9 por ciento de veracidad”, agrega la directora de la escuela.

El control de calidad

Pero hacerse poligrafista es más difícil que pasar por el polígrafo.

Para el primer curso, la Policía seleccionó a profesionales de las ciencias sociales, sicólogos y abogados. Y su primer examen fue sentarse en el polígrafo. De los 40 aspirantes, solo 20 lograron continuar.

Luego vino la segunda prueba: aprender a preguntar. Aunque a la máquina no se le puede engañar, porque al sentarse en la silla se lee e interpreta cada suspiro o movimiento, esta prueba técnico-científica tiene que ser bien enfocada o puede haber fallas en los resultados.

“Hay que tener cierta habilidad para aplicar el polígrafo. No solo es responder sí o no. Ni tampoco se aplican preguntas como ¿usted bebe licor? Eso es lo que nos diferencia de un polígrafo comercial”, agrega la mayor de la Policía.

Por eso, antes de estudiar la parte técnica, es necesario que el hombre o la mujer poligrafista aprenda a detectar el más mínimo detalle, a través del estudio de la fisiología y la sicología, para que no sea burlado el polígrafo. Todo se detecta.

Aquí cuenta todo: el sudor en las manos o los pies, las pulsaciones, la pupila, el pestañeo, el movimiento de las manos y hasta la mirada fija y la rigidez en el cuello pueden ser una alarma de engaño. Nosotros aprendemos a detectar eso”, agrega la oficial.

Los candidatos

Y hasta los más transparentes y profesionales integrantes de la Fuerza Pública se intimidan cuando tienen que sentarse en el polígrafo.

“Muchas veces tenemos que suspender las pruebas porque la presión está elevada o el ritmo cardíaco, y no es necesariamente porque sean corruptos o estén mintiendo; es porque siempre da algo de intimidación sentarse aquí”, dice la oficial, quien debe someterse semestralmente a la prueba, por ser la directora de la escuela y coordinar los procesos de polígrafo a nivel nacional.

Además de funcionarios públicos, los informantes también deben cumplir este requisito. “Nunca hacemos una operación basada en información de una fuente, sin que ella o él haya pasado por el polígrafo”, concluye.

La escuela, que ya fue certificada, pretende cerrar filas en torno a la corrupción institucional y mejorar la calidad de los integrantes de la Policía. Esa es tal vez la meta más importante.

Normas para aplicar el polígrafo

Aplicar una prueba tiene normas básicas e inviolables, como hacer preguntas sobre orientación sexual o religiosa.

No se puede aplicar polígrafo a quien no haya dormido mínimo 8 horas la noche anterior, tenga problemas emocionales, alteraciones por problemas personales o esté altamemente nervioso.

REDACCIÓN JUSTICIA
jinbed@eltiempo.com

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