Los autogoles de Joseph Blatter, presidente de la Fifa

Los autogoles de Joseph Blatter, presidente de la Fifa

El suizo ha propuesto desde ensanchar los arcos hasta tener cuatro tiempos en los partidos.

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03 de noviembre 2013 , 08:58 p.m.

Para hacerse célebre, el presidente de la Fifa, Joseph Blatter, no necesita 15 años al frente de la entidad rectora del fútbol. Necesita, apenas, un minuto, o menos, con poses actorales y frases salidas de su más espontáneo sentido del humor o de lo profundo de su intelecto.

Blatter, el todopoderoso presidente de la organización deportiva más influyente del mundo, de una institución que rige 209 federaciones, tiene más socios que la ONU e ingresos multimillonarios que envidiaría alguna de las más exitosas multinacionales, terminó siendo de nuevo personaje de comedia y sátira tras burlarse de Cristiano Ronaldo ante un auditorio de universitarios en Inglaterra.

Hace apenas seis días, el dirigente de 77 años se olvidó de su investidura y como un consagrado actor del género burlesco se levantó de la silla, caminó como en una marcha militar, torció los ojos, puso las manos a cada lado de su cabeza y pronunció la frase que, si bien provocó aplausos entre el auditorio, lo llevó a caer con su rabo de paja en la hoguera de las críticas y los señalamientos.

“Leo (Messi) es un buen chico”, dijo. “A cada padre o madre le gustaría tenerlo en su casa. Es un buen hombre. Muy rápido y nada exuberante. Juega muy bien, como si estuviera bailando. El otro (Cristiano Ronaldo) es como un comandante sobre el campo”, agregó, con la voz engolada, como el más ingenuo de los aficionados.

Para rematar, sonriente igual que un niño que cuenta una infidencia sin saber las consecuencias que tendrá, Blatter criticó sin pudor las costumbres vanidosas del astro portugués del Real Madrid, al compararlo con el crack argentino del Barcelona. “Uno gasta más en su peluquero que otro, pero no puedo decir quién es el mejor. Ellos deben decidir, me gustan los dos pero yo prefiero a Messi”, confesó.

Un tiro a propio arco que no tuvo regate, fue directo al ángulo y dejó perplejos a los árbitros, a los periodistas, a los jugadores. El arquero ni siquiera vio pasar el balón. Un disparo que nadie pudo controlar, como cuando se pierden los límites, como cuando un jugador lesiona a otro por seis meses.

“Este video muestra el respeto y la consideración que Fifa tiene por mí, mi club y mi país. Mucho se explica ahora. Deseo al señor Blatter salud y una larga vida, con la certeza de que él va a seguir siendo testigo de los éxitos de sus equipos favoritos y jugadores”, fue la primera respuesta de Cristiano Ronaldo a Blatter; la segunda la dio en el partido entre Real Madrid y Sevilla, con el primer gol que anotó: su celebración fue un saludo militar, como un comandante sobre el campo, como lo llamó Blatter.

Pero la de este año no es la única ‘ofensa’ que ha tenido Blatter contra Cristiano Ronaldo. En el 2008, cuando el portugués jugaba en Manchester United y estaba en negociaciones con Real Madrid, el dirigente suizo les pidió a los ‘diablos rojos’ que dejaran de tratar al jugador como “un esclavo de los tiempos modernos”.

Este comentario hizo enfurecer a sir Alex Ferguson, en ese entonces técnico del United. “Creo que Sepp Blatter corre peligro... o ha llegado a un punto ahora en el que se está ridiculizando dentro del fútbol. No sé si es que se está haciendo demasiado mayor. Desde una posición de poder, ha lanzado tantas declaraciones ridículas que se encuentra en verdadero peligro de dañar su credibilidad”, dijo Ferguson entonces. (Lea también: Joseph Blatter se disculpó por sus comentarios sobre Cristiano Ronaldo)

Vueltas en el balón

Sus propuestas han tocado lo intocable y han tratado de penetrar lo impenetrable: el juego, lo que tiene que ver solamente con la pelota, con el arte del fútbol, el toque, la cancha, los jugadores, los uniformes, los árbitros, los 90 minutos, los arcos.

Primero se atrevió a insinuar que se deberían agrandar los arcos. Propuso ensanchar las porterías a 50 centímetros y elevarlas a 25 centímetros para provocar más goles y así mejorar el espectáculo, según él.

Después, para aumentar el número de anunciantes en televisión, planteó dividir los partidos igual que en el baloncesto. Pasar de dos tiempos a cuatro.

Otra idea, tomada de los juegos de cartas, como contó, es que todo partido debe tener un vencedor. O sea, eliminar el empate, una de las esencias del fútbol, el sinsabor del hincha que necesita un resultado, o la satisfacción de la consecución de un punto que avaló la clasificación.

Una propuesta de Blatter que causó revuelo fue la de disminuir la cantidad de ropa que usan las jugadoras de fútbol, para tener más seguidores. “Pantalones ajustados, por ejemplo. En voleibol las mujeres no llevan los mismos uniformes que los hombres. Pido disculpas por decir esto, pero hoy en día hay muchas mujeres guapas jugando al fútbol”, propuso Blatter en el 2004, para un deporte que, según cifras de la Fifa, reúne a 30 millones de jugadoras en el mundo.

El presidente de la Fifa ha entregado verdaderas perlas, convertidas de autogol, pero sus anotaciones no hacen perder títulos ni definen un mundial. El suizo goza de bastante naturalidad para salir con cada frase ilustre que deja a muchos perplejos en el camino.

En el 2011, luego de una serie de investigaciones en la Liga Premier por racismo, Blatter afirmó que ese problema se solucionaba con “un apretón de manos”.

“Quizás algunos futbolistas tengan una palabra o un gesto hacia otro, que no son los correctos, pero los afectados deben saber que se trata de un simple partido; al final del duelo se debe arreglar con un apretón de manos”, dijo.

A lo que Rio Ferdinand, uno de los afectados, respondió: “Tus comentarios sobre racismo son condescendientes y casi irrisorios. Si los hinchas nos insultan desde las gradas y les damos la mano, ¿todo está bien? La Fifa soluciona los comentarios de Blatter con una foto de él posando con un hombre negro”, escribió en su cuenta de Twitter.

Propuestas mundiales

Uno de los más antiguos planteamientos que hizo Blatter fue que los mundiales se disputen cada dos años, según él por “la importancia de las selecciones”. Su idea, más que multiplicar el espectáculo, es mejorar la rentabilidad del fútbol, que solo en el Mundial de Sudáfrica 2010 tuvo ganancias de 631 millones de dólares, según dio a conocer la Fifa en el 2011.

Otra de sus ideas fue disminuir el número de clasificados europeos y suramericanos a los mundiales, para que los equipos de Asia y África tengan más cupos y así más opciones de ganar la Copa Mundo.

“Desde una perspectiva puramente deportiva, me gustaría que la globalización fuese tomada en serio, y que las asociaciones africana y asiática reciban el estatus que merecen en la Copa del Mundo”, señaló.

“No puede ser que las confederaciones europea y suramericana se lleven la mayoría de los puestos en la Copa del Mundo (18 o 19 equipos), porque tienen conjuntamente menos asociaciones miembros (63) que África y Asia (100)”.

Pero esta propuesta no es para nada gratuita. Como él mismo lo ilustra, puede conseguir más votos entre África y Asia que entre Europa y Suramérica para alcanzar su quinto mandato en línea, algo que él dijo no sucedería, cuando se posesionó en el 2011, por un periodo de cuatro años.

Joseph Blatter se ha encargado de tener el mundo a sus pies, pero en ocasiones lo patea como un balón en tiros libres durante un entrenamiento. En el fondo sabe que su poder es tan grande que no lo han podido controlar, por más propuestas desajustadas o posiciones divisorias que muestre. Él es el comandante de la Fifa.

Escándalos de talla Mundial

Joseph Blatter también ha insinuado irregularidades por la elección de algunos países como sedes de la Copa Mundo. Tras escoger a Alemania como la casa del Mundial del 2006, dijo: “Mundiales comprados... Recuerdo que en el momento de la adjudicación alguien se fue. Así fue como en lugar de 10 a 10 quedáramos en 10 a 9 a favor de Alemania. Me alegré porque no fue preciso un voto de desempate. Pero vamos a ver, alguien se levantó y se fue", manifestó Blatter.

Tras cuestionarle si suponía que detrás de eso había algo de corrupción, el presidente de la Fifa respondió: “No, no supongo nada. Lo constato”.

Algo parecido sucedió con la elección de Catar como sede del Mundial del 2022. Mohamed Bin Hammann, quien fue miembro del Comité Ejecutivo de la Fifa y presidente de la Confederación Asiática de Fútbol (AFP), cargos a los que renunció en diciembre del 2012, fue acusado de sobornar con 40.000 dólares a más de veinte federaciones caribeñas, en colaboración con Austin Warner, exmiembro del Comité Ejecutivo de la Fifa y expresidente de la Concacaf. Pero, a su vez, Austin Warner denunció que Julio Grondona, el paraguayo Nicolás Leoz (presidente de Conmebol), el camerunés Issa Hayatou (de la Confederación Africana) y el guatemalteco Rafael Salguero (de la Concacaf) recibieron sobornos para votar por la candidatura mundialista de Catar y que Blatter estaba al tanto.

Un comité de ética continúa examinando el proceso que llevó al otorgamiento de la sede del 2022 a Catar.

CAMILA ESPINOSA
Redactora de EL TIEMPO

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