Nicolás Maduro y la militarización de la sociedad venezolana

Nicolás Maduro y la militarización de la sociedad venezolana

A la presencia en el gabinete de militares (r) se suman instituciones exclusivas para ellos.

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01 de noviembre 2013 , 10:14 p.m.

La ‘alianza cívico-militar’ como forma de gobierno que impulsó el fallecido presidente Hugo Chávez –formado dentro de la Fuerza Armada– lucía natural, comprensible. No se acomodaba en todos los sectores, pero tenía una legitimidad que el presidente Nicolás Maduro, civil, hoy cultiva con nombramientos, aumentos y creación de instituciones para la Fuerza Armada Bolivariana (FANB) que intensifican la militarización del gobierno venezolano.

Ya es costumbre que en el gabinete de la ‘revolución’ buena parte de los ministros provenga de las filas militares. Esa es la formación de 8 de los 33 ministros, pero el Presidente prometió que en cuestión de días reorganizará al Ejecutivo con la creación de ‘estados mayores’, que atenderán áreas específicas. El uso de la jerga militar no es fortuito; mantiene presente esa sensación de ‘batalla’ que el Gobierno dice sostener permanentemente, además del carácter de orden y organización vertical de Estado centralizado.

De hecho, el primer ‘estado mayor’ -fuera del Estado Mayor Conjunto, clásica institución militar– lo aplicó Chávez el año pasado al crear el Estado Mayor Eléctrico, un grupo de trabajo cívico-militar para hacer seguimiento a las políticas y “proteger de sabotajes” el sector. Maduro, bajo esa impronta, creó el Estado Mayor de Salud, el de Economía y el Cívico-Militar Fronterizo, este último para luchar contra el contrabando hacia Colombia.

Mientras afina estas formas de organización, Maduro también ha dedicado muchas horas a mostrar el estado de su propia relación con la FANB, recordando constantemente en sus discursos –en el bordado de sus chaquetas y etiquetas que lo identifican– que también es ‘Comandante en Jefe’.

“Es evidente que Maduro lo que está procurando es establecer vínculos más sólidos con ese sector, porque hay rumores de descontento por la situación del país, la crisis económica, y se escribe mucho, se debate sobre si podría haber un golpe de Estado”, explica el politólogo John Magdaleno.

“Las encuestas muestran que, por primera vez en 14 años de gobierno del chavismo, más de la mitad culpan directamente al Presidente o al Gobierno de los problemas del país. Chávez lograba, con su ‘magia’ comunicacional, desviar la atención como responsable, pero Maduro no tiene esa habilidad. Parece estar consciente de la vulnerabilidad que tiene en términos de gobernabilidad y por eso su esfuerzo en comunicar que tiene respaldo militar es más insistente que el de Chávez”, añadió.

Durante las dos últimas semanas, Maduro sostuvo reuniones ampliamente publicitadas con la Comandancia General de la Armada, la Aviación Militar, el Alto Mando Militar, la oficialidad de la Guardia Nacional y del Ejército, en lo que llamó “un esfuerzo para ir cohesionando la fuerza y el poder militar de la patria para las ofensivas que vienen en la consolidación de la nueva independencia”. La última fue con la Milicia, en el cuartel donde reposan los restos del comandante supremo.

“No es raro que el Presidente se acerque a la Fuerza Armada, pues es parte del país, pero el acercamiento de Maduro es exagerado, forzado. Quiere mostrar que comanda el país, y los países no se comandan, se gobiernan. Vemos una excesiva militarización del discurso y la acción de gobierno, y, aunque hay gente muy buena en la FANB, me pregunto si está capacitada para todo lo que el Gobierno pide y, en cambio, no desmejora su labor de defensa y seguridad”, comentó a EL TIEMPO el general y exministro de Defensa Raúl Salazar.

Uniformados con todo

Sobre ese escenario, las milicias –el cuerpo menos profesional de las FANB– parecen ser el comodín de la alianza cívico-militar, pues Maduro promete su presencia “donde haga falta”: desde suplir a los cajeros ausentes en los supermercados, hasta incorporarse a las labores de siembra y cosecha, bajo el esquema de “milicias obreras bolivarianas”.

La organización de defensa de derechos humanos Provea denunció a principios de octubre que el Gobierno impulsa una “militarización de los conflictos laborales”, usando a la FANB como fuerzas de choque ante protestas, y señala por lo menos cinco huelgas disueltas usando la fuerza militar en empresas del Estado. También recuerda el caso de cinco sindicalistas del Táchira que fueron procesados en tribunales militares por exigir sus pagos.

Advierte el informe que la creación de las milicias obreras “se inscribe en esta política de enfrentar represivamente los conflictos”.

Ajeno a estos reclamos, el gobierno de Maduro ha sido pródigo en concesiones como la creación de la primera televisora militar (TVFANB), con programación y contenidos exclusivamente castrenses y para la que ya aprobó 5 millones de dólares el Banco de la Fuerza Armada (BANFANB), que empezará con un capital inicial de casi 27 millones de dólares, y una empresa de siembra y procesamiento de alimentos que se llamaría AGROFANB. Ello en el marco de un reciente aumento salarial de 60 por ciento para la tropa, 50 para mayores oficiales y generales de división, y 45 para mayores generales, almirantes y generales.

“El aumento es lógico porque también sufrimos las consecuencias de la inflación y hace dos años que no aumentaban, y les han aumentado a médicos y profesores. Pero sabemos que, como están las cosas en el país, mucha gente cree que nos están comprando”, reflexiona un militar separado recientemente de la FANB y que pidió reservar su nombre.

Una sola fuerza

Para el oficialismo, la alianza cívico-militar es parte de la herencia dejada por Chávez, en la que la línea entre uno y otro sector debe obviarse. El excanciller José Vicente Rangel estima que las ideas sobre la militarización del Gobierno no aprecian el nuevo carácter cívico de la FANB. Asegura que se trata de parte de la ofensiva para desprestigiar a Maduro. “En el ataque (…) opera un viejo resorte antimilitarista. Un indisimulado desprecio hacia el uniformado. Una concepción oportunista y reaccionaria que divide, artificialmente, a la sociedad”, escribió en su columna ‘Últimas Noticias.’

Ahora, con la creación del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria (CESPPA), Maduro pudo haberse excedido. A las decenas de advertencias sobre las atribuciones del nuevo organismo creado por decreto -entre ellas que puede limitar de antemano qué informaciones pueden o no ser publicadas- se unió la del director del diario ‘TalCual’, Teodoro Petkoff, quien advirtió del peligro de que el organismo puede filtrar u ocultar informaciones al propio Presidente.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO
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