El hombre del piano

El hombre del piano

Elton John por todo lo alto.

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30 de octubre 2013 , 10:55 p.m.

En un año marcado por importantes retornos como los de Rod Stewart, Sting, McCartney y Bowie, otro de los grandes íconos de una generación privilegiada, que difícilmente volveremos a apreciar, regresa por todo lo alto. ‘The Diving Board’ es el trabajo número 30 en estudio del británico Elton John en el cual el piano es protagonista, el instrumento que en los 70 le permitió crear grandes obras como ‘Madman Across The Water’ y ‘Captain Fantastic’, además de proponer grandes melodías inolvidables que ocupan un lugar privilegiado en el acerbo cultural del rock. Lejos de la necesidad de crear éxitos, sin tener que comprobar o legitimar su importancia ante su legión de fanáticos y menos al mundo de la música, Elton John ha madurado en los últimos 13 años una obra sólida que supera su producción de finales de los 80 y principios de los 90 cuando cayó en clichés del pop y una imperante necesidad comercial de adaptarse a las dinámicas del mercado. Trabajos como ‘Songs from the West Coast’ (2001), ‘Peachtree Road’ (2004) y ‘The Captain & the Kind’ (2006) son reflejo de la madurez y sabiduría con el que un artista enfrenta el paso del tiempo.

Para ‘The Diving Board’, recuperó la fórmula de las buenas composiciones junto a Bernie Taupin, dejó de un lado a su banda para entrar en perfecta comunión con su piano, entendiendo que el paso del tiempo ha dejado secuelas irrecuperables en su voz. Desde el inicio del álbum con el tema ‘Oceans Away’ hay referencias a Chopin, Beethoven y Liszt, compositores que marcaron su formación; esos sonidos inspirados en el piano romántico son el reflejo de la realidad de un músico que ha perdido casi una octava de su voz y de allí la necesidad de entonar melodías menores. Un inicio algo nostálgico que evoluciona en medio de propuestas melódicas al mejor estilo de ‘Rocket Man’ o ‘Daniel’. Por eso difícilmente se nos escaparán de nuestra memoria canciones como ‘Oscar Wilde Gets Out’, ‘Home’ y ‘The Ballad of Blind Tom’, canción que perfectamente pudo ser compuesta en los 70. Y esa conexión con el pasado nos lleva a asociar inevitablemente el sonido del álbum con trabajos como ‘Honky Chateau’ y ‘Goodbye Yellow Brick Road’.

Sin la necesidad de crear sencillos para vender sus álbumes, es decir no caer en la trampa del pop y la cultura de masas, Elton John refleja en este álbum la libertad creativa que perdió en los 80 cuando aburrió con ‘Nikita’ o ‘Sad Songs’. ‘Diving Board’ es un disco nostálgico, íntimo y confidente que le permitió mezclar su reconocido estilo pop-rock con la profundidad del soul, el impacto vocal del gospel y el ritmo envolvente del boogie-woogie. Los temas (nostalgia, el arrepentimiento, el paso del tiempo y el hogar) son el reflejo de las preocupaciones normales de un hombre que ya pasó la barrera de los 60 y se acerca inevitablemente al séptimo piso. Un álbum que conquistará lentamente los oídos de sus fanáticos, pues se requerirá de varias sesiones de escucha para entender el espíritu de la obra de Elton John, muy en la onda de trabajos de mediados de los 70 cuando la experimentación y la búsqueda de nuevas fronteras en el rock hizo posible entender que su arte no estaba regido por las órdenes de un presidente de una compañía ávido de dinero. Un álbum que reivindica el poder creativo del trabajo en equipo cuando lo que realmente importa es la música.

JACOBO CELNIK

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