El nostálgico Tren de la Sabana quiere revivir

El nostálgico Tren de la Sabana quiere revivir

Recorrido por los paisajes de la sabana de Bogotá y Cajicá hasta la Catedral de Sal de Zipaquirá.

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30 de octubre 2013 , 03:36 p.m.

Son las 8:20 de la mañana. Luego de salir de la estación de Usaquén, la locomotora y sus 13 vagones se mecen sobre los rieles al avanzar hacia el norte. A los lados, en la avenida NQS, está el trancón de todos los días en el norte de Bogotá. Mientras las calles son un parqueadero atestado, al Tren de la Sabana le bastan 13 minutos para llegar a la calle 170, donde el paisaje comienza a cambiar.

Atrás quedan los pitos y el humo de los carros. A ambos costados de la vía se ofrece un panorama que sosiega: las vacas pastan en los potreros, algunos perros persiguen al tren y le ladran; el sol se asoma por encima de los cerros orientales y pinta de amarillo los campos verdes.

La locomotora diésel es roja, fue fabricada en España en 1969 y no supera los 50 kilómetros por hora. La maneja Luis Felipe Gómez, un enamorado de los trenes desde que era niño, cuando se entretenía viéndolos llegar a su natal Cachipay, un pueblo de Cundinamarca que en los años 40 del siglo pasado era sitio de veraneo de políticos, empresarios y miembros de la alta sociedad bogotana.

“El tren da nostalgia. Me gusta ver la cara de felicidad de las familias y de los niños. Es bonito que el tren reviva”, afirma el maquinista, de 63 años, que en 1970 comenzó a trabajar en Ferrocarriles Nacionales como ayudante en los talleres.

Él ha estado al mando de locomotoras de vapor y de diésel y tiene la esperanza de que las obras que comenzarán en enero del año entrante mejoren la vía que une a Bogotá con Zipaquirá (hoy ambos rieles solo están separados por 91 centímetros) y le devuelvan al ferrocarril la importancia que alguna vez tuvo en el país.

Gómez recuerda que entre 1976 y 1980 alcanzó a haber 16 servicios diarios de trenes de pasajeros, en rutas que unían a Bogotá con ciudades como Medellín, Neiva, Girardot, Barbosa y Chiquinquirá; pero también en otras que conectaban a Barrancabermeja con Bucaramanga y a Villeta con Puerto Salgar.

“Tuve el gusto de conducir todos los trayectos en Colombia”, señala para añadir que el recorrido más largo se hacía entre Bogotá y Santa Marta: 980 kilómetros, con el Expreso del Sol y el Expreso Tayrona. “El viaje se demoraba 22 horas en verano, pero cuando las lluvias causaban derrumbes el recorrido podía durar 26 horas”, dice.

El maquinista va sentado junto a la ventana derecha. Cuando el aparato se aproxima al cruce con alguna calle, o si algún peatón camina cerca de los rieles, jala del techo de la cabina la cuerda con la que hace sonar la bocina, que emite un sonido grave, similar al de una trompeta. Rumbo a Zipaquirá, el desfile de coches rojos sigue de largo frente a la estación de La Caro, donde hace algunas décadas mujeres de Chía se reunían con un canasto bajo el brazo para vender almojábanas, pandeyucas y otros amasijos a los pasajeros del tren, que se detenía allí.

El ferrocarril se ciñe a una curva desde la que se aprecia el río Bogotá, cuyas aguas no están contaminadas en ese punto. Luego atraviesa Cajicá, un pueblo que se destaca por el amarillo y el terracota de la estación, y donde se tejen a mano tapetes, entre otras artesanías. El golpeteo rítmico de las ruedas contra los rieles es un arrullo. Gómez sonríe.

Al costado izquierdo de la vía, unos búfalos pacen cerca de unos eucaliptos. Los vagones llevan hoy a un grupo de cerca de 400 estudiantes del colegio Manuela Beltrán, de Bogotá, que van a visitar la famosa Catedral de Sal de Zipaquirá.

Por ahora solo se llega hasta aquí. Tal vez, si los trabajos de ingeniería se completan, en unos años el tren regrese a otros lugares, como Nemocón y Facatativá. El maquinista no pierde la esperanza. Tal vez algún día…

En la Catedral

Desde la entrada de la Catedral de Sal de Zipaquirá los visitantes recorren dos kilómetros (uno de ida y uno de regreso). Esta distancia, según el guía Marco Bernal, equivale a solo el 10 por ciento de los pasillos del sitio.

Adentro se recorren 14 estaciones que representan el camino de Jesús hacia el calvario. Cada una cuenta con su correspondiente cámara de la que se extraía sal y tiene una cruz tallada en roca de este mineral.

Luego se llega a la cúpula, desde donde se observa la cruz del altar, que mide 16 metros de alto por 10 metros de ancho. Al acercarse parece cilíndrica, pero se trata de una ilusión óptica, pues está tallada en bajo relieve, 84 centímetros dentro de la pared de sal. Ese punto, al pie de la cruz, está situado 180 metros bajo el pico de la montaña.

Papas en salmuera

En el restaurante Funzipa se preparan las papas de los fondos (hechas en salmuera).

En el horno de este sitio, como en los 170 que antes había en Zipaquirá, se introducía el carbón que calentaba las ollas -fondos- de hierro colado, donde se secaba la sal. En ellas también se echaba la cuajada.

Si usted va a Zipaquirá...

El Tren Turístico de la Sabana, operado por Turistrén, viaja sábados, domingos y festivos entre Bogotá y Zipaquirá. Tarifas: $ 42.000 (adultos); $ 35.000 (mayores de 60 años); $ 26.000 (niños de 2 a 12 años). Informes: www.turistren.com. co; 629-7407 y 375-0557.

La Catedral de Sal de Zipaquirá está abierta todos los días de 9 a. m. a 5:30 p. m. Tarifas: $ 20.000 (adultos); $ 14.000 (niños de 4 a 12 años y personas mayores de 60 años). Informes: www.catedraldesal. gov.co

Museo Quevedo Zornoza. En Facebook: Casa Museo Quevedo Zornoza; 300-6010782.

Info: Guías Protur. guiasprotur@hotmail.com; 312-5723812; 851-4454; Turismo Colombia. 314-2842552 y 301- 375 6979; Quiratur. quiratour@gmail. com. 321-4001323. En Facebook: Secretaría de Desarrollo Económico Zipaquirá

Dónde comer

Restaurante Funzipa. Informes: Funzipa@live.com; www.restaurantefunzipa.com; 852-2263, 311-2262921.

Restaurante Francachela. casadelchorro@gmail.com; 321-4491345.

Las Once de Siempre (desde 1850). Dulces y postres exquisitos. Carrera 12 n.° 6-30. Algarra II. 320-3811443, 312-4526392 y 313-3880822.

Dónde hospedarse

La Posada del Ángel (9 habitaciones). Precios, desde $ 120.000 en habitación doble, con desayuno, parqueadero e Internet inalámbrico. Carrera 8 n.° 2-45. 851-3214, 313-3330709 y 320-4932450. hotelposadadelangelzip@gmail.com

Cacique Real. (23 habitaciones). Tarifas, desde $ 110.200 en habitación doble, con desayuno, parqueadero e Internet inalámbrico. 851-0209 y 311-5321251; reservas@hotelcaciquereal.com

JUAN URIBE
Redactor EL TIEMPO
INVITACIÓN DE LA CATEDRAL DE SAL DE ZIPAQUIRÁ Y TURISTRÉN

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