Secciones
Síguenos en:
Lo fantástico, otra forma de ver Cuba

Lo fantástico, otra forma de ver Cuba

Jorge Lage estuvo en Bogotá y habló de cómo escritores de su país intentan alejarse del realismo.

notitle

El escritor Jorge Enrique Lage no es un cubano típico. De pocas palabras, cierra cada frase como si fuera el punto final de un texto, cuando el lector espera aún más.

Tampoco su narrativa es la del prejuicio, la que nos cuenta los males de la isla o de las mulatas, las jineteras, los balseros y la salsa. No. La Cuba de Lage (1979) es de ninjas, niños verdes, princesas de rock o autopistas que atraviesan desde Florida hasta La Habana.

Y esa es quizá la forma en que él y una generación de jóvenes escritores cubanos le tuercen el pescuezo a la realidad y al estereotipo de escritor cubano militante o disidente, sin más. Se refugian en lo absurdo, en lo fantástico y en la ciencia ficción.

En Pure fiction days, uno de sus relatos, un supuesto Stephen King le pregunta a Lage: “–Y dime, ¿cómo patinan los escritores cubanos? Su expresión: fucking cuban writers”.

La misma pregunta que Lage responde en Colombia dónde estuvo invitado al encuentro Bogotá Contada para escribir un texto que será publicado en Libro al Viento a finales de 2013.

“No creo que haya un nuevo tipo de escritor cubano. Todavía hay una imagen de ese iracundo, pero hoy existe una generación más inteligente que a la hora de criticar no es esa ‘perreta’, que tiene más confianza en las ideas propias”, dice.

Lage es bioquímico, aunque nunca ejerció, y autor de Yo fui un adolescente ladrón de tumbas, Fragmentos encontrados en La Rampa y las novelas El color de la sangre diluida y Carbono 14.

‘Aislamiento editorial’

Tampoco es una generación desligada de la política, aunque no se meta de frente con ella. Porque, en la Cuba de hoy, “los escritores afortunadamente tienen bajo perfil y ya no hay una ansiedad por lo que opinan, para censurarlos”.

Lage, cuya prosa mezcla imágenes del cine, del pop y muchas referencias a escritores, se aleja de la época del boom de realismo social que inundó la literatura cubana de los años 90.

“En la medida en que fue absorbido por las editoriales y el propio Raúl (Castro) pidió que los escritores hablaran de eso, dejó de ser contestatario y se cayó en una especie de vacío, de ¿qué sería lo arriesgado literariamente para escribir en Cuba?”.

La respuesta fue el crecimiento de una narrativa de lo fantástico, no del tipo Señor de los anillos –aclara–, y de la autoficción.

“Una narrativa a través del yo, de la cotidianidad pero desde lo íntimo, como reacción a todo aquello que era narrar cosas colectivas, el grupo de roqueros o de balseros ahora es más individual”, asegura Lage, quien, con su historia de una superautopista que atraviesa una Cuba arrasada, termina hablando del momento que vive su país.

Para él, las editoriales cubanas al ser subvencionadas no están preocupadas porque una novela se venda o se agote ni planean reediciones. “Cuba está cerrada y al margen de la discusión de lo editorial internacional”.

Y de cara a los cambios que enfrenta Cuba tampoco vislumbra un buen paisaje: muchas editoriales han recortado sus editores y publican menos ejemplares.

“Si me preguntas por el problema de la literatura, te diría que hay que olvidarse de ella, hay que resolver Cuba como país, que la gente pueda comprarse una botella de aceite, las editoriales no son un problema”.

¿Más o menos censura?

Prefieren evitar temas para ser publixados

Aunque, en teoría, los cubanos pueden escribir de todo, “hay cosas que no vale la pena ni intentar adentro, porque es un asunto de dinero. La editorial te dice: ‘No te lo puedo publicar porque nosotros recibimos dinero del Ministerio de Cultura’, que es en últimas del partido comunista...”, explica Jorge Lage, que ha publicado con editoriales cubanas, una de Perú y varias antologías en España.

Pueden hablar de prostitución, drogas, tribus urbanas y otros temas de la vida de los cubanos, pero cuidándose de no tocar a las altas esferas del Gobierno: ni siquiera si es ficción.

CATALINA OQUENDO B.
REDACCIÓN CULTURA Y ENTRETENIMIENTO
@cataoquendo

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.