Personalidad de un suplemento

Personalidad de un suplemento

LECTURAS persevera en difundir cultura hace un siglo.

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29 de octubre 2013 , 01:21 p.m.

En nota en LECTURAS, el historiador Malcolm Deas mostró la intimidad de letras y política en el país del siglo XIX y parte del XX, atribuida al lenguaje como ingrediente de poder. La prensa tuvo suplementos literarios antes que sobre otras cosas; muchos dirigentes han sido escritores y periodistas. Alberto Zalamea hizo un ensayo sobre ese nexo.

LECTURAS estuvo entre los primeros y fue un tiempo uno de los pocos de la prensa nacional con ‘El Nuevo Tiempo’ de Ismael Enrique Arciniegas, o revistas como ‘Tropical’, de Manuel Antonio Bonilla en Ibagué, ‘Contemporánea’ de Sanín Cano, ‘Pan’ de Uribe White, ‘Colombia ilustrada’ de Piñeros Corpas. Es posible que LECTURAS esté entre los más perseverantes como escenario secular de la conciencia letrada nacional.

Letras y política no son ya tan cercanas como cuando Núñez, Caro, Abadía, Marroquín o Suárez, aunque hay dirigentes recientes con afición literaria como Lleras Restrepo, Betancur o López Michelsen. La hermandad de gobierno y gramática se fue invalidado con el pragmatismo y en cuanto vida pública y medios han diversificado sus intereses. LECTURAS nació literaria porque Eduardo Santos, propietario y director de EL TIEMPO desde 1913, pertenecía a la tradición señalada por Deas. Presidente, diplomático, muy afín con Francia, confesaba una vocación literaria refundida en su carrera y empresa.

El primer apellido de LECTURAS fue POPULARES, prolongación de la Biblioteca Popular de Jorge Roa a finales del siglo XIX; “con el propósito de difundir la buena literatura y estimular la lectura” desde autores nacionales y extranjeros; “en una palabra, una biblioteca selecta”. Se publicaron los sábados 72 números hasta mayo de 1915, con asistencia de Hernando Santos Montejo. La promesa de reiniciar solo se cumplió hasta 1923 como LECTURAS DOMINICALES, en un país en paz y siendo presidente Pedro Nel Ospina. El primer ejemplar en formato en octavo, 16 páginas en blanco y negro ilustradas con 3 fotos, con dirección también de Eduardo Santos. Subtítulo: Suplemento Semanal de EL TIEMPO. Predominaba la literatura, pero se fueron filtrando arte, ciencia, moda, gastronomía, avisos, datos y anécdotas. Es larga la lista de colaboradores: Emilia Pardo Bazán, Eca de Queiroz, Carlos Arturo Torres, Julio Flórez, Cordovez Moure, Renán, Vargas Tejada, Santiago Pérez, Gabriela Mistral, Alfonso Reyes, ‘Clarín’, José Camacho, Blanca Isaza, Rivera, Samper Ortega, los De Greiff, Arciniegas, López de Mesa, los Lleras, Eliseo Arango, José Mar, Vidales, Rojas, Rueda Vargas, Luis C. López, Maya, Juan Lozano, Rash, Luis E. Nieto, Téllez, Caballero Calderón, los Zalamea, Sanín Cano, Castillo, Gómez Restrepo, Ángel Montoya, Gil Tovar, Salcedo Silva, Restrepo Peláez, Pérez Arbeláez, Uribe White, Guzmán Esponda, Danilo Cruz, a quienes se fueron sumando nuevas promociones, incluidos los nadaístas.

En el 2000 se publicó la serie ‘Los cien personajes del siglo’ y se han organizado concursos de cuento. Ilustradores también varios, desde Rendón, Sergio Trujillo, Ramírez Villamizar, Rincón, Moreno Clavijo, Merino y Samper hasta Barti, ‘Cartones’ de Antonio Caballero y los argentinos Quino y Fontanarrosa.

Santos insistió siempre en su orientación, prevalencia de lo colombiano, lo extranjero con escritores españoles, argentinos, peruanos, venezolanos, traducción y reproducción de fuera. Otro criterio de Santos, ‘amenidades’ no estrictamente literarias. El suplemento debía ilustrar pero también distraer. La primera etapa ‘dominical’ desaparece en 1928. Su contenido pero no el nombre reaparece en los 30, como ‘sección segunda’, los domingos, en el mismo tamaño del diario, 4 páginas, con ilustraciones o fotos, el subtítulo: ‘Folletines, cinematografía, literatura, arte, ciencia, modas, humorismo gráfico’. No figura director, indicando que no es publicación aparte. Lo manejaron Jaime Barrera Parra principalmente, en ocasiones Eduardo Castillo, Hernando Téllez, Enrique Santos Montejo, Felipe Lleras, García-Peña, Alberto Lleras, Germán Arciniegas, Eduardo Carranza y otros colaboradores del periódico, como Eduardo Caballero, José Umaña, Jorge Zalamea, para corroborar la tendencia literaria, evidente en artículos de Tomás Rueda, Hernández de Alba, Osorio Lizarazu, Juan de Dios Uribe.

Diez años después continúa como sección dominical, en el mismo formato, con un redactor, José Lloreda Camacho; a partir del 37 hasta comienzos de los 40, está en manos de Carranza y reina la poesía. Se acude a españoles exiliados, llegados gracias a Santos: José Prat, Indalecio Prieto, Luis de Zulueta, más Guillermo Valencia, Max Grillo, Edmundo Rico, Antonio José Restrepo. Secciones: el rincón de los libros, la película de la semana, el cuento y dibujos de Franklin y Trujillo.

En el 53, la sección se llama SUPLEMENTO LITERARIO, dirigida por Jaime Posada, en 4 páginas, pero la misma tónica. En mayo de mitad de siglo, artículo de Luis Eduardo Nieto, reportaje desde París con Alberto Giacometti, un ensayo desde México de Hugo Latorre, notas de Álvaro García Herrera y Próspero Morales, sonetos de Guillermo Payán, notas de Luis Alberto Sánchez, Fernando Charry y Piñeros Corpas.

En el 63, el suplemento tiene el mismo formato y 8 páginas; se llama de nuevo LECTURAS DOMINICALES; apostilla: ‘Libros, reportajes, ciencias, literatura, historia, artes, folclor, poesía, música, cine, teatro, crónicas, comentarios’. Redactor: Eduardo Mendoza Varela. En blanco y negro. Ilustró un tiempo Augusto Rivera. Artículos de Marta Traba, Gil Tovar, Porras Troconis, Raúl Andrade, Héctor Rojas. Ricardo Ortiz McCormick, sección de libros; poemas de Víctor Londoño y Eduardo Castillo, sección de discos, de Luis Flórez, sobre el español, cuento de Judith Porto, en música De Greiff, en cine Hernando Salcedo, ensayo sobre cetrería de Álvaro Torres.

Diez años después, en el 73, aparece el color. Conforman la redacción Eduardo Mendoza, Jaime Paredes Pardo y Enrique Santos Calderón, quien se retiraría para fundar ‘Alternativa’; colabora Daniel Samper. Incluye una cartilla de alfabetización del Ministerio de Educación; monos de Pepón. El 23 de mayo, Javier Darío Restrepo, ‘Una droga llamada Espíritu Santo’; el Instituto Lingüístico de Verano por Alberto Pinzón, poema de Héctor Rojas, resguardo indígena y latifundio de Eduardo Pastrana, texto de Milciades Arévalo, otro de Rafael H. Moreno Durán, divulgación científica de Josué Muñoz Quevedo. Escriben también Juan Lozano, Fanny Buitrago, Alfredo Iriarte.

En septiembre, el suplemento se diferencia del diario, al juntarse con los ‘monos’ en tamaño tabloide de 8 páginas, a todo color, tipo revista con temas diversos que lo convierten en precursor de otras publicaciones del periódico: actualidad, temas sociales, variedades le quitan terreno a lo literario en una sociedad más urbana. Había publicidad y fueron directores sucesivamente Carlos Villar, Hernando Santos, Enrique Santos y Roberto Posada García-Peña, que introdujeron la orientación de magazín de actualidad. En los noventa pasó de dominical a sabatino, LECTURAS FIN DE SEMANA, hasta esta LECTURAS mensual desde 2008. En octubre del 27 se publicó un reportaje a Barba Jacob y en enero del 60, un cuento de García Márquez, ilustrado por Fernando Botero. Han sido columnistas Neruda y Carlos Fuentes hasta su muerte, remplazado por columnistas de ‘El País’ de España, como Savater y Edwards. Una historia en que han alternado periodístico y documental, literario y artístico, variedad, político y social, local y mundial. Crónica nacional desde inteligencia y estética tendiente a la alta cultura en la acepción actual del término, evolución que ha tenido en cuenta intereses nuevos del lector, justificada además por el surgimiento de publicaciones especializadas, como por la atención que los medios dan a la cultura, superada su reclusión en suplementos.

LECTURAS persiste en su intención de ofrecer lectura de calidad, variada y actual, respuesta a la necesidad de información y formación sociales.

Lecturas Dominicales

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