Testimonios

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Figuras nacionales y sus directores se han referido a este suplemento

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29 de octubre 2013 , 12:29 a.m.

Carlos Lleras Restrepo

Seguí, sí, leyendo, fielmente la buena prosa y los buenos versos en LECTURAS. Y por esta me enteré de Rojas y Carranza de la generación de Piedra y Cielo. Hoy LECTURAS me informa igual que antes sobre lo que va surgiendo en el campo de nuestra literatura y también, como en el pasado, sobre autores extranjeros. Recorrer sus páginas me es agradable y útil; pero a veces me trae también dolorosos recuerdos. Pienso en Eduardo Santos, en Calibán, en Alberto Lleras, en Luis Eduardo Nieto, en tantos amigos desaparecidos que dejaron en LECTURAS ejemplares escritos. Hago votos porque esta grata parte de EL TIEMPO siga siendo el balcón desde donde puedan asomarse los nuevos escritores.

Belisario Betancur

Lector asiduo de suplementos literarios, siempre he encontrado en ellos actualizaciones informativas que mantienen en alerta la avidez intelectual y el asombro. Los del Times de Londres, La Nación de Buenos Aires, The New Yok Times y Le Monde, suelen ser antológicos. Las LECTURAS han reflejado por muchos años y desde luego a su manera, el panorama de la república de las letras, las contingencias del quehacer creativo de poetas, narradores, historiadores y artistas plásticos. A mi avidez le resulta indispensable esta aportación, o para sentir en los juicios o para discrepar en las apreciaciones. Lo más atrayente de LECTURAS es su carencia de dogmatismos. Y la dignidad que asumen en sus páginas las más disímiles manifestaciones de la cultura y de quienes trabajan por ella y para ella. Setenta años de registro de aquellas realidades sin maniqueísmo alguno, representan una alta categoría testimonial del espíritu.

Fernando Botero

La labor de LECTURAS ha sido trascendental a través de los años. Ninguna persona que esté vinculada a la actividad cultural puede albergar la menor duda sobre esta realidad. Por esta razón quiero unir mi voz a todos aquellos que se han manifestado con motivo de los 70 años de esta sección del periódico. Al inicio de mi carrera siempre encontré en LECTURAS un aliento y un estímulo, como lo ha sido a través de tantos años para quienes luchan por hacer cultura en Colombia.

Álvaro Castaño Castillo

Muy grande ha sido la importancia de LECTURAS en la vida cultural del país. Hasta donde me alcanza la memoria, ya en las épocas del colegio, los aficionados a las letras esperábamos con enorme interés esas páginas de los domingos. En ese entonces se llamaba SUPLEMENTO DOMINICAL. Cuando entramos a la universidad en la década del 40, llegó Carranza a dirigirlo. Acababa de producir su memorable ‘Bardolatría’ que dio comienzo a una nueva época para la poesía colombiana. Carranza presentaba en el Suplemento avances de las Entregas Piedra y Cielo, libros de poesía editados por Jorge Rojas con sus primeras obras y las de Carranza, Camacho Ramírez, Gerardo Valencia, Carlos Martín y demás del Piedracielismo. El Suplemento era, más que ninguna publicación de aquellos tiempos, una plataforma de lanzamiento para las revelaciones literarias. Muchas veces conocíamos ya las primicias porque Carranza corregía los originales sobre las mesas del vecino Café del Rhin, donde los estudiantes del Rosario y de la Nacional tomábamos perico con croissant en las mañanas y venenoso ron de las 6 de la tarde en adelante.

Álvaro Mutis

En mi caso puedo decir que desde 1938 hasta el día de hoy, LECTURAS ha sido una ventana espléndida hacia los temas, obsesiones, sueños e intentos de escritura en los que he centrado mi vida. Estoy viendo todavía el primer poema de Carranza que leí en mi vida y me apareció en esas páginas. Lo mismo podría decir de Rojas, Vargas Osorio, Aurelio Arturo y muchas otras voces de nuestra América que se me revelaron en ese suplemento siempre generoso y certero en la selección de sus textos. Manos amigas me hacen llegar a mi casa en México, LECTURAS porque saben que mi fidelidad a ellas no ha decaído un instante. Estoy seguro que los próximos años serán igualmente fructíferos y necesarios para las generaciones que vienen.

Jorge Rojas

En un periódico de San Bartolomé, aparecieron mis primeros versos: con todo, por ahí en algunos sacos de yute quedan algunos vestigios. Este suplemento está muy unido a mi vida, pues en él, Carranza presentó mi brevario de amor: ‘La forma de su huida’, con una nota que tituló ‘La voz finísima de Jorge Rojas’ en 1937. Eso es todo y hasta el domingo.

Rafael Puyana

Es difícil evaluar la labor tan variada lograda por LECTURAS a través de los años. La costumbre de leer una sección de tan importante diario dedicada a las diversas ramas de la Cultura, como son la ciencia, el arte, la historia, la música, la literatura y la poesía, han hecho de esta publicación un generoso oasis en esta ciudad que a medida que crece se convierte más en un árido desierto. Es particularmente de agradecer que exista una prestigiosa publicación la cual, si con frecuencia presenta en traducción interesantes textos de revistas extranjeras, también se ha preocupado por apoyar a jóvenes y nuevos talentos colombianos, dando a conocer sus ensayos, cuentos y poesías inéditas. Podría decirse que esta es la contribución más encomiable, ya que revela que un país que cultiva su lengua tiene, a pesar de la época en que vivimos, alma y esperanza de tiempos mejores.

 

Directores

Eduardo Carranza

El Suplemento ocupa un sitio único -por la calidad, continuidad y generosidad- en la literatura colombiana del siglo XX… Fue siempre una Gaceta alegre, juvenil, hospitalaria, abierta lo nuevo de cada día. Una cálida mano tendida hacia la juventud. Una cátedra de poesía y las buenas letras, sin pretensiones científicas ni pedantescas politologías… Ya con el corazón encanecido, vuelvo a mirar y suspiro. Pero esa obra, esa misión realizada por mi en el Suplemento cubre de orgullo y honor mi vida: hasta el final y más allá.

Roberto García-Peña

Cuando era director de EL TIEMPO asumí la dirección de LECTURAS durante unos meses. Entonces tenía un carácter marcadamente literario, que fue la idea original de Eduardo Santos. De hecho se le conocía como Suplemento Literario. Aunque no recuerdo con precisión qué publicábamos, se que se trataba de cuentos y poemas y uno que otro ensayo corto.

Hernando Santos Castillo

Cualquier cosa que diga sobre mi época como director de LECTURAS estaría en la zona de las mentiras. No recuerdo haberlo sido. Se que voy a quedar muy mal; es lo que me pasa por decir la verdad. Podría inventar grandes novelas y entrevistas con García Márquez, pero prefiero confesar mi falta de memoria.

Carlos Villar Borda

Dirigí el suplemento desde 1975 hasta 1979, cuando me retiré de EL TIEMPO. Desde que asumí la dirección de LECTURAS les di un giro diferente. El espíritu inicial que les había dado Eduardo Santos era enfocado hacia la actividad cultural de una manera más amplia. Yo traté de que fuera una combinación de cultura. Por eso en mi época se publicó, por ejemplo, una página de moda que produjo gran escándalo en los cenáculos literarios, cuyos miembros creían que el suplemento debería publicar exclusivamente sus malabares.

Roberto Posada

Son muchas las experiencias registradas en LECTURAS, pues constituyen una especie de caja de receptividad, y resonancia, de lo que produce el país… Fue una experiencia interesantísima trabajar en el suplemento…

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