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¡Usted sí eres!

¡Usted sí eres!

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No hay reglas claras, aunque las hubo, con respecto al uso del tuteo y el ‘ustedeo’ (palabra que ni siquiera existe) en español; sobre todo en Colombia y, más que en ninguna parte, en Bogotá. No se trata de que yo quiera o añore reglas; no, sencillamente quiero señalar la Babel en que se convirtió entre nosotros el trato de tú o usted. Hace muchos años, cuando hacia el norte Bogotá apenas llegaba a la localidad de Chapinero hasta la calle 72, estaba más o menos claro que la regla era la contraria a la norma. El tú se usaba muy poco e implicaba respeto, cortesía o distancia y el usted lo opuesto (al revés de la norma en castellano).

En teoría, el tú se debía utilizar entre personas de confianza y el usted con los extraños, con los mayores o los de ‘mayor jerarquía’. Según el Drae: Forma de 2.ª persona usada por tú como tratamiento de cortesía, respeto o distanciamiento. Pero en Bogotá antiguamente era todo lo contrario.

Yo trato de usted a mis padres, hermanos, primos y amigos del colegio. En estos espacios, el tuteo distancia. Nada más raro que encontrarse después de los años con un compañero de curso que lo empiece a tratar a uno de tú; “suena maricón”, decía un amigo. De niño solo se tuteaba a los mayores extraños y afortunadamente eran frases cortas como: ¿Cómo estás? Y ¡qué estés muy bien!

Cuando comencé a tutear en la adolescencia, motivo sexo opuesto, me costó mucho trabajo, con resultados catastróficos. Hoy en día hablo de usted con la novia.

En estos días, hablando con un publicista, le comenté la molestia que me produce el tuteo en las vallas comerciales y en la propaganda radial y televisiva (pura neura, lo sé, pero…). Me molesta, ¿qué hago? A un costeño el tuteo le es tan natural que no me afecta para nada, es con acento cachaco como suena raro y meloso. Los paisas y vallunos resolvieron el problema con el voseo, que rompe la tensión entre el usted y el tú.

En alemán, la regla es clarísima y se aplica. Se tutea con quienes se tiene confianza y el usted cuando hay distancia o respeto. En algún momento de una relación, el mayor le dice a usted: “Me puedes tutear”, y son muchos los hielos que se rompen. En inglés, por el contrario, no existe sino el you. Para cambiar el tono de una relación, el ‘superior’ le dice al otro: me puedes llamar por mi nombre. “You can call me Jim”. Alguna vez, Helmut Kohl le dijo a Reagan: “You can say you to me”.

Mauricio Pombo

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