El paro de los médicos no es por la salud

El paro de los médicos no es por la salud

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28 de octubre 2013 , 04:43 p.m.

Creo que hay un grupo de médicos creciente que está perdiendo la perspectiva. Que en su afán egoísta de hacer algo por sí mismos, ha olvidado leer cuidadosamente cada palabra de la reforma y se ha lanzado, sin pensar en quienes deben pensar, a organizar un paro, tal vez, ignorando que los únicos perjudicados, van a ser los mismos pacientes.

Que no inventen, no están parando por la salud de los colombianos, están suspendiendo todas sus actividades porque al parecer son incapaces de leer, tal vez porque es más sencillo dejar que otros les cuenten la reforma que corroborarla y pensar y opinar por ellos mismos.

‘Lo hacemos por los pacientes, por la salud del país’, repiten incesantemente en masa, sin darse cuenta de que su marcha, su paro, perjudica únicamente a los pobres pacientes que no tienen cómo pagar una consulta privada.

La reforma tiene puntos fuertes y algunos aspectos débiles que se deben trabajar, como cualquier reforma. La creación de Salud-Mía, de Mi-Plan, de las redes de atención de servicios, el capítulo de la formación de talento humano, la atención preferente y diferencial para la infancia y los adolescentes y el fortalecimiento de la Supersalud, son claramente propuestas que podrían mejorar considerablemente el estado actual del sistema. Pero como se ha repetido en múltiples ocasiones, se debe prestar atención especial al tema de la integración vertical en los niveles básicos de atención y, claramente, a los gestores de salud habrá que vigilarlos de cerca, pero no se puede ingenuamente eliminar a este actor porque alguien tiene que ejercer la función, inherente a cualquier sistema de salud, de controlar el gasto y de gestionar la salud y el riesgo de enfermedad.

Hay una cantidad enorme de mitos que se gestaron en medio de la ignorancia de algunos médicos, especialmente de los que se están formando, que carecen de todo fundamento, pues la reforma lo único que hace es beneficiarlos en su proceso de formación. No solo contempla el tan anhelado pago a los residentes, sino que busca romper el ciclo de un negocio perverso que se ha organizado alrededor de los procesos de educación de los especialistas.

Me pregunto de dónde están sacando todos esos mitos sobre la reforma, pues no existe la tal tabla (ni la más mínima alusión a ella), que dice cuánto se le debe pagar a un médico general y a un especialista. Salud-Mía es muy diferente al Fosyga y Mi-Plan; si los médicos en vez de protestar y criticar sin aportar le ponen atención a los mecanismos de exclusión e inclusión, podría ser un gran avance con respecto al POS.

Una persona a la que admiro mucho y que tal vez es una de las que más sabe del sistema de salud en el país, me dijo: “desafortunadamente los médicos se informan pero no tienen conocimiento sobre la reforma. Se informan a través de los medios de comunicación, de las redes sociales, de videos en YouTube o del voz a voz, y eso hace que desconozcan lo que se plantea. Y si quisieran conocer verdaderamente la reforma la leerían y no andarían por ahí diciendo tantas sandeces”.

No sé, pero tantos paros y tanta cosa solo pueden significar una de dos cosas: o hay una pérdida absoluta de la credibilidad en el Estado o hay intereses ocultos muy fuertes que quieren desestabilizar al Gobierno aprovechando que se aproxima la época electoral, y que han demostrado que pueden manipular por igual a campesinos y a doctores. Y nosotros, en nuestra infinita ignorancia, sin darnos cuenta de cómo nos manipulan, creemos que las razones para parar son mucho más que legítimas.

Recuerdo que alguna vez juré que iba a llevar “ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento sería en beneficio de los enfermos y les apartaría del prejuicio y el terror”. Pues bien, este paro claramente va en contra del profesionalismo y la vocación de servicio de los médicos, atenta contra la salud de los pacientes y no representa ninguna solución. Por ahí leí alguna vez, en uno de esos libros sagrados, que las causas egoístas siempre nublan la razón, incluso, hasta la de los más sabios.

No dejo de sentir cierta tristeza, pues uno siempre espera algo más de quienes supuestamente tienen un mayor nivel de educación. Que den ejemplo y utilicen los mecanismos de participación ciudadana que tiene nuestra democracia y no que acudan a las vías hecho con críticas y protestas y sin ninguna propuesta.

Para los que aún les queda algo de pensamiento crítico, busquen la última versión de la reforma, léanla y fórmense su propia opinión.

arturo.arguello82@gmail.com
Arturo Argüello Ospina

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