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Foro del lector

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La caída del fuero

Señor Director:

Acerca de su editorial ‘Un asunto de fondo’ (25-10-2013), el fuero militar, en un país como Colombia, con un conflicto armado de más de 50 años, frente a una guerrilla mañosa, que utiliza todas las formas de lucha, entre ellas “empapelar” militares, es de urgencia nacional. El que la Corte lo haya atajado es grave y triste. Los magistrados estaban divididos; según veo, hay serias fisuras. Sin salirse de la ley, dicen los expertos, pero parece que hicieron la fácil y no estudiaron el fondo. Pero, con el respeto que merecen estas dignidades de nuestra justicia, también debieron pensar en la conveniencia para el país. Hay hechos terribles, como los ‘falsos positivos’, pero esos delitos, de hecho, son de justicia ordinaria. Nuestros militares están dando una lucha admirable por defendernos; debe haber, entonces, mecanismos legales claros para su defensa, sin que haya impunidad, eso sí.

Ángel María Aguilar

* * * *

Señor Director:

Una vez más, los colombianos, esos que le damos una alta y merecida favorabilidad a nuestra Fuerza Pública -que nos protege, que se juega la vida y su integridad física 24 horas, que soporta el rigor inclemente de selvas y campos minados, expuestos a una emboscada-, vemos perplejos cómo, una vez más, dejan desprotegidos a nuestros verdaderos héroes. ¿Razones? Dieron las suyas, pero el runrún del pueblo dice que los únicos intocables y próximos a una impunidad argumentada con mil “explicaciones” son los terroristas que se firman “ejército del pueblo”. Los hechos están ahí! Es más fácil juzgar a un militar que a los criminales. Las mariposas amarillas revolotean en las cortes cuando de firmeza e impartir justicia se trata. Una vez más.

Ilse Bartels L.

Los daños del contrabando

Señor Director:

Tal como ustedes lo anotan en el editorial del 18-10-2013, el contrabando, esa especie de libre comercio, si así se puede llamar, le causa enormes daños al país en cuanto a la industria, el recaudo de impuestos, la labor agropecuaria y el empleo; pero esta actividad ilícita ya forma parte del paisaje nacional y de la cultura vernácula. Tanto es así que a los contrabandistas se les han compuesto canciones. O si no, quién no se acuerda del vallenato ‘El almirante Padilla’ y, además, “quien no haya comprado algo de contrabando, que tire la primera licuadora”. Por eso es muy difícil la tarea que se ha propuesto este gobierno para erradicar este flagelo si no se cuenta con el concurso de toda la nación, ya que la cuestión no es solo de leyes.

Guillermo Pulido Mosquera
Pacho (Cundinamarca)

¿Crimen sin castigo?

Señor Director:

Cómo así que el robo de tapas no se puede castigar. ¿Acaso nuestros legisladores no están para eso: para producir en el parlamento las leyes que se necesiten para trancar el delito? ¿O es que solo sirven para cobrar? Si se produce un castigo ejemplar para ladrones y reducidores, el delito tiene que parar. ¿Cuántos niños y adultos tienen que caer en esas trampas mortales para que los legisladores se pellizquen? ¿O será que pierden votos?

Jaime Vanegas Cantor

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