Adrián Pérez, el creador del enjambre de robots voladores

Adrián Pérez, el creador del enjambre de robots voladores

El joven colombiano acaba de ganar un concurso mundial de diseño con una visión hermosa y futurista.

23 de octubre 2013 , 06:11 p.m.

¿Qué más se puede pedir? Un enjambre de robots voladores que limpian su casa mientras usted no está. Cientos de pequeños helicópteros se cargan con energía solar y limpian virtualmente cada superficie, incluso las más difíciles de alcanzar, con una sola gota de un líquido especial. Como ciencia ficción, pero sin la ficción.

La futurista visión del colombiano Adrián Pérez, un estudiante de diseño de la Universidad San Buenaventura, en Medellín, ganó recientemente el concurso de diseño de Electrolux, en el que se impuso sobre otras 1.700 ideas de 60 países.

El concurso busca a personas creativas que diseñen, hoy, realidades que probablemente no verán la luz en años, pero que proyecten la imaginación hacia un futuro mejor.

Adrián viajó a Estocolmo a reclamar su premio que, además de 5.000 euros, lo hace acreedor a una pasantía en la corporación sueca.

El nombre del proyecto es MAB, una derivación de MAV (Micro Aerial Vehicle), y propone un universo en el que una máquina integrada por un enjambre de robots se encarga de la limpieza cuando la vivienda está desocupada. Sensores inteligentes le permiten saber qué área de la casa está aseando y ajustar los parámetros de limpieza para sus necesidades específicas.

‘Una pequeña alma’

De regreso en su natal Medellín, Adrián habló con EL TIEMPO sobre lo que hace y sobre cómo tomó forma su galardonado diseño.

En su evaluación, uno de los jurados dijo que la figura que viene a la mente al ver los diseños del MAB es la de un enjambre. ¿De dónde surge la inspiración para este nuevo concepto de limpieza doméstica?

Todo arranca con un proceso de conceptualización muy personal, una forma de diseñar que es muy propia: a partir de un juego de palabras. Yo soy de los que creen que el diseño y la poesía tienen conexiones. Llegué a este concepto a través de un juego de palabras. La categoría del concurso era efortless cleaning, es decir: “limpieza sin esfuerzo”. Empecé un juego de palabras que fui guiando hacia ‘sin fuerza’, ‘sin trabajo’, ‘sin intervención humana’, ‘artificial’, ‘no natural’, ‘irreal’ y así llegué a palabras como ‘magia’ y como ‘hadas’. Es ese punto lo que le da ese toque, esa pequeña alma al diseño.

A falta de hadas, Adrián comenzó a estudiar las abejas. Fue el concepto de enjambre el que ‘disparó’ en su mente la idea de una nube de robots limpiadores.

Sin embargo, los términos del concurso piden ideas que, aunque osadas, sean posibles de poner en práctica, por lo que el siguiente desafío fue demostrar que su ambiciosa visión podría hacerse realidad.

El concurso premia un diseño, pero el desarrollo de esta clase de tecnología no está cercano. ¿Es posible construir esta clase de robots voladores?

Para que la idea fuera considerada, había que demostrar que era viable. La investigación que avala el desarrollo de MAB se llama ‘Robot Bee’ y salió a la luz en mayo, en el departamento de microrrobótica de Harvard. Se trata de los robots voladores más pequeños que se ha logrado construir y tienen el tamaño de una moneda de un centavo.

Adrián no solo se llevó el premio principal, sino que su proyecto se hizo merecedor del galardón al más votado, porque más del 40 por ciento de los usuarios que entraron al sitio web del concurso eligieron su proyecto como su favorito.

Con todo, Adrián es el primero en reconocer que su visión no será un producto comercial por algún tiempo. Si bien la tecnología existe, pasará mucho antes de que se pueda integrar y miniaturizar en un electrodoméstico a un precio asequible.

Por eso, el diseñador estima que no verá su creación en el mercado antes del 2030.

En la entrega del premio, Stefano Marzano, jefe de diseño de Electrolux, destacó “el alto nivel de los ocho finalistas” y confesó que al jurado le costó mucho trabajo tomar una decisión definitiva. El fallo terminó inclinándose a favor del colombiano por su concepto “osado, a la vez que hermoso”.

En la ceremonia, en Estocolmo, se entregaron reconocimientos a otras de las ideas en contienda que llegaron a la final.

El segundo puesto lo ocupó ‘Atomium’, una impresora 3D de comida, en la que se introducen dibujos hechos por los niños que se materializan ante sus ojos con ingredientes aplicados capa por capa.

El tercer lugar fue para ‘Breathing Wall’ (‘La pared que respira’). Se trata, apropiadamente, de un muro capaz de filtrar el aire mediante un sistema parecido a las branquias de un pez. La superficie personalizable permite adaptar el color al estado de ánimo que se quiere propiciar y hasta aromatizar el aire purificado con una variedad de fragancias.

‘No solo deportistas’

El joven diseñador dice que ir a recibir su premio a Estocolmo es una experiencia que le cambió la vida.

“Yo nunca había visitado Europa. Es más, incluso fue la primera vez que monté en avión. Hace un mes, a los tres finalistas latinoamericanos nos invitaron a Curitiba (Brasil) al Design Center de Electrolux Latinoamérica. Esa fue la primera vez y fue una experiencia muy bonita. Y ahora Estocolmo, una ciudad tan hermosa… Uno conoce nuevas dinámicas sociales, nuevos comportamientos, nuevas culturas; fue algo bastante enriquecedor”.

Con todo, agrega que su mejor recuerdo tuvo un carácter más familiar.

“Cuando me estaban entrevistando todos los medios, la embajadora de Colombia en Estocolmo llamó a mi mamá y me la pasó justo cuando estaba ante las cámaras. Mi mamá no sabía, porque estaba trabajando y yo le dije: ‘Madre, ¡gané!’. Ella, de la emoción, se puso a llorar y, obviamente, yo también. Ese fue un momento muy conmovedor; diría que el mejor momento de toda la noche de premiación fue ese: escuchar a mi mamá”.

Ahora que en su futuro está una pasantía en Electrolux, Adrián confía en viajar de nuevo a Estocolmo y hacerse a una carrera en esa empresa.

Sin embargo, dice que espera poder trabajar, también, en pro del gremio de diseñadores en Colombia.

“Es sorprendente que los medios les den tanto reconocimiento solo a los logros deportivos. Obviamente, es de admirar que Colombia produzca tan buenos deportistas, pero el desarrollo de conocimiento no tiene ese protagonismo, a pesar de que puede ser tan, o incluso más, relevante. Yo les daría mucho más despliegue. Hablamos de personas que se están preocupando por plantear nuevas realidades y como la mía habrá muchas historias más de colombianos que, con conocimiento, quieren generar nuevas realidades. En Colombia producimos algo más que deportistas, también producimos conocimiento”.

WILSON VEGA
Subeditor Internacional

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