Secciones
Síguenos en:
Hiperinflación de cumbres

Hiperinflación de cumbres

notitle

¿Sirven realmente las cumbres o foros multilaterales?, ¿son útiles y si lo son, para qué y para quiénes?, ¿qué se busca, qué objetivo se quiere impetrar realmente?, ¿tiene alguna virtualidad y eficacia lo que allí se debate a nivel político institucional?, ¿cómo se refleja en las sociedades civiles, en los modelos económicos, en las interacciones entre distintos países? Algo se agota, se debilita un modelo. La reiteración no es una virtud, tampoco una estrategia, si los formatos permanecen incólumes. Hay que reinventarse, hay que adaptarse a una nueva realidad cambiante, multilateral. Latinoamérica ha cambiado. Y mucho. Con sus peculiaridades y dificultades, que también están ahí y que no siempre se quieren ver. También el papel y la situación, la fuerza y el ímpetu como motor y espejo de España, Portugal, lo ha hecho a pasos agigantados. Incluso, la percepción tan sólo hace una década desde allí hacia aquí. Ya no hay milagros, o no existe el milagro español como hace una década en Madrid blasonaban el mejicano Fox y el venezolano Chávez.

Cumbres y foros por doquier, de todo signo, de todo tipo. Ejes latinoamericanos y caribeños, tratados de libre comercio. Todo cambia. También un eje capital y bascular, el área Asia-Pacífico, el foco principal de toda política geoestratégica y de todo interés ahora mismo económico. América Latina, sobre todo la de la costa pacífica, lo sabe bien. Se debate entre el señuelo económico asiático y el lazo histórico que, sin embargo, le abre la puerta a una hoy por hoy menos pujante Europa. Nada es imprescindible, pero sería un error olvidar y arrinconar. Eso sí, reinventémonos. Ofrezcamos algo verdaderamente objetivo, útil, dinámico, creativo y eficiente. Acompañemos a estas cumbres de marcos de debate, discusión, foros que completen el discurso político. Pragmatismo eficiente.

Los pueblos deben escribir su propia historia y futuro desde el presente. Buscar la eficiencia, la utilidad, la visibilidad y el beneficio para los distintos países que participan es un fin que no siempre, o casi siempre, se ha alcanzado y logrado. No importa que se hable de libertad, de derechos humanos, de dignidad, de mercado, de aranceles, de seguridad, de desarme, y un largo y demagógico etcétera. Formatos encorsetados, protocolos vistosos, pero nada efectivo y concreto, salvo retóricas declaraciones y puestas en común. Hay cansancio, existe agotamiento de un modelo. Lo saben quienes participan. Pero ¿quién es capaz de cuestionar el propio futuro de unas cumbres que una vez tuvieron su sentido de ser y hoy no suscitan el interés de la inmensa mayoría por motivos varios, a veces espurios?

Lo estamos viendo con ocasión de la XXIII Cumbre Iberoamericana que se celebró en Panamá. Una pregunta, después de esta cumbre, ¿qué?, ¿para qué está sirviendo realmente? Desafección y desidia, desinterés y ausencia de la mitad exacta de los jefes de Estado de sus miembros. Una cumbre que a comienzos de los noventa fue pionera, acertada, audaz, valiente y decidida. En los albores mismos del quinto centenario de los puentes abiertos aquí y allende el Atlántico. Quién no recuerda alguna de aquellas cumbres, casi siempre sutilmente incluso hábilmente mediatizadas siempre por el dictador Castro. Su presencia o no era la incógnita que siempre se despejaba a última hora. Como la del propio Chávez, más allá de aquel “por qué no te callas” que infirió el rey de España. Pero también las hubo de mayor intensidad y realidad pragmática.

Entre tanto, las mismas fueron declinando su vigor, su eficacia, su utilidad manifiesta más allá de una reunión protocolaria y de grandes marcos de debate que por su propia amplitud y heterogeneidad de sus componentes, no siempre de cariz democrático, han llevado a que hoy el replanteamiento, incluso su continuidad, estén sobre la mesa de discusión. Así sucedió tras la anterior de Cádiz y así se encargó su análisis al expresidente chileno Ricardo Lagos.

Más allá de reconducir el formato a un carácter bienal, hay que incidir en el por qué y el para qué de estas cumbres, en las agendas, ya no solo políticas y de cariz democráticas, aun sabiendo que por el término democracia no todos entienden ni conceptúan lo mismo. La agenda económica y empresarial subyace y mueve en suma el objeto y eje cardinal de estas cumbres, como el propio foro empresarial iberoamericano que se mueve a la par de la fotografía política y el discurso grandilocuente en algunos casos que inundan la cumbre, pero que no abre espacios reales de diálogo ni menos reflexión.

Esta cumbre debe incidir en ámbitos de cooperación real, tangible, en cohesión social, en innovación y transferencia de conocimiento, tecnología, cultura, de un lado al otro, en un plano de igualdad y lealtad. Buscar modelos que mejoren la seguridad jurídica, la educación, la integración social. Luego vendrá el plano económico y empresarial, cada vez más presente en España y que ve en Latinoamérica el salvavidas de nuestras pequeñas y medianas empresas que necesitan como el oxígeno penetrar y consolidarse en esos mercados a través de la internacionalización. Pero hay que reparar también en cómo nos perciben allí y cómo interpretar y quieren que se produzca esa internacionalización. Quieren ser socios, no receptores de consumo. Busquemos fórmulas.

Busquemos la utilidad que implica esa internacionalización llevando conocimiento y tecnología, modernidad responsable y sostenible pero con esfuerzo, tesón, prudencia y cierta humildad. Sin imponer, sin avasallar, sin desplazar. Sembremos cohesión y cooperación. No afán de especulación y enriquecimiento rápido. América ha cambiado. Los formatos, las posiciones, las percepciones han mudado su trazabilidad en estas dos décadas. Tenemos que saber reubicar el espacio que nos corresponde: la fuerza y el vigor, pero buscando la utilidad real de estas cumbres. No a la retórica ni al balbuceo grandilocuente de discursos hechos y esperables. Debe cambiar casi todo. Panamá es el certificado de que el modelo se ha agotado. No reneguemos del futuro; al contrario, ayudemos a escribirlo una vez más. Esta vez sí, o se cambia verdaderamente o esta pionera y acertada en su momento Cumbre Iberoamericana fenecerá lánguida e irreversiblemente.

Abel Veiga Copo

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.