Editorial: Un proyecto de alto vuelo

Editorial: Un proyecto de alto vuelo

20 de octubre 2013 , 08:04 p.m.

La espera ha terminado. Por eso, cuando mañana el Presidente de la República inaugure formalmente el muelle nacional de El Dorado, se podrá decir que Colombia por fin tiene uno de los aeropuertos más modernos de América Latina, apropiado para un tráfico de 22 millones de pasajeros anuales y para un país que, a pesar de sus dificultades, crece y progresa.

Detrás quedan años de construcción e incomodidades, así como unos 900 millones de dólares invertidos en el desarrollo de un contrato de concesión que sufrió algunos tropiezos durante la reformulación del plan original, pero que pudo tomar altura sin más turbulencias. Es cierto que aún habrá que esperar unas cuantas semanas antes de que la nueva terminal opere plenamente, aunque los primeros cambios serán casi inmediatos.

Falta, asimismo, atar otros cabos. El viejo edificio, que data de hace seis décadas, deberá ser demolido en forma progresiva a lo largo de los próximos meses, tras haber sido testigo de innumerables despedidas, llegadas y reencuentros. Mientras eso ocurre, la nueva torre de control seguirá erigiéndose, pero, en el entretanto, serán indispensables soluciones temporales, en las que no puede haber espacio para fallas.

Al mismo tiempo, van por buen camino obras complementarias de infraestructura, como las calles de rodaje o el alargamiento de la pista norte, con el fin de hacer todo más eficiente. También es clave la puesta en marcha de un nuevo sistema de ayudas, acorde con las últimas tecnologías, que permita despegues y aterrizajes en medio de circunstancias climáticas adversas. No menos importante es la modernización de procedimientos, al igual que la capacitación y dotación de personal, para que el número de operaciones aéreas sea sustancialmente mayor que el actual.

A la luz de esas necesidades, hay que entender la modernización de El Dorado no como el final de un libro, sino de un capítulo. La razón estriba en que, a causa del aumento visto en los últimos años tanto del tráfico de pasajeros como de carga, las obras deberán seguir, tal como lo estableció un plan maestro preparado por la Aeronáutica Civil, que recibió la bendición del Gobierno.

En consecuencia, hay una hoja de ruta para los próximos 30 años, que comprende múltiples pasos. El primero es incrementar el número de posiciones de abordaje y parqueo, para albergar un mayor número de aviones. En tal sentido, la terminal con forma de ‘h’ minúscula que ve la luz mañana deberá convertirse en una con forma de ‘H’ mayúscula pronto, para luego ser objeto de más adiciones, que demandarán nuevas y millonarias inversiones.

Adicionalmente, se ha determinado que será necesaria la construcción de dos aeropuertos más. El primero debería quedar listo antes de terminar la presente década y serviría para la aviación no comercial, lo que incluye el desplazamiento de la base de Catam de la Fuerza Aérea al municipio aledaño de Madrid, en donde esta tiene instalaciones. Mucho más ambicioso todavía es el plan de una terminal complementaria en la misma zona, que se conectaría mediante una vía férrea, para lo cual se han declarado 700 hectáreas como área de interés público.

Así las cosas, no basta con poner el piloto automático, sino que es necesario administrar bien un proceso que debería confirmar a Bogotá como uno de los puntos más dinámicos del continente en materia aérea, a fin de generar riqueza para la ciudad y el país entero. Esa, también, es una manera de hacer realidad la leyenda de El Dorado.

editorial@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.