Mediterráneo, cementerio de inmigrantes

Mediterráneo, cementerio de inmigrantes

A pesar de muertos que intentan llegar a Europa, no hay política para enfrentar el problema.

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19 de octubre 2013 , 10:03 p.m.

Las casi 400 personas que han muerto en el mar Mediterráneo en cercanías de la isla italiana de Lampedusa en las últimas dos semanas, y los 25.000 fallecidos en su intento de entrar a Europa en los últimos 20 años han conmovido el corazón del mundo, pero no han logrado que las instituciones europeas hallen una solución para detener tamaño desangre.

El primer ministro maltés, Joseph Muscat, pidió esta semana “una estrategia clara y un compromiso político” a sus socios europeos para hacer frente a la tragedia de los naufragios de pequeñas barcazas cargadas de inmigrantes. Pero en una reunión celebrada el martes en Luxemburgo, los ministros de Inmigración del bloque solo tuvieron buenas palabras.

La Comisión Europea intenta que los 28 asuman compromisos concretos, y aunque Italia exige una movilización europea rápida y contundente y Malta denuncia sentirse sola, la UE está dividida. Los países del norte no aceptan ninguna política europea común que les obligue a acoger a parte de los inmigrantes –o de los refugiados políticos– que llegan a las costas de los países del sur.

La comisaria europea de Interior, Cecilia Malmström, pretende que los 28 aprueben un gran despliegue para rescatar a barcos en el Mediterráneo, coordinado por Frontex, la agencia europea de fronteras. El problema es que para encargarse de esa labor Frontex necesita dinero y su presupuesto se recortó este año de 118 a 85 millones de euros.

Ante la falta de dinero, el portavoz de Malmström, Michele Cercone, dijo que “todos los países expresaron su voluntad política y su solidaridad con los países del Mediterráneo. Ahora veremos si sus palabras se convierten en actos”.

Esta semana, en una cumbre europea ya prevista con anterioridad, se volverá a poner el asunto sobre la mesa para constatar una vez más la división europea. Y según el borrador de conclusiones de la cumbre, y que pudo consultar EL TIEMPO, los dirigentes prometen tratar la inmigración ‘próximamente’... en junio del 2014. Después corrigieron la fecha para diciembre entrante.

Francia pide reforzar la colaboración con los países de tránsito. Porque aunque muchos de los refugiados e inmigrantes llegan desde Siria, Somalia o Eritrea, sus barcos zarpan de las costas libias. Pero Libia es, desde la caída del régimen de Gadafi, un caos gobernado en la práctica por milicias que también actúan como mafias para traficar con inmigrantes.

José Ignacio Torreblanca, analista del European Council on Foreign Relations, cree que a corto plazo, la UE debería “reforzar las patrullas navales y aéreas, instalar sistemas de detección por radar como el que posee España para el estrecho de Gibraltar y que es un gran éxito, ya que permite el socorro en alta mar”. Torreblanca pide que se hable con Libia para controlar las costas y prevenir salidas, y a la vez gestionar acuerdos de repatriación.

De fondo, muchos gobiernos actúan de puntillas por el temor de reforzar aún más a los partidos de extrema derecha, que utilizan la inmigración para generar miedo entre una población europea que sufre tasas de desocupación masivas (más de 26 millones de desocupados en la UE).

Torreblanca apunta a los sondeos de la Comisión Europea que dicen que “los ciudadanos no perciben un problema de seguridad ni ponen la inmigración entre sus primeras prioridades, sino el empleo y el crecimiento económico”. Y agrega que, “si dejas que la extrema derecha haga la agenda, la agenda será de extrema derecha”.

Alex Lazarowicz, analista del European Policy Center cree que a medio plazo la UE necesita “más solidaridad entre los Estados miembros para reubicar a las personas que necesitan protección internacional”.

Este analista considera que a largo plazo la UE debe abrirse más a la inmigración legal y, al igual que Torreblanca, estima que la extrema derecha no sube precisamente, o no únicamente, por la inmigración. “No hay correlación entre el número de inmigrantes y la hostilidad antiinmigración; y los estudios –como los de la Ocde– muestran que los inmigrantes aportan más beneficios que gastos a los sistemas de bienestar europeos”.

Bruselas también propone que se refuerce la lucha contra las mafias que trafican con inmigrantes. Pero las mafias surgen porque apenas si hay formas legales de llegar a Europa. Y cuanto más se lucha contra ellas, más peligrosas hacen sus rutas para no ser detectadas.

Italia aplica un paliativo

El Gobierno italiano reforzará la vigilancia en el Mediterráneo con la operación Mare Nostrum, un dispositivo militar y humanitario que prevé el refuerzo de los servicios de socorro en alta mar.

IDAFE MARTÍN PÉREZ
Para EL TIEMPO
Bruselas

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