Pobreza de las mujeres es 30 por ciento más alta que la de los varones

Pobreza de las mujeres es 30 por ciento más alta que la de los varones

Realizan 29 horas semanales de trabajo no remunerado, en la llamada economía del cuidado.

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19 de octubre 2013 , 06:55 p.m.

Una de cada dos mujeres en América Latina no trabaja. Esto equivale a una tasa de participación en el mercado laboral de solo 49,8 por ciento, mientras que la de los hombres es del 78,7 por ciento.

Aun así, en todos los países, las mujeres que sí están en el mercado laboral trabajan más horas que los hombres, pero la pobreza de las mujeres entre 20 y 59 años (edad productiva) es 30 por ciento más alta que la de los varones de edad similar.

Estos son hallazgos de la Cepal, en el estudio ‘Mujeres en la economía digital’, presentado la semana que terminó en la XII Conferencia regional sobre la mujer.

Para el exsecretario ejecutivo de la Cepal, José Antonio Ocampo, “esto se explica por el menor acceso de las mujeres a buenos trabajos, más informalidad y menos remuneración”.

Y agrega: “Es reflejo de las cargas particulares que tiene el creciente grupo de hogares con jefatura femenina. Y se da pese a que, en promedio, las mujeres latinoamericanas cuentan con más educación que los hombres”.

Para Cecilia López Montaño, directora del Centro Internacional de Pensamiento Económico (Cisoe), un fenómeno poco abordado está detrás de esa realidad. Se trata de la llamada economía del cuidado, que en un 85 por ciento recae sobre la mujer.

En dicha economía entran trabajos cotidianos como preparar el desayuno, lavar la ropa y alistar a los hijos, entre otros, que no han sido vistos como un motor de la productividad de los países, pero que en lugares como México representan el 21,6 por ciento del tamaño total de la economía y el 78,3 por ciento de esas actividades no remuneradas las realiza la mujer, de acuerdo con la Cepal.

El impacto es sobre la mujer de clase media y baja que no puede pagar por la economía del cuidado. Se levanta a las 5 de la mañana a preparar a su familia para ir a su actividad productiva. Cuando llega al mercado laboral remunerado ya lleva 3 horas de trabajo gratis.

“Los hombres llegan desayunados, planchados, con todo lo que hizo la mujer. Es decir, ella aporta su fuerza de trabajo, y además permite que él sea productivo”, expresa López.

Según la Cepal, en países como Colombia, de las 48,6 horas a la semana que laboran las ciudadanas, a la mujer le pagan 19,5 horas, mientras que las restantes 29,1 son trabajo no remunerado.

En el caso de los hombres, la proporción es inversa. Del mismo número de horas trabajadas recibe pago por 40,3, mientras que solo cumple 7,1 horas sin remuneración.

El caso de México es más dramático. El número de horas laborales a la semana de ellas es de 65,9, de las cuales les remuneran 15,4 y las restantes 50,5 son gratis. En contraste, al hombre le pagan por 34,3 horas y solo 17,7 están en la agenda de lo no remunerado.

“El primer paso es hacer visible que esta economía existe y es un subsidio que la mujer le está haciendo a la sociedad. Luego, hay que transferir no el cuidado, sino la economía del cuidado, a terceras personas, a través de políticas públicas, como, que el Estado y el sector privado asuman parte del costo y con ello generen empleo. Así, la mujer puede tomar la decisión de cuidar a su hijo o ir a trabajar y ser menos pobre”, plantea López.

Los otros eslabones
Sobreoferta de mano de obra femenina reduce la paga

Hace una década, el índice de pobreza de la mujer solo era 5 por ciento más alto que la del total nacional en Colombia. Hoy, en cambio, es de 12 por ciento más arriba del promedio total. Es así como, si hoy la tasa de pobreza en el país es de 32,7 por ciento, entre las mujeres es de 37,6 por ciento.

Una cadena de circunstancias propician esa situación. El primer eslabón es el de la educación, pues, según Cecilia López, “las llevan a escoger profesiones que pronto se llenan de mujeres, lo que por consiguiente genera mucha oferta de mano de obra, lo que de inmediato baja la remuneración”.

También juega el hecho de que más del 30 por ciento de las mujeres de América Latina no tienen autonomía económica, mientras que en los hombres es solo del 10 por ciento.

A ello se le agrega que, si bien ya hay igualdad en los derechos a la salud y educación, no sucede lo mismo con lo económico y lo político.

Según datos del Foro Económico Mundial, al mundo le falta un 40 por ciento para llegar a la plena igualdad económica entre hombres y mujeres. En el político, la meta está a un 80 por ciento.

“Las mujeres no estudian lo que toca, no les pagan lo que es, no les dan acceso a los niveles de poder. El gran freno es la economía del cuidado. Solucionar ese tema liberaría a la mujer y demandaría una nueva mano de obra. Si a un hombre se le paga por cuidar un niño, aprende”.

Desigualdad laboral
Un fenómeno que persiste en la región

De acuerdo con el informe de la Cepal, las mujeres están laboralmente en lugares más precarios y con menores retribuciones. Los hombres son en su mayoría asalariados y tienen una presencia mucho mayor entre los empleadores. De las mujeres, una de cada diez (10,7%) trabaja en el servicio doméstico, mientras que para los hombres este porcentaje es mínimo (0,5%).

}MARTHA MORALES MANCHEGO
Economía y Negocios

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